martes, 4 octubre 2022

La investigación que quiere frenar la muerte neuronal en el párkinson

La dopamina no solo provoca placer. También afecta a la capacidad motora y su carencia puede propiciar temblores o rigidez muscular. En este sentido, el párkinson, cuya incidencia aumentará en los próximos años debido al envejecimiento poblacional, provoca la muerte de las neuronas que producen dopamina. Por eso, el Cima y la Universidad de Navarra están colaborando con el fin de encontrar nuevas dianas terapéuticas para evitar la muerte de dichas neuronas y, así, ayudar a tratar la enfermedad. La iniciativa, denominada SinPARK-II, está coordinada por ADItech, a su vez agente coordinador del SINAI, y cuenta con la financiación del Ejecutivo foral.

Irene Guerrero
Pamplona - 15 junio, 2022

SinPARK-II permitirá diseñar nuevas terapias para evitar la muerte neuronal en el desarrollo del párkinson. (Fotos: Ana Osés)

Cuando Rafael Nadal triunfó por decimocuarta vez en Roland Garros, probablemente experimentó junto a muchos de sus seguidores un intenso estado de euforia. Esta emoción es el resultado del esfuerzo y el compromiso del tenista balear, pero también de una serie de respuestas químicas que se dispararon en su organismo a raíz de la victoria. En concreto, su cerebro liberó una gran carga de dopamina, el neurotransmisor que provoca la sensación de placer y que está asociado a otras funciones del cuerpo como el sueño, la motivación o las adicciones.

Más allá de la emotividad, la dopamina también regula un aspecto esencial para Nadal y para la vida humana: la capacidad motora. “En concreto, permite que los músculos se contraigan y se alarguen correctamente o que podamos equilibrar nuestros movimientos. Por eso, cuando las neuronas que liberan dopamina fallan, la carencia de este neurotransmisor puede provocar temblores en ciertas partes del cuerpo o, por el contrario, rigidez”, explica Marisol Aymerich, investigadora del Departamento de Bioquímica y Genética en la Universidad de Navarra.

“Es muy importante estudiar lo que está pasando en el cerebro durante el desarrollo de la enfermedad para poner nombre a los procesos que provocan la neurodegeneración”.

Este trastorno fue descrito por primera vez en 1817 y, desde entonces, se conoce comúnmente como enfermedad de Parkinson. Unos 1.970 navarros sufrían esta enfermedad en 2020, según datos de la Asociación Navarra de Párkinson (Anapar), y se estima que su incidencia “irá aumentando en los próximos años debido al envejecimiento poblacional”. Y es que la edad es su principal factor de riesgo. 

En la actualidad, el párkinson no tiene cura y los tratamientos que se dan a los pacientes están dirigidos a reducir los síntomas. “En este sentido, es muy importante estudiar lo que está pasando en el cerebro durante el desarrollo de la enfermedad para poner nombre a los procesos que provocan la neurodegeneración”, incide Montserrat Arrasate, investigadora del Programa de Neurociencias del Cima Universidad de Navarra.

Las investigadoras Montserrat Arrasate (izda.) y Marisol Aymerich (dcha.) lideran SinPARK-II.

Las investigadoras Marisol Aymerich (izda.) y Montserrat Arrasate (dcha.) lideran SinPARK-II.

Por eso, ambas entidades colaboran en el proyecto SinPARK-II con el fin de identificar nuevas dianas terapéuticas para esta enfermedad. El proyecto está coordinado por ADItech, a su vez agente coordinador del Sistema Navarro de I+D+i (SINAI), y cuenta con financiación del Gobierno de Navarra en la convocatoria de ayudas a centros tecnológicos y organismos de investigación para la realización de proyectos de I+D colaborativos.

NUEVAS APROXIMACIONES

Precisamente, la neurociencia no puede estudiar el cerebro humano mientras sufre una enfermedad neurodegenerativa, como sí puede hacer en otros órganos del cuerpo humano. Por eso, estos agentes del SINAI se propusieron optimizar técnicas que no se habían utilizado en el estudio el párkinson para avanzar en el conocimiento de lo que sucede dentro y fuera de la neurona durante el desarrollo de la patología.

Quienes deseen conocer más a fondo el proyecto pueden hacerlo a través de este enlace.

Por un lado, el trabajo del grupo investigador del Cima se ha centrado en analizar el interior de una neurona enferma, ya que el centro posee amplia experiencia en la observación de mecanismos neuronales a través de cultivos. En concreto, sus estudios se centran en la sinucleína, una proteína que altera fisiológicamente a la neurona cuando se segrega y que tiene un “papel clave” en el avance del párkinson.

“Nuestro objetivo en el proyecto es conseguir poner a punto metodologías de identificación del interactoma de la sinucleína para elucidar lo que sucede dentro de la neurona. Ya hemos conseguido optimizar esta técnica y, desde ahora hasta noviembre, nos dedicaremos a identificar candidatos que puedan interaccionar con esa proteína para frenar el avance de la enfermedad”, concreta Arrasate.

En la iniciativa participan dos equipos investigadores del Cima y la Universidad de Navarra.

En la iniciativa participan dos equipos investigadores del Cima y la Universidad de Navarra.

Al mismo tiempo, el equipo del Cima creó nuevas herramientas que están siendo utilizadas por la Universidad de Navarra para modelizar el párkinson en ratones. ¿Su objetivo? Estudiar la respuesta inmune asociada a la enfermedad. “Nos hemos dedicado a analizar la reacción inflamatoria generada ante el daño neuronal y hemos identificado reacciones específicas que ocurren en el contexto de la enfermedad de Parkinson. Queremos modular estos procesos para diseñar tratamientos que eliminen los que aceleran la neurodegeneración y amplifiquen los que la alivien, añade Aymerich. 

Aunque el proyecto no contempla la validación de estas nuevas dianas terapéuticas, ambas investigadoras esperan “poder probar las terapias en iniciativas futuras”. A largo plazo, su idea es que estos tratamientos “puedan intervenir en estadios tempranos de la enfermedad para frenarla”.

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