miércoles, 19 junio 2024

La lírica real de Borja Ezcurra

La iglesia, la cultura y el fútbol. Esos son los ámbitos en los que Borja Ezcurra (Pamplona, 1977) terminó de apuntalar su carrera profesional, centrada en la captación de patrocinios y la gestión. Su trayectoria se ha perfilado con macroeventos como la Jornada Mundial de la Juventud 2011, el IV Centenario del Fallecimiento del Greco o la LFP World Challenge. Desde hace ocho años, aplica todo lo aprendido como director general adjunto del Teatro Real.


Pamplona - 20 octubre, 2023 - 17:30

Borja Ezcurra, nacido en Pamplona pero criado en Lizaso, trabaja en el Teatro Real desde el año 2015. (Foto: cedida)

De Madrid a Nueva Dehli, Tokio, Sydney… Borja Ezcurra viaja cada dos o tres semanas al extranjero con una mercancía invaluable dentro de su maleta: el Teatro Real, el primer hogar de las artes escénicas en España. De hecho, nos atiende por teléfono desde la capital un día antes de volar a su siguiente destino, Nueva York. Allí iba a inaugurar su agenda con un espectáculo de la bailaora Yolanda Osuna en una antigua sinagoga del Lower East Side, seguido por la celebración de la II Gran Gala del Teatro Real en el Lincoln Center. E iba a culminar su periplo en la ciudad canadiense de Ottawa, por una invitación de la Embajada Española en el país. Ahí es nada…

Sin duda, un itinerario digno de su cargo: director general adjunto en esta institución bicentenaria. Pero Borja se resta importancia (sus apariciones en medios de comunicación son escasas) para otorgársela al éxito cosechado por todo el equipo: “Es la segunda vez que vamos a la Gran Manzana con nuestra orquesta sinfónica y nuestra gira ‘Authentic Flamenco’ para celebrar esta faceta más internacional del teatro, a la que dimos un impulso especial tras la pandemia. Una labor que, en palabras de un ministro, es soft diplomacy, diplomacia blanda a través de la cultura”.

Este pamplonés de 45 años, pero que creció en la localidad de Lizaso, terminó dedicando su día a día a la música como su abuelo materno, Paulino Vacas, el clarinetista y saxofonista que importó los primeros compases del jazz a la Comunidad foral. “Soy el único nieto que se dedica a la industria musical”, añade al tiempo que agradece “poder dar salida a toda la pasión por el arte” que vivió durante su infancia. 

“La JMJ 2011 fue una experiencia personal, profesional y espiritual espectacular. ¡Más de 2 millones de jóvenes llegaron a Madrid por la visita de Benedicto XVI!”

Tras licenciarse en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Navarra, se mudó a la capital española con el objetivo de acumular experiencia en varias agencias de marketing. Unos años más tarde, se casó en una ceremonia celebrada por Pedro Álvarez de Toledo, el mismo sacerdote que propuso a la joven pareja participar en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2011. La envergadura de la iniciativa era considerable. Dan testimonio de ello su inversión, que ascendió a los 50,5 millones de euros, y los casi 30.000 voluntarios que la apoyaron desde catorce países.

Borja asumió la Dirección de Patrocinios en la JMJ y no tardó en sumergirse en el mundo de la financiación, la relación con instituciones, el protocolo… “Para mí fue una experiencia personal, profesional y espiritual espectacular -relata entusiasmado-. Es decir, ¡más de 2 millones de jóvenes llegaron a Madrid por la visita de Benedicto XVI! Acabé extenuado, pero tuve la oportunidad de conocer a gente de todo el mundo (unos 139 países). Conversé con personas que eran perseguidas por su fe y que llevaban a cabo labores extraordinarias desde lo más pequeño”, rememora.

Tan pronto acabó este macroevento, fichó por el equipo organizador del IV Centenario del Fallecimiento de El Greco, que le permitió ejercer labores similares durante tres años pero en un sector distinto: la cultura. Esta efeméride arrancó finalmente en 2014 con un presupuesto financiado en un 85 % por patrocinadores privados. Su impacto económico en Toledo fue cifrado en 367,8 millones de euros.

Posteriormente, asumió el liderazgo del Área Comercial y de Marketing en los inicios de la LFP World Challenge. La iniciativa, organizada por el Gobierno de España, la Liga de Fútbol Profesional (LFP), el Consejo Superior de Deportes y el ICEX, pretendía promover la marca España a través del fútbol y generar oportunidades de negocio para empresas nacionales en el extranjero a través del diálogo con otras compañías de distintos países. “Llegó un punto en el que mis amigos siempre me preguntaban en qué lío estaba metido. Cuanto más gordo, ¡mejor!”, bromea entre risas.

DE LA CANCHA AL PALCO

En 2015, recibió la última de todas las llamadas, una propuesta que ha cambiado su rumbo vital. Su interlocutor era Gregorio Marañón, presidente del Teatro Real, con quien había colaborado “muy de cerca” en el IV Centenario del fallecimiento de El Greco: “Quizá por eso pensó en mí cuando empezaron los preparativos para el Bicentenario del Teatro Real, que se celebró en 2017. No dudé en decir que sí y me incorporé en octubre. Gregorio es una persona a la que admiro mucho. Tiene una visión, unas ideas y una capacidad de trabajo extraordinarias”.

Borja Ezcurra es nieto de Paulino Vacas, el clarinetista que importó los primeros compases del ‘jazz’ a la Comunidad foral

Una vez dentro del teatro, no tardó en asumir el liderazgo de la Unidad de Patrocinios y, después, fue nombrado adjunto a Ignacio García-Belenguer, actual director general de la institución. “Y, junto con el director artístico, Joan Matabosch, formamos un cuarteto, en el que me siento privilegiado de participar”, atestigua el navarro, que cumple este mes ocho años de trayectoria en el Teatro Real. Un periodo en el que ha impulsado junto a su equipo iniciativas en torno a la internacionalización, la financiación y el impulso al talento lírico.

En primer lugar, destaca la apuesta por el micromecenazgo: “En 2023, el presupuesto son 75 millones de euros, de los que, a grandes rasgos, el 30 % son ayudas estatales y el 70 % son ingresos de carácter privado. En estos últimos años, hemos hecho un trabajo profundo en potenciar las pequeñas donaciones que no vienen de grandes corporaciones, sino de personas que se interesan por apoyar la ópera y cuya ayuda tiene un alto impacto en nuestro día a día. Es una iniciativa preciosa. Les cuidamos a través de la presentación en exclusiva de la temporada y acciones interactivas en torno a nuestros proyectos”.

EDUCAR AL TALENTO DEL MAÑANA

Y, en cuanto a proyectos innovadores se refiere, cita el programa Crescendo, una aceleradora para promesas de la ópera. Sus participantes reciben formación en ámbitos como la relación con sus representantes o el manejo de redes sociales, mientras tienen la oportunidad de incorporarse a las producciones del propio teatro. La importancia de esta iniciativa es patente para su director general adjunto: “Hay mucho talento pero, si queremos que la lírica perviva, debemos trabajarlo y cincelarlo. Aquí hay muchas historias de personas que querían dejarlo y logran recuperar su motivación gracias al programa”.

Se trata de una convicción que Borja también materializa en su hogar. Dos de sus tres hijos están aprendiendo a tocar la guitarra y todos han acudido a las exposiciones, a los partidos de fútbol y a las presentaciones en las que ha trabajado su padre. “Me gusta que las oportunidades laborales que he tenido impacten en la educación de mis hijos. No sé si germinará algún día, pero quiero sembrar en ellos esa sensibilidad por lo que nos hace humanos”, explica. Nosotras atamos cabos. Es la misma filosofía que le aboca a acudir todos los años a los Sanfermines para que sus hijos “no pierdan sus raíces navarras”.

Archivado en:

Madrid · Pamplona · Ultzama · Cultura navarra ·


To Top