lunes, 16 diciembre 2019

La ‘madre’ de todos los panes

La calidad del pan no la marca el precio. Tampoco su tamaño ni textura. La realidad es que una buena barra, hogaza o bollo se distingue por su masa. Y mejor si es de masa madre, esa que se caracteriza por su fermentación lenta y que le aporta un gran aroma y sabor. El pan es un alimento básico imprescindible en nuestras mesas, a la vez que delicioso.

Irene Iriarte
Pamplona - 30 noviembre, 2019

El pan de masa lenta MUM tiene una fermentación más costosa consiguiendo un mayor sabor. (Fotos: cedidas)

Madrugar a veces tiene sus pequeñas recompensas. Y es que estar paseando por las calles y pararse en el escaparate de una panadería a oler el pan recién horneado es uno de los placeres de los que es difícil cansarse. Nos traslada a nuestra infancia, a un mundo sencillo pero sabroso cargado de aromas. Al entrar en una de ellas, los sentidos de la vista y el olfato se disparan. Chapatas, barras, pastor, baguettes… 300 tipos de variedades, todos con sabores y formas distintas, están esperándonos para saciar nuestro apetito y deleitar nuestro paladar. Porque nadie puede renunciar a un buen pan, a esos de toda la vida, a los de verdad, a los tradicionales, que además pueden transportarnos a un mundo de alta gastronomía.

El secreto de un buen pan está en la masa. Para ser más exactos, en la masa madre. Una nueva tendencia que apuesta por los hornos artesanos, vuelve a posicionar este producto como el mejor aliado para formar parte de una dieta saludable. Un pan de fermentación lenta, un proceso por el cual este pasa de ser una mezcla de harina, agua, sal y levadura a una deliciosa barra u hogaza.

Uno de ellos es el pan de masa lenta MUM, que vale por dos porque dura más y, además, sabe como el original. Para darle la visibilidad que se merece, se ha creado el proyecto de Pan de Masa Lenta MUM, con el objetivo de unir y defender a los maestros panaderos. En concreto, reúne a 650 maestros artesanos de toda España que trabajan a diario, no solo para ofrecer un pan de calidad, sino para reivindicar la importancia de su profesión dentro de la sociedad.

Cada habitante consume 32 kilos de pan al año.

Cada habitante consume 32 kilos de pan al año.

Los maestros panaderos artesanos, a lo largo de los años, han sido los responsables de alimentar y hacer crecer a la sociedad a través de panes tradicionales y de calidad, ofreciendo reposo y mimo a sus creaciones. Porque uno se merece productos de primera calidad, elaborados con dedicación y de forma artesanal. Esta es la apuesta de Masa Lenta MUM, el pan de aquellos que quieren seguir ofreciendo el mejor producto, aquel que se elabora según el método tradicional panadero, el que dura más tiempo sin perder su esencia y sabe como el de antes. Eso es posible gracias al método tradicional, caracterizado por un largo proceso de fermentación de un mínimo de dieciséis horas y el uso de una combinación de harinas de trigo de primera calidad.

El Pan de Masa Lenta MUM dura más y sabe al pan de antes.

El pan de Masa Lenta MUM dura más y recupera el sabor del pan de antes.

UN PAN ATREVIDO

Y qué mejor orgullo para un pan que ser la base de un pincho. Este ha sido el leitmotiv del recientemente celebrado Campeonato de Pinchos Tradicionales Pan de Masa Lenta MUM: poner en valor este básico en la mesa, añadiendo los ingredientes que le dicte su imaginación a cada cocinero. Y qué mejor que dos maestros panaderos, Iñigo Sarobe y Juantxo Arrasate, en el jurado de un concurso que ha nacido con la voluntad de reclamar el pan de calidad como parte indispensable de la gastronomía tradicional.

Los pinchos participantes fueron degustados por un jurado que integraba, además de a los panaderos, a cuatro representantes populares del mundo de la gastronomía. Mientras Iñigo Sarobe considera “bueno” que se hable del pan en cualquier situación porque darle valor a un producto artesano le parece “genial”, Juantxo Arrasate asegura que “un buen pincho siempre tiene que ir acompañado de un buen trozo de pan”.

En la edición Navarra de este campeonato se puso el broche final a las diferentes fases territoriales ya celebradas en el País Vasco. Los chefs dieron rienda suelta en Pamplona a su libertad de crear en un concurso en el que el principal requisito era acompañar las creaciones de una rebanada de pan de masa madre.

El pincho ganador de esta edición.

El pincho ganador de esta edición.

Los asistentes vivieron una reñida final que tuvo lugar en el Colegio de Médicos de Navarra, en la que 25 chefs compitieron en formato showcooking. La medalla de oro se la llevó Matías Giocoli, del restaurante La Mar Salada de Pamplona, con su ‘Chilin-Ron’. En segundo lugar quedó Sonia Zaratiegui, del bar Nuevo Hostaf de Tafalla, con ‘Patosa 2’; y en tercero, Javier Azanza, del Bearán de Pamplona, con su pincho ‘Atún Encebollado’. Y así, tras varios campeonatos, en 2020 tendrá lugar la gran final de País Vasco y Navarra, que se celebrará en el Miniature Pintxos Congress de Vitoria. ¿Empezamos a amasar el pan?

Matías Giocoli, ganador del campeonato.

Matías Giocoli, ganador del campeonato.


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