lunes, 30 noviembre 2020

La nueva vida de la segunda mano

Dentro de los distintos tipos de comercios de segunda mano que existen en Navarra, cada uno afronta la crisis del Covid-19 de forma distinta. Pero, en líneas generales, parecen encontrarse en igual o mejor situación que antes de la pandemia. Algunos incluso han visto crecer sus ventas de forma notable tras el confinamiento, gracias en parte a la buena acogida que tienen entre los jóvenes o entre quienes abogan ahora por una movilidad más limpia. Varios responsables de tiendas afirman a NavarraCapital.es que estos productos se han convertido en aliados de la sostenibilidad y la economía circular.

Cristina Mogna
Pamplona - 22 septiembre, 2020

Algunas tiendas de segunda mano han visto crecer sus ventas en gran medida. (Fotos: cedidas)

No es la falta de dinero lo que mueve a la gente a comprar ropa de segunda mano. Así lo cree Lander Martínez, secretario de Geltoki, una asociación en Pamplona que busca fomentar la Economía Social y la solidaridad. “Es más barato comprar en Primark”, justifica. La industria textil, recuerda, es “la segunda más contaminante del mundo, según la ONU”, y actualmente “fomenta que la ropa sea de poca calidad”.

Lander Martínez (Geltoki): “La industria textil es la segunda más contaminante del mundo según la ONU y fomenta que la ropa sea de mala calidad”. 

Es una característica que también percibe Laura Irurzun Urdiain, responsable de la delegación en Navarra de Madre Coraje, una ONG que coordina proyectos de cooperación en Mozambique y Perú: “La gente lleva muchísima ropa a los puntos de recogida y existe una obsolescencia programada: la calidad ha bajado muchísimo”.

En la tienda que regenta la organización, cuyas prendas recopila y distribuye la Fundación Traperos de Emaús al igual que en Geltoki, los artículos que duran menos tiempo en el escaparate son las prendas “que llaman la atención y son de calidad, por lo que tienen un precio más elevado”. Sin embargo, Irurzun matiza que “hay de todo” y que también se venden camisetas y vaqueros que cuestan entre dos y tres euros.

Tesoros vintage, “abrigos bien confeccionados”, precios asequibles. Son varios los motivos que llevan a visitar tiendas como Geltoki o Madre Coraje, pero una de las razones que cobra más peso, según Martínez e Irurzun, es la conciencia de que el modelo actual es “insostenible”.

Según el Parlamento Europeo, los precios de la ropa vendida en la UE bajaron un 36 % entre 1996 y 2012.

En los últimos años, grandes cadenas de moda se han preocupado por ofrecer productos ‘environmentally friendly’ (respetuoso con el medio ambiente), un término confuso que se presta a acusaciones de lavado de imagen desde distintos frentes. Y han instalado contenedores para recoger la ropa usada que sus clientes quieran desechar. En estas estrategias, Martínez aprecia una “técnica de ‘marketing’” y un “’greenwashing’ evidente”. A su juicio, “habría que ver qué porcentaje de su impacto medioambiental reducen a través de esas acciones”.

La dinámica de usar y tirar la ropa tiene su origen, según un estudio elaborado por el Parlamento Europeo en 2019, en un cambio en los patrones de consumo: en las últimas décadas, la cantidad de ropa comprada en la Unión Europea se ha incrementado en un 40 %. Entre 1996 y 2012, los precios de estos artículos bajaron un 36 %. Además, el auge del fast fashion -una estrategia adoptada por cadenas multinacionales, que se basa en producción masiva, precios bajos y gran volumen de ventas- ha llevado a que los consumidores conciban la ropa como “productos perecederos que se desechan después de usarlos solo siete u ocho veces”.

LA MODA CIRCULAR

Según este documento, una manera de reducir el impacto medioambiental de la industria textil es apostar por la moda circular. “Si se duplica el número de veces que se usa una prenda, las emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero) bajarían un 40 %”, precisa. Es una tendencia que ya se está asentando: el mercado de segunda mano, asociado anteriormente al tercer sector y a grupos poblacionales de bajo poder adquisitivo, está asumiendo la sostenibilidad como uno de sus mantras.

La ropa de segunda mano moverá 64.000 millones de dólares dentro de cinco años, según un informe de ThredUp y GlobalData Retail.

El mercado de ropa de segunda mano está valorado en unos 28.000 millones de dólares en la actualidad. Pero se prevé que alcance los 64.000 en cinco años, según un informe de ThredUp y GlobalData Retail. El estudio señala que los hábitos de compra de la ‘Generación Z’ impulsan el crecimiento del sector, porque los jóvenes adoptan la moda de segunda mano “más rápido que cualquier otro grupo de edad”. Es un patrón que Martínez observa entre los clientes de Geltoki: “Cuanto más joven es la gente, menos estigma hay”. Pero Irurzun advierte de la visión conservadora que a menudo se tiene en Navarra respecto a este tipo de consumo. “Venimos de una cultura en la que se donaba ropa para personas sin recursos. En otras ciudades, en cambio, las cosas de segunda mano se perciben como súper ‘fashion’ y guay”. Eso sí, la responsable de Madre Coraje en Navarra asegura que esa dinámica “está cambiando”, aunque no lo atribuye a un “tipo de gente o grupo social” concreto.

Laura Irurzun (Madre Coraje): “Las ventas en junio aumentaron casi un 50 % con respecto al mismo mes en 2019”.

Prueba de ese cambio fue la “respuesta espectacular” que obtuvieron tras la reapertura de la tienda en junio, el “mejor mes en la historia” de Madre Coraje en Navarra. En ese período, las ventas en la tienda aumentaron “casi un 50 %” respecto a junio de 2019. Irurzun dice ignorar las causas de ese aumento, pero cree que puede deberse en parte a las “ganas de volver a verse” tras el confinamiento: “Llevamos en este local desde 2014, tenemos una clientela bastante asentada en la tienda y hemos abierto un nicho de mercado. En la Comunidad foral, los interesados en adquirir objetos de segunda mano también se organizan por su cuenta, sin necesidad de acudir a intermediarios ni comercios. En Facebook, por ejemplo, los grupos ‘Vendo y cambio Navarra’ y ‘Tudela Segunda Mano’ cuentan con 25.300 y 15.000 miembros, respectivamente.

BIBLIOTECAS DE OCASIÓN

Quien también sintió la respuesta de su comunidad, aunque en menor medida, fue Soledad Artola, que junto a Nuria Rodríguez regenta la librería Re-Read en Pamplona. “Abrimos el 11 de mayo y a la gente le costó un poquito salir a hacer compras, pero poco a poco la situación se está normalizando”, señala Artola. Las visitas de sus clientes más habituales, sin embargo, no tardaron en llegar: “Pasó mucha gente por la tienda a saludarnos. Sentimos que les importaba nuestro negocio y que se preocupaban por que saliéramos adelante”.

Soledad Artola (Re-Read): “A la gente le costó un poquito salir a hacer compras, pero la situación se está normalizando”.

Coleccionistas, “amantes de la lectura”, adolescentes que buscan lecturas obligatorias para el instituto, estudiantes universitarios… En Re-Read tienen la “suerte” de ser una librería en la que entra “todo tipo de gente”. Tras cinco años desde su apertura, Artola y Rodríguez han aprendido “bastante” acerca de “lo que más interesa” a los lectores: narrativa, historia local, ensayos de filosofía, libros de autoayuda y trabajo personal. Aun así, también dejan espacio para cosas “más raritas” o curiosas. “Al final sabes que alguien se lo va a llevar”, sostiene Artola.

En el caso de las bicicletas de segunda mano, la demanda es mucho mayor que la oferta.

En el caso de las bicicletas de segunda mano, la demanda es mucho mayor que la oferta.

La fórmula que emplean es la misma que utilizan las demás sucursales de Re-Read en otras 34 ciudades de España. Un libro cuesta tres euros, dos libros salen por cinco y cinco, por diez euros. En la librería pagan 20 céntimos por ejemplar, pero no aceptan todo lo que les ofrecen. “Nos interesa que los libros estén en buen estado y hayan sido editados en los últimos veinte años”. Además, no compran enciclopedias, revistas ni libros de texto. Los interesados en vender pueden acudir con sus libros en horario comercial, pero si estos son más de cien, Artola y Rodríguez se encargan de visitar los domicilios para hacer la selección. En estos lugares se encuentran bibliotecas “de toda una vida” de gente mayor que ha fallecido o de personas que se mudan de casa.

Johan Gustafsson (BolsaBooks): “Algunos profesores nos dan las gracias porque sus estudiantes ya no tienen excusa para no comprar los libros”.

Los textos que no estén disponibles en el local que administran Artola y Rodríguez quizá se encuentren en BolsaBooks, una librería de segunda mano cuyo modelo de negocio es el opuesto al de Re-Read. Fundada en 2012, oferta también ejemplares nuevos, pero su actividad se centra en la venta de libros de texto usados por estudiantes de las tres universidades con sede en Pamplona, así de una veintena de institutos y colegios.

Johan Gustafsson, uno de los fundadores de BolsaBooks, construyó poco a poco una clientela “muy fiel” en un mercado que, según explica, es “limitado”. No solo fueron padres y alumnos quienes se mostraron receptivos ante el proyecto, sino también muchos profesores universitarios, que a menudo escriben los libros que se venden en este local. “Algunos se acercan a la tienda y nos dan las gracias porque sus estudiantes, que se quejaban de que los libros eran muy costosos, ahora no tienen excusa”, comenta.

Gustafsson defiende que el éxito de su negocio se basa en el “ahorro de los estudiantes”, que pueden llevar sus libros usados a la sede y recuperar, según el estado en el que se encuentren, “hasta el 85 %” de la inversión. Por otra parte, al comprar un libro usado en BolsaBooks, los estudiantes pueden ahorrar entre un 18 y un 40 % del precio original. Ahora, tras el confinamiento, Gustafsson aprecia que el volumen de ventas durante este regreso a clases es “más o menos igual” al correspondiente al mismo período en 2019. Aunque los libros de ficción que ofertan se limitan a las lecturas obligatorias de institutos y universidades, en un futuro les gustaría ampliar su oferta en ese campo: “Es otro público. Nos encantaría expandirnos en algún momento, pero por ahora no tenemos capacidad”.

SATURACIÓN DEL MERCADO DE LAS BICIS

En el mercado de las bicicletas de segunda mano, el problema tras el confinamiento no reside en la falta de demanda, sino más bien de oferta. “Ha bajado la disponibilidad de bicis y las que conseguimos las vendemos muy rápido”, atestigua José Pérez. Según el propietario de Segundo Ciclo, una tienda de bicicletas usadas ubicada en Ansoáin, el escenario responde a una “saturación” durante la desescalada, que afecta por igual a las tiendas que venden bicicletas nuevas. En estas “no hay ‘stock’”, por lo que “es imposible que la gente venda su bici vieja para comprar otra”.

Según datos de Idealo, la demanda de bicicletas en España creció un 260 % en mayo.

En julio, NavarraCapital.es constató cómo este medio de transporte se había convertido en un objeto de deseo tras el fin del estado de alarma. Según datos de Idealo, la demanda de estos ciclos en España creció un 260 % en mayo. En el mismo mes, Aliexpress registró un incremento del 1.600 % de ventas en España con respecto al mayo de 2019. Aunque sus clientes suelen buscar “bicis económicas que sirvan para pasear por la ciudad”, en Segundo Ciclo notaron que este verano “más gente” se interesaba por las de gama media. Asimismo, también percibieron un aumento en el número de reparaciones realizadas en su taller durante esos meses.

José Pérez (Segundo Ciclo) aprecia una crisis de oferta en el mercado de bicicletas de segunda mano.

A pesar del panorama actual, Pérez cree que la situación se estabilizará pronto: “El mundo de la bici trabaja por temporadas. En cuanto el clima cambie, ya no habrá ese pico de demanda y los fabricantes meterán ‘stock’ en catálogo”.

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