Su pasión por los viajes comenzó durante la infancia. Diana Méndez formaba parte de la Federación Navarra de Taekwondo, y pronto recorrió toda España vestida con un dobok blanco que parecía llevar grabadas las coordenadas de su destino. De campeonato en campeonato, cruzaba fronteras y conocía nuevas culturas y acentos. Y así, las virtudes del deporte traspasaron el tatami para filtrarse en cada aspecto de su vida cotidiana. Aprendió a levantarse rápido después de una caída, a escuchar antes de reaccionar, a canalizar la fuerza sin perder la calma… «Llegué a la categoría sub-21», rememora satisfecha.
A nuestra protagonista también le apasionaba un sector un tanto diferente: el económico. «En quinto de primaria tenía un profesor que me llamaba ‘la sabelotodo’. Por aquel entonces ya me inclinaba hacia el mundo de los números», relata segundos antes de desvelar que, fruto de este interés, se decantó por estudiar Derecho y Administración de Empresas en la Universidad Pública de Navarra (UPNA).
Entre clases, prácticas y exámenes, descubrió otra forma de crecer en equipo: compartiendo apuntes, dudas y risas con compañeros que poco a poco se convertirían en cómplices de aquella bella etapa. Además de formación, la universidad le brindó infinitas vivencias, de esas que no se ven reflejadas en el expediente académico pero dejan huella: «El día a día era una aventura. Lo más bonito es ver que las relaciones que forjaste en el pasado continúan vivas hoy. A veces buceo por LinkedIn, veo que esas personas cambian de trabajo o consiguen algún mérito y me alegro muchísimo. Las relaciones que generas de joven son muy importantes».
BOSTON, SEATTLE Y ARKANSAS
Al finalizar la carrera, fichó por Deloitte como auditora en sus oficinas de Pamplona. Hasta que, pasados más de cinco años, pidió el traslado a Boston. «¿Por qué quise mudarme tan lejos de mi Navarra? Lo cierto es que Boston posee una de las oficinas más importantes de Deloitte en Estados Unidos. Pensé que sería una buena oportunidad para explorar el área de Financial Services«, concreta.
Permaneció allí más de un año, hasta que apostó por adentrarse en el gigante Walmart. El cambio no fue solo de empresa, sino también de perspectiva: pasó a implicarse de lleno en el engranaje interno de una firma que opera a escala global y posee más de 11.000 tiendas en casi una treintena de países. «Primero estuve en Seattle y después en Arkansas, donde ya llevo casi seis años», detalla para acto seguido resaltar que actúa como directora de Auditoría Interna de Proyectos Internacionales en la compañía.
Gestionar el programa internacional de control interno, revisar procedimientos de la empresa y sus filiales, auditar procesos, adaptar las nuevas tecnologías a la actualidad… A lo largo de su andadura por la firma, sus funciones han ido evolucionando: «Actualmente estoy centrada en ampliar la visión internacional de Walmart. Viajo a determinados mercados para abordar cuestiones estratégicas».
De hecho, Diana charla con Navarra Capital desde el aeropuerto. Mientras atiende nuestras preguntas, revisa su billete y coloca la maleta en un lugar tranquilo para poder continuar con la conversación. En esta ocasión, su destino es India, donde Walmart busca consolidar su presencia. «Tenemos equipos de auditores en siete países diferentes que abarcan India, México, Canadá, Sudáfrica y China. Cada cierto tiempo subo a un avión para intentar visitar anualmente todos ellos», puntualiza. En este sentido, la imagen que abre esta entrevista supone un «bonito recuerdo» de un árbol que plantó en uno de estos destinos, como símbolo de «echar raíces» o «dejar huella».
NOSTALGIA CON SABOR
Entre vuelo y vuelo, de vez en cuando aterriza en su Pamplona natal. Después de una década en Estados Unidos, la nostalgia por su tierra se torna más y más evidente. Aunque existen las videollamadas y puede charlar con su familia y amigos con un simple clic, echa de menos la cercanía real: los abrazos sin prisa, las comidas y sobremesas interminables… «En España existe una dinámica más distendida. Es cierto que en América todo está globalizado y es fácil encontrar comida de todo tipo, pero el sabor no es el mismo. Las cosas saben de manera distinta», suspira a sus 40 años.
De nuevo, mira el reloj. El vuelo saldrá pronto. Recoge los papeles, repasa mentalmente las tareas que llevará a cabo en cuanto aterrice y sopesa la opción de encontrar un hueco para dar rienda suelta a su mayor hobby: la costura. «Cuando vivía en Boston me compré una máquina de coser y, desde entonces, no he parado. Incluso hago ropa para los hijos de mis compañeros de trabajo», expresa entre carcajadas.
Nuestra protagonista se dirige a la puerta de embarque sin poder evitar pensar en cómo comenzó todo. Antes recorría ciudades para competir en campeonatos de taekwondo, hoy cruza océanos para consolidar la presencia internacional de Walmart. Aunque los motivos han cambiado, el impulso es el mismo: descubrir, aprender y crecer. Ahora viste con traje de oficina en lugar de dobok, pero su esencia se mantiene intacta: paso firme, mirada abierta y la certeza de que aún queda mucho por explorar.
Esta entrevista forma parte de la Estrategia NEXT del Gobierno de Navarra.













