sábado, 15 junio 2024

La pareja de Cortes que ha hilvanado tres firmas textiles en pleno crecimiento

Sergio Martínez-Viloria y María Pilar Castro dirigen tres empresas diferentes, pero vinculadas al sector textil. El primero regenta Almacenes Antón, que ha aumentado su facturación un 235,26 % en cinco años y prevé ampliar el tamaño de sus instalaciones, ubicadas en Tudela, en un 70 %. Por su parte, ella lleva las riendas de dos comercios en Cortes: Japishop y Pitufillos, especializados en moda femenina e infantil. Gracias a internet y las redes sociales, gestiona cien pedidos diarios y exporta sus productos a Italia, Francia y Portugal. Ahora, además, los dos van a unir fuerzas para lanzar su propia marca de calcetines: Lencex.


Cortes - 24 mayo, 2024 - 05:58

En 2017, María Pilar fundó su primera tienda física, Japishop. Dos años después, Sergio adquirió Almacenes Antón. (Fotos: Jasmina Ahmetspahic)

«Ella es experta en números y contabilidad, y lo lleva todo a rajatabla. Yo aporto la parte comercial. Estrecho relaciones con clientes», asegura él. «También eres más lanzado, Sergio. Muchas veces te tengo que frenar. En cuanto ves un pequeño hueco, te tiras de lleno», apostilla ella. Así definen su vena emprendedora Sergio Martínez-Viloria y María Pilar Castro. Estos dos vecinos de Cortes, de 40 y 41 años respectivamente, dirigen tres empresas de la Ribera: Almacenes Antón, en Tudela; Japishop y Pitufillos, estas dos últimas en su lugar de residencia.

Sergio gestiona Almacenes Antón, una distribuidora de ropa interior que ha aumentado su facturación un 235,26 % en apenas cinco años para superar en 2023 por primera vez el millón de euros. Un año en el que vendió entre 150.000 y 200.000 artículos. Hoy, sus productos se pueden adquirir tanto en mercadillos de Landaben, Zaragoza o Logroño, tiendas físicas, plataformas de marketplace y en los dos comercios que regenta su pareja junto a su hermano y socio, Javier.

Por otro lado, en pleno corazón de Cortes, concretamente en la calle San Miguel, se encuentran Japishop y Pitufillos, dos establecimientos de moda femenina e infantil respectivamente, accesorios de beauty, complementos, calzado… A través de sus páginas web y las redes sociales, estos dos comercios logran cerrar una media de cien pedidos al día, además de llevar envíos a países como Italia, Francia o Portugal. «El trabajo online es fundamental en el negocio. Debido al gran volumen que tenemos, contamos con tres personas en plantilla, además de mi hermano y yo. Hemos duplicado la facturación en 2023, y estamos de camino a volverlo a hacer este año», explica María Pilar a Navarra Capital.

COMIENZOS EN UNA HABITACIÓN

Pero, antes de iniciar esta aventura, esta cortesina creó en 2012 Perfumes Pasión, una tienda online con la que operó durante varios años. Sin embargo, el nacimiento de su primer hijo, Eric, le hizo entender que su principal pasión era la moda infantil. Así que, en 2017, se lanzó a fundar Pitufilllos en una habitación de su casa. Y, tras constatar que su género despertaba un gran interés entre los vecinos, decidió abrir un local donde permanció un año hasta que, en 2022, decidió trasladarse a su actual ubicación.

Durante esta transición, se dio cuenta de que en el nuevo establecimiento tenía espacio de sobra para dirigirse a un segundo nicho: las madres. De esta manera, la emprendedora creó Japishop: «He ido adaptándome a lo que el público demandaba más. Ahora, la ropa de mujer se vende muchísimo».

DEL TRANSPORTE AL MUNDO TEXTIL

Curiosamente, también en 2012 Sergio dirigía su propia empresa, Casmar Transporte Urgente, donde ofrecía servicios de envío de paquetería hasta que, siete años más tarde, decidió vender la firma. «En la compañía iba subiendo cada vez más la facturación y un cliente me propuso asociarse conmigo. Yo no quería, pero estaba abierto a una venta. Le puse un precio y accedió a comprármela. Cuando me despedí de mis clientes, uno de ellos Alberto Antón, me llamó y me ofreció traspasarme su empresa. Vi los números y la trayectoria, y me convenció», relata él.

Ese complejo proceso apenas duró un mes. Almacenes Antón había nacido más de treinta años atrás, cuando su fundador era vendedor ambulante. Por aquel entonces, este vecino de Ablitas vendía sus productos en mercadillos, pero en sus ratos libres aprovechaba para comprar género al por mayor y ofrecerlo a otros colegas. Ante el éxito de esta fórmula, tuvo que habilitar la bajera de su casa y, poco después, puso en marcha el actual almacén para gestionar pedidos por toda España. «Cuando adquirí la empresa, Alberto no paró de decirme: ‘¡Vaya incauto meterse en este negocio! ¡Con el tomate que tiene y sin saber nada sobre una braga!'», recuerda Sergio entre risas.

Cuando adquirió la empresa, Martínez se centró sobre todo en actualizar y digitalizar la compañía.

Cuando adquirió la empresa, Sergio Martínez-Viloria se centró principalmente en actualizar y digitalizar la compañía.

Cuando adquirió la compañía, constató que funcionaba «a las mil maravillas», pero también se dio cuenta de que había que mejorar ciertos aspectos, como la digitalización. Junto a su cuñado, Javier, cambió los programas de facturación, introdujo códigos de barras, creó una página web… «Muchos clientes no podían ver el catálogo con el que contábamos al no tener un portal en Internet. Ahora, vendemos sobre todo a tiendas y mercadillos de Andalucía y el norte, pero queremos llegar a más puntos de España como Madrid. También hemos detectado que las plataformas de marketplace son un nicho con gran potencial», subraya.

A raíz del crecimiento experimentado, Almacenes Antón prevé ampliar su sede añadiendo una nave de 490 metros cuadrados a sus instalaciones, que actualmente cuentan con 700 metros cuadrados. De estos, 500 se emplean para exposiciones, mientras que el resto se utiliza como almacén y oficinas. «En estos momentos no compramos todo lo que querríamos porque no tenemos hueco suficiente. Un tercio del nuevo espacio irá destinado para que los clientes puedan puedan venir aquí y comprar género in situ, mientras que la zona sobrante servirá como almacén. Si todo va bien, en dos o tres meses comenzaremos las obras y, antes de acabar el año, todo tendría que estar terminado», especifica.

PROYECTOS CONJUNTOS

Además, la pareja va a unir fuerzas para presentar un proyecto conjunto: Lencex. Se trata de una marca propia de calcetines, cuyo primer catálogo tendrá diecisiete modelos diferentes. Primero quieren darse conocer en España y, poco a poco, buscarán exportar su producto a otros países. Si todo marcha bien, no descartan lanzar otros artículos.

Pero, según remarcan, su proyecto más hermoso y significativo son sus hijos: Eric, de 10 años, y Enzo, de 8. A ambos tratan de transmitir su cultura del esfuerzo, que ellos absorbieron de sus padres (los de él dirigían un pequeño comercio, mientras que el padre de ella era electricista). «Cuando era pequeño, trabajaba con mis padres todos los fines de semana. Nuestros hijos están observando que hay que esforzarse duro para conseguir lo que uno desea, que las cosas no vienen gratis», sentencia Sergio.


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