miércoles, 21 octubre 2020

La pasión “desenfrenada” de Gemma Mengual

Trabajo en equipo, autoexigencia y autocrítica. La máxima exponente de la natación sincronizada española no lleva la cuenta de las medallas que ganó en su carrera y tampoco se acuerda de dónde las guardó. Pero sí conserva los valores que interiorizó mientras se sumergía en las piscinas. Gemma Mengual ya está retirada de la alta competición, pero nunca dejará de ser nadadora. En la última edición de CaixaBank Talks LIVE, charla virtual a la que Vanity Capital fue invitado, la deportista habló sobre el camino "lleno de ilusión" que la catapultó a la cima.

Cristina Mogna
Pamplona - 19 septiembre, 2020

Gemma Mengual es la única nadadora que ha conseguido cuatro medallas de oro en unos campeonatos europeos. (Foto: cedida)

Han pasado 35 años desde entonces, pero Gemma Mengual todavía rememora el momento en el que, siendo una niña, “se encontró” con la natación en el club Kallipolis (Barcelona) y empezó un camino “lleno de ilusión”. Antes de ingresar en Joaquín Blume, una prestigiosa residencia para jóvenes deportistas de alto rendimiento, participó como voluntaria en una edición de los Juegos Olímpicos. La tarea que desempeñó en esa ocasión consistía en “tragarse horas y horas” trasladando los papeles que determinaban la puntuación que recibían las ganadoras. Fue allí, sin embargo, donde se vio reflejada en las deportistas que se lucían en la piscina y donde reflexionó, por primera vez, sobre su vocación de competir. Esa experiencia fue la que compartió en una de las últimas charlas del ciclo CaixaBank Talks LIVE, formato virtual de los CaixaBank Talks, la apuesta de la entidad por “acercar contenidos de primer nivel a toda la sociedad impulsando la conversación en distintos ámbitos de nuestra vida”.

Charla virtual del ciclo CaixaBank Talks LIVE, con Gemma Mengual.

Esta ambición la llevaría a convertirse en la única nadadora del mundo que ha conseguido cuatro medallas de oro en unos campeonatos europeos. “La ilusión te hace soñar e imaginarte cosas que, cuando eres niña, te crees”. Mengual creyó que podía hacerse un hueco en el mundo de la sincronizada. Y así lo hizo, pero siempre en compañía. La “fuerza interior” es imprescindible, pero no basta: “En los momentos difíciles, si no tienes ese apoyo de tu entorno y de tu familia, todo es muy difícil de llevar”. En concreto, recuerda a todo el equipo técnico, que “compartía el mismo sueño” que las nadadoras”. Se acuerda especialmente de que Ana Tarrés, su exentrenadora, “soñaba más en grande” que sus propias alumnas y “no descansaba nunca en su afán” de potenciar el talento de las jóvenes a las que asesoraba.

Viajes familiares, salidas con amigas, noches de estudio… Gemma Mengual tuvo claro que elegir su camino suponía privarse de muchos de los aspectos que integran la ‘vida normal’ de una adolescente corriente. No obstante, resta importancia a los sacrificios que ha tenido que hacer durante su carrera deportiva: “Creo que no renuncié a casi nada”. Atribuye esta impresión a la “pasión desenfrenada” que sintió – y sigue sintiendo – por el nado sincronizado.

Su regreso a las piscinas fue “uno de los momentos de más autoexigencia” en su carrera profesional. “Los primeros cuatro meses me arrepentí casi todos los días, me dolían hasta las cejas”, cuenta entre risas.

Tras 23 años sumergida en piscinas olímpicas, Mengual se tomó un descanso del mundo del deporte para cumplir otro de sus grandes sueños, el de ser madre. A sus hijos, Nil y Joe, intenta transmitirles los valores que ella adquirió en su experiencia como nadadora, pero no les fuerza a que continúen sus pasos: “Quiero que hagan algo que les apasione, que les abra un mundo de experiencias y de aprendizajes, pero no es necesario que compitan”.

Poco aguantó Mengual fuera de la piscina. Volvió a entrenar cuando sus hijos todavía eran muy pequeños y “no daban guerra”. Este regreso resultó ser “uno de los momentos de más autoexigenciaen su carrera profesional. “Los primeros cuatro meses me arrepentí casi todos los días, me dolían hasta las cejas”, cuenta entre risas. Persistió, no obstante, porque concebía esta oportunidad como “un reto personal” más que como una ocasión de obtener más galardones. Después de haber superado esa etapa, hoy asume que “aunque todo el camino haya sido duro, esa fue la guinda”.

Charla virtual del ciclo CaixaBank Talks LIVE, con Gemma Mengual.

Ya se ha retirado de las competiciones deportivas, pero Mengual nunca dejará de ser nadadora. De hecho, sigue vinculada a este mundo como asesora en un centro de tecnificación, “el paso previo a formar parte del equipo nacional”, y se siente “muy orgullosa” del equipo al que entrena. “A pesar de este trance, veo un equipo muy inteligente, con muchísimo talento. Están trabajando muy duro y creo que nos van a sorprender”, asegura. Tampoco es ajena a las desigualdades que afectan a las deportistas.  Preguntada sobre este asunto, “un problema de fondo que ha ido mejorando” con el paso del tiempo, Mengual aporta una solución sencilla: “Es responsabilidad de todos. Si hay un partido de fútbol o básquet femenino, hay que ir a verlo. Necesitamos que haya interés y, si lo demostramos, la situación irá cambiando”.

Trabajo en equipo, autoexigencia y autocrítica. Eso es lo que Gemma Mengual aprendió en las piscinas y hoy pone en práctica: “Todo eso me sirve para mi día a día, lo llevo en mi forma de ser”. Esta nadadora ya no lleva la cuenta de cuántas medallas ha ganado durante su trayectoria y no se acuerda en dónde las guardó. Tampoco le hace falta: “Eso es simbólico. Yo me quedo con el camino y con la sensación que tuve en esos momentos”.


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