jueves, 7 julio 2022

La peraltesa Silver Car exporta sus bólidos de carreras a más de quince países

Marc Gené, de Ferrari; Dani Sordo; Jaime Alguersuari; Nani Roma... Estos son algunos de los grandes pilotos a los que Juan Carlos Silvestre ha sorprendido con sus coches de carreras. Originario de Peralta, este navarro de 47 años ha revolucionado el 'carcross'. Su primer prototipo a la venta fue el S1 (2006) y, ante el éxito que tenían sus diseños artesanales, dejó de competir para centrarse en la fabricación de nuevos modelos. De ahí que decidiera crear la empresa Silver Car, que ha superado las crisis de 2008 y la propiciada por el Covid-19 gracias al ingenio y buen hacer de su fundador. De hecho, los coches de Silvestre, presentes ya en todo el mundo salvo en el continente africano, han logrado grandes triunfos a nivel nacional.

Iratxe Zubieta
Pamplona - 21 febrero, 2022

Juan Carlos, en el interior del modelo F10, fabricado en 2015. (Fotos: Maite H. Mateo)

Es uno de los momentos que más ha marcado a Juan Carlos Silvestre a lo largo de su amplia trayectoria como fabricante de coches de competición. Marc Gené, piloto de pruebas de la escudería Ferrari, se bajó de uno de sus prototipos tras probarlo y empezó a dar vueltas alrededor del vehículo, mientras lo miraba con incredulidad. “Nunca olvidaré la escena. ‘¿Qué pasa, Marc? ¿Le sucede algo al coche…?’, le pregunté”.

Después de unos segundos en silencio, de esos que resultan eternos a quien espera la respuesta, Gené le contestó sin quitar la vista del automóvil. “¡Qué maravilla! ¿Cómo es posible que la sensación sea igual que con un coche de Fórmula 1?”, le replicó el piloto catalán. Escuchar aquellas palabras de asombro fue especialmente gratificante para el ‘padre’ de Silver Car. Otros de los deportistas de renombre que se han animado a probar sus ligeros y potentes diseños son Dani Sordo, Jaime Alguersuari o Nani Roma. “Salen con una sonrisa de oreja a oreja, alucinados de lo que puede hacer un coche así”, asegura a Capital Sport.

“No tenía en mente fabricar coches. Pero en 1997 quise comprar uno para participar en carreras y, tras ver los elevados precios, decidí construirlo con mis manos”.

Silvestre estudió chapa, pintura, electricidad y mecánica en el Centro Integrado Politécnico  de Formación Profesional Donapea. Y su primer trabajo fue en el Grupo Azkoyen como diseñador en I+D+i de Medios de Pago. Una labor a la que se dedicó durante trece años. “No tenía en mente fabricar coches, pero en 1997 quise comprar uno para participar en carreras y, tras ver los elevados precios, decidí construirlo con mis propias manos”, relata.

Tras un año dándole forma, estrenó su primer prototipo en el Campeonato de Euskadi de Carcross, donde consiguió muy buenos números. En la siguiente temporada (1999), volvió a participar en esta misma competición, y, para sorpresa de todos, terminó en lo más alto del podio: “Ganar con un coche artesanal, frente a vehículos fabricados por grandes empresas, llamó muchísimo la atención al resto de los participantes. A raíz de aquel triunfo, comenzaron a interesarse por este diseño”, resalta el navarro.

Con la entrada del nuevo milenio, se proclamó campeón navarro de esta misma modalidad y quinto de España. También logró el triunfo en el Rally Show Navarra: “Fueron años muy buenos. Ahí empecé a tener pedidos, que me llevaron a diseñar un nuevo modelo mejor industrializado para poder comercializarlo que el primero con el que había competido. Este era más para uso propio”.

Así, en 2004, desarrolló un nuevo modelo más atractivo, bautizado como S1, pensado para competiciones de montaña en asfalto y todavía más potente que el anterior. “Los vehículos son muy diferentes. Pero, para entenderlo mejor, todos constan de un motor de moto. En el caso del S1, es de 1.000 centímetros cúbicos. Por aquel entonces daba una potencia 190 caballos, pero hoy en día se sacan hasta 210, van aumentando. Y pesa 440 kilos. Los dos anteriores (el que se fabricó para competir él mismo y el primer prototipo que puso a la venta) tenían 600 centímetros cúbicos,120 caballos y 300 kilos de peso”, concreta Silvestre, quien disfruta especialmente durante el proceso de esbozar y diseñar los vehículos.

“Me di cuenta de que no podía conducir en las carreras, diseñar y fabricar los coches. En 2007, ganamos diecisiete de las veinte carreras que se celebraron y nos empezaron a pedir más coches”.

En 2005, volvió a correr varias competiciones en Navarra con su nueva creación, pero decidió no continuar como piloto para centrarse en la parte técnica. Fue a partir de ahí cuando también constituiría Silver Car, la empresa de Peralta donde conceptualiza y fabrica estos coches de competición tan especiales: “Después de aquel campeonato, me di cuenta de que no podía conducir en las carreras, diseñar y fabricar los coches. En 2006 dimos el salto al Campeonato de España de Montaña con el S1. Y 2007 ya fue el detonante. Ganamos diecisiete de las veinte carreras  Hasta se momento, había mucha gente interesada, pero a raíz de esto nos empezaron a pedir cada vez más coches. Empezamos a fabricar en serio a través de la empresa”.

Los éxitos se sucedieron, ya que logró el campeonato nacional absoluto hasta 2012 de forma consecutiva. Incluso ha llevado sus coches a carreras de Bélgica, Francia y Nueva York. “Fíjate la revolución que supuso que, en tres meses, tuvimos que hacer ocho coches”, pone en valor.

Hasta el desplome de la economía mundial en 2008, la firma fabricaba entre quince y veinte máquinas al año. Sin embargo, hoy en día produce una docena como mucho. “Antes de la crisis era otra cosa, la gente ganaba más dinero que ahora. Nosotros, más o menos, nos hemos ido manteniendo gracias a que hemos sacado nuevos modelos a lo largo de estos años”, especifica el propietario de la empresa, que atribuye parte de su éxito al hecho de haber sido piloto, lo que le permitió conocer a la perfección el manejo y las necesidades de estos bólidos.

Los precios de los coches de Silver Car oscilan entre los 18.000 y los 110.000 euros.

El empresario navarro fabrica varios prototipos diferentes. Cada modelo nuevo tiene mejoras integradas tanto en mecánica como en estética. En 2008, sacó al mercado el S2; en 2010, el ST2; en 2015, el EF10; después el EF13; a finales de 2017, el S3; y, en diciembre de 2019, el nuevo CS: “Es sin duda nuestro mejor vehículo. El más potente y el más rápido”. No obstante, la empresa no lo pudo probar en competición hasta 2021, ya que las competiciones se detuvieron en 2020 por la pandemia. Con él logró el subcampeonato de España.

LA SITUACIÓN DEL MERCADO Y LAS COMPETICIONES

El expiloto navarro explica que la crisis sanitaria ha propiciado una caída de la demanda. En su caso, que también se dedica a la reparación y venta de recambios, no tiene problemas de stock, pero sí nota un gran repunte en los precios de las materias primas y una caída de los arreglos. “El aluminio, el carbono… No sé exactamente el motivo, pero han subido sus precios. Quizá sea porque hay más demanda que oferta”, puntualiza.

No obstante, Silver Car continúa vendiendo sus diseños por todo el mundo. Su mercado se centra sobre todo en Europa, donde los países con más tradición de competiciones son Reino Unido y Francia, pero las exportaciones de la compañía llegan ya a más de quince países. “En Reino Unido es más complicado entrar, pero Francia celebra muchos eventos de este tipo y se ve reflejado en las ventas. También exportamos a Italia, Holanda, Bulgaria, Rumania, Alemania, Bélgica, Suiza, Portugal, Emiratos Árabes Unidos… Al único continente que no hemos llegado todavía es a África“, apostilla.

Los precios de sus coches oscilan entre los 18.000 euros del más barato y los aproximadamente 110.000 el más caro. El que más éxito tiene en Silver Car vale 46.000. “Todo depende de las prestaciones y el modelo. El S3 es nuestro ‘top’ en ventas”, detalla para matizar acto seguido que los márgenes en este sector no son muy elevados. “No es un producto que tenga demasiados compradores. El mercado es limitado, pero el mundo es muy grande y hacemos un vehículo prémium a un precio asequible”.

Los bólidos de Silver-Car han participado en carreras celebradas en Estados Unidos.

Los bólidos de Silver Car han participado en carreras celebradas en Estados Unidos.

A nivel nacional, las provincias con más afición son Cantabria, GaliciaCataluñaPaís Vasco e incluso Andalucía. Navarra, según él, está estancada y no cuenta con mucha afición. “Los campeonatos más relevantes son por el norte porque hay más dinero y las carreteras están en mejor estado”, precisa mientras aprovecha el hilo de la conversación para hacer hincapié en que, de forma global, se debería ayudar a abaratar los elevados precios de estas competiciones.

A pesar de que las federaciones “intentan mediar” para reducir los gastos, participar en una carrera de montaña de alto nivel pueden costar entre 3.000 y 4.000 euros. En aficionados, entre 1.000 y 1.500 euros. Todo depende de la categoría: “‘El piloto es el que paga la fiesta’, señala un dicho. A lo largo del año divides los gastos por las carreras que has corrido y te sale aproximadamente ese grueso. En 2010, por ejemplo, nosotros participamos en el campeonato de España con un S2. Fue en el Circuito de Navarra. Corrió un piloto con mi coche para promocionarlo y apunté todo lo que me costó. Entre inscripciones, box, neumáticos, gasolina especial y mecánicos, el gasto alcanzó los 4.500 euros. Y eso que no hubo ningún extra de gasolina o alojamiento… En este caso, buscamos patrocinadores de Navarra a quienes les interesase apoyarnos y promocionarse. Otras veces buscamos patrocinadores nacionales y, aun así, no se puede estar en todas las competiciones”, concluye.

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