domingo, 3 julio 2022

“Cuando llegó la pandemia, sentí mucha impotencia por no poder ayudar en la UCI”

"Pensaba en que había trabajado allí, pero no podía ayudar en nada. Todos mis compañeros estaban muy desbordados...", confiesa la atleta navarra Izaskun Osés en este CapitalTest. Campeona nacional de taekwondo, trabajó como enfermera de UCI hasta que, en 2015, le diagnosticaron una discapacidad visual que le impidió continuar en el actual Hospital Universitario de Navarra. Pero, gracias al atletismo, brilló más que nunca. En sus primeros Juegos Paralímpicos consiguió el bronce en 1.500 y, a su vuelta, decidió ser madre. Tras dar a luz, se clasificó para Tokio, donde batió su marca personal y logró un sexto puesto. Pero, al no ganar medalla, perdió la beca ADO.

Iratxe Zubieta
Pamplona - 21 febrero, 2022

En sus primeros Juegos Paralímpicos, Osés ganó una medalla de bronce. (Foto: cedida)

Cuando a los 25 años se enfundó sus primeras zapatillas para correr en cross, lo hizo como un simple hobby. De hecho, Izaskun Osés ya se había proclamado campeona nacional de taekwondo en 2006, pero quería probar nuevos deportes. Y cuando afrontó su primera carrera en pista, voló sobre el tartán. Coincidió con una dura etapa de su vida, en la que se vio obligada a dejar su trabajo como enfermera de UCI en el Hospital Universitario de Navarra por un problema genético que le mermó en gran medida la visión.

En 2016, vivió sus primeros Juegos Paralímpicos en Río. Lo hizo lesionada, con una fractura en el pie por estrés. Y aun así, consiguió llevarse el bronce en 1.500. Tras ese excelente debut, y antes de retomar el trabajo para lograr el pasaporte a Tokio 2021, la navarra decidió emprender una nueva aventura: la maternidad. Lo que no tenía planificado, tal y como cuenta en el siguiente CapitalTest, era que en el entreacto de ambos juegos llegaría una pandemia mundial que aplazaría la cita un año, que pasaría el Covid-19 y que tendría que superar una mononucleosis. Pero corrió en Japón (2022), donde llegó a rebasar su propia marca personal, y consiguió un sexto.

1. En el atletismo encontró una profesión sin habérselo planteado…
Así es. En 2016, tuve que dejar mi trabajo en la UCI debido a mi discapacidad visual. Llegó un momento en el que no veía con nitidez, y no pude seguir como enfermera. El atletismo, sin quererlo ni pensarlo, se convirtió en mi forma de vida y mi profesión. Nunca imaginé que llegaría a estar en dos Olimpiadas.

2. Después de debutar en unos Juegos Paralímpicos como atleta profesional, comenzó a estudiar otra carrera…
Si, empecé Fisioterapia en Tudela, pero no podía compaginar los estudios con los entrenamientos ya que tenía que ir hasta allí desde Pamplona, ocuparme de mi hijo Iker, entrenar para estar al máximo nivel… Lo retomaré, es mi tarea pendiente.

“Retomaré mis estudios de Fisioterapia. Es mi tarea pendiente”.

3. ¿Cuenta con la ayuda de algún patrocinador para su carrera deportiva?
No, en el mundo paralímpico es imposible. Si hoy en día ya es complicado en los olímpicos, para nosotros aún más. Es superdifícil porque también tienes que mover la marca en redes sociales, aportarles visibilidad… Necesitas crear una imagen más allá de ser deportista. Sí he contado con las becas del Plan ADO, que te las juegas año a año, y de la Fundación Miguel Indurain.

4. ¿Qué requisitos son necesarios para la obtención de una beca del Comité Paralímpico Español?
Tienes que quedar entre los tres primeros, es superexigente. Fui a Río 2016 becada en el Plan ADO. Allí logré la medalla de bronce y mantuve la ayuda hasta Tokio. En Japón quedé sexta, algo muy difícil de conseguir, pero me quedé sin beca. 

5. Además de Fisioterapia, ¿cuál es su formación?
Estudié Enfermería en la Universidad Pública de Navarra (2003-2005). Siempre me había gustado el tema de las urgencias o la medicina intensiva.

6. Después se especializó en UCI…
Sí. Mi primer trabajo fue en la Policlínica de Guipúzcoa. Después hice la especialización en UCI, volví a Pamplona y estuve trabajando en el actual Hospital Universitario de Navarra hasta mediados de 2015, en el Servicio de Radiodiagnóstico.

7. Por aquel entonces, ya sabía lo que era lograr un título importante como deportista…
Sí, practiqué taekwondo no adaptado hasta los 21 años. Fui campeona de España e, incluso, competí a nivel internacional.

8. ¿Por qué lo dejo?
Era muy incompatible. Estábamos en la universidad mañana y tarde, lo que no me permitía dedicarle todo el tiempo que necesitaba para estar a ese nivel. Así que dejé el alto rendimiento y, a raíz de eso, practiqué todos los deportes que pude.

9. Ahora han mejorado los planes de ayuda a la formación para deportistas…
Sí, en mi caso siempre he compaginado el deporte con los estudios, pero es muy complicado para estar al máximo nivel. En Navarra existen ayudas para seguir formándote además de dedicarte al deporte de alto rendimiento. Facilitan adaptar las fechas de exámenes si coinciden con periodos de competición o llevar un plan de estudios más flexible. Para mí la formación es básica y creo que se han dado muchos pasos. Los comités invierten y se implican más. La Fundación Miguel Induráin también ayuda con ese tema.

10. En el momento en que dejó el taekwondo, no quería oír hablar de volver a competir…
Acabé algo saturada y no quería saber nada de competiciones de forma seria.

11. ¿Qué le hizo cambiar de opinión?
Con 25 años, empecé con el atletismo como hobby. Primero hice algún cross, carreras populares… La única intención era disfrutar. Pero con 28 años me animé a probar la competición en pista, fue lo que me enganchó. Empecé a competir en las ligas con el Pamplona Atlético y hasta ahora.

“En Navarra existen ayudas para seguir formándote además de dedicarte al deporte de alto rendimiento. Creo que se han dado muchos pasos”.

12. Incluso fue elegida mejor deportista navarra de 2016 y obtuvo la medalla de bronce al Mérito Deportivo…
Sí, tras regresar de mis primeros juegos me dieron el galardón de mejor deportista en categoría femenina. Y en octubre de ese mismo año, el Consejo Superior de Deportes me brindó la medalla de bronce al Mérito Deportivo. Pero lo más importante para mí del deporte es que lo disfruto, que en él encontré una nueva forma de vida.

13. Usted conoce el trabajo en UCI desde dentro. ¿Cómo está viviendo la pandemia desde fuera?
Cuando nos confinaron, sentí mucha impotencia. Pensaba en que había estado allí, pero en ese momento no podía ayudar en nada. Todos mis compañeros estaban muy desbordados, conocía la UCI y no podía hacer nada. La verdad es que esta situación está pasando mucha factura a los sanitarios. Desde fuera nos quejamos de que no nos atienden. Pero el problema es que hay falta de profesionales.

15. ¿Cómo recuerda su debut en Río? 
Te das cuenta de que de todo se puede sacar una parte buena. Todos seguimos hacia delante, luchando, como en la vida normal. No importa cuál sea la discapacidad.

14. ¿Cuáles son sus próximos retos deportivos?
Este año tenemos mundial, pero de momento quiero recuperar la calma. Estoy entrenando, pero tampoco quiero pensar en retos. Han sido años muy duros, preparar unos Juegos Olímpicos desgasta mucho. El invierno me lo voy a tomar con tranquilidad y en primavera, cuando llegue la temporada de aire libre, me volveré a plantear objetivos sin presión.

15. ¿Y París 2024?
La edad pesa mucho en el atletismo. En París tendré 40 años, pero tampoco lo descarto. De momento, solo quiero tranquilidad y ya llegará la primavera.

16. ¿Cómo fue la maternidad entre dos Juegos Olímpicos?
Te tienes que programar la agenda (risas). Fui madre con 33 años. En el mundo deportivo te tienes que plantear cuándo tener hijos. Volví de Río en 2016 con toda la intención de ir a Tokio. Así que si quería ser madre, debía hacerlo cuanto antes. Di a luz en 2017 y, después, fui recuperando mi nivel. Conseguí ser plata en el europeo de Berlín en 2018 y en el de Polonia en 2019, y octava en el Mundial de ese mismo año.

17. En su carrera deportiva también tuvo que superar otros contratiempos…
Además de la pérdida de visión, que es genética (tiene un 5 % de visión en un ojo y entre un 10 y un 15 % en el otro), llegué de Río con una fractura por estrés en el pie. A la vuelta, decidí ser madre y tener a Iker, pero además, durante la preparación de Tokio, pasé la mononucleosis y el Covid-19. El motor para seguir peleando sin duda fue mi hijo.

18. ¿Cómo se sintió tras cruzar la meta en Tokio?
Fue un desahogo. Han sido años duros, pero pensar que estás de nuevo en unos Juegos y que lo has dado todo… Te vacías. Las dos participaciones, tanto la Río (medalla de bronce) como la de Tokio (sexta con diploma olímpico), son la recompensa de muchos sacrificios. Me costó mucho esfuerzo llegar a las dos y es la mejor experiencia que te puede pasar como deportista. Y con 37 años, quizá fueran los últimos, pero todavía es pronto para pensarlo.

“El nivel del atletismo en Navarra es superalto. Se está trabajando muy bien. Es la época dorada del atletismo aquí desde hace cinco o seis años”.

19. Además, haciendo marca…
Sí, conseguí mi mejor tiempo en el crono con 4.39:92 de la categoría T-13. Aunque corrí más rápido esta vez, llegué sexta, había mucho nivel. Aun así estoy muy contenta con el diploma olímpico en 1500 metros.

20. ¿Cómo ve el atletismo en Navarra? Están saliendo grandes deportistas…
El nivel en Navarra es superalto. Se está trabajando muy bien. Es la época dorada del atletismo aquí desde hace cinco o seis años.

21 ¿Dónde está la clave para superar tantos retos?
Es fundamental creer en lo que haces y confiar en una misma. Mi clave es la constancia, trabajar día a día, granito a granito, con pequeñas metas en el horizonte.

22. Desde su experiencia como enfermera en UCI, madre entre dos olimpiadas y atleta que se ha sobrepuesto a la adversidad, ¿qué diría a quienes en las duras circunstancias actuales no son capaces de levantarse?
Que nunca tiren la toalla. En la vida pasan trenes, igual no te pillan en el mejor momento pero hay que subirse a ellos. Siempre he pensado que lo que hagas ahora, aunque no te lo apetezca, siempre va a generar un beneficio. El esfuerzo tendrá su recompensa.


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