jueves, 4 junio 2026

Laboral Kutxa advierte de los riesgos indirectos que los aranceles de EEUU tendrán en Navarra

Laboral Kutxa cuantificó este viernes en Pamplona el impacto de los aranceles de Estados Unidos en la economía navarra, que cifró en 60,4 millones anuales. Sin embargo, su director de Estudios, Joseba Madariaga, se mostró mucho más preocupado por cómo las barreras de la Administración Trump ponen en cuestión las cadenas de valor europeas, por cómo pueden minar la confianza y las políticas de inversión, porque pueden encarecer los productos que se compran al país norteamericano y porque pueden dejar más expuesta la economía si la confrontación comercial se extiende a Asia o se toman represalias adicionales.


Pamplona - 17 octubre, 2025 - 16:31

De izda. a dcha., Cortajarena, Madariaga, Irujo y Arasti, durante el acto. (Fotos: Víctor Ruiz)

Laboral Kutxa cuantificó este viernes el impacto de los aranceles de Estados Unidos en la economía navarra. En concreto, las exportaciones directas de las empresas de la Comunidad foral al mercado norteamericano, valoradas en 367,5 millones de euros el año pasado, se verían afectadas en 60,4 millones, el equivalente al 0,24 % del PIB foral en un ejercicio completo.

Pero, en paralelo, las cargas impositivas también generarán los denominados «riesgos indirectos», que son los que más preocupan a la entidad financiera. Las barreras impuestas por la Administración Trump pueden traer consigo cuatro consecuencias «preocupantes» para el tejido productivo de la región y su nivel de competitividad. En primer lugar, ponen en cuestión las cadenas de valor europeas, en las que ya están integrados los productos navarros. Además, se convierten en un elemento perturbador que mina la confianza y las políticas de inversión.

En tercer lugar, suponen más inflación por un incremento de los productos que se compran a Estados Unidos y, en definitiva, dejan más expuesta la economía de la región, sobre todo si las confrontación comercial se extiende a Asia o se toman medidas de represalia adicionales. «Toda esta parte indirecta es la que personalmente me preocupa bastante más que la caída del PIB que, como se puede comprobar, tampoco es tanta», valoró el director de Estudios de Laboral Kutxa, Joseba Madariaga, en la presentación este viernes del  ‘Informe de Economía Navarra 2024’ de la entidad financiera.

Para Madariaga, los aranceles son una «mala estrategia» que la economía de Navarra deberá aprender a capear. Mientras tanto, sus previsiones apuntan a que la Comunidad foral crecerá este año un 2 % y un 1,8 % en 2026, con una inflación media entre el 1,4 % y el 2 % y una tasa de paro que bajará del 7,3 % al 7 %. A la vista de estos números, auguró que «el nuevo ciclo económico vendrá marcado por un menor impulso exterior y por el papel decisivo del consumo interno». En todo caso, insistió en que la Comunidad foral «ha consolidado una base de crecimiento sostenible, aunque deberá afrontar retos de productividad y competitividad en un contexto internacional cada vez más proteccionista”.

El director de Estudios de Laboral Kutxa pronosticó que la economía de Navarra crecerá este año un 2 % y un 1,8 % en 2026.

En esa misma línea, el director territorial de Laboral Kutxa en Navarra, Javier Cortajarena, señaló que la economía internacional atraviesa “una fase de transición compleja”, marcada por la desinflación tras años de shocks y políticas excepcionales. «El crecimiento global resiste, pero la divergencia entre regiones se acelera», resaltó en un momento en el que Estados Unidos mantiene su liderazgo gracias a la inversión en tecnologías disruptivas, mientras Europa avanza a un ritmo más modesto y desigual.

En el caso de Navarra, añadió, la comunidad «refleja una expansión moderada pero consistente, en un entorno de transformación estructural hacia sectores de mayor valor añadido». El reto, a su juicio, pasa por consolidar ese crecimiento sin reavivar las tensiones inflacionarias y adaptar el tejido productivo a una economía global «más fragmentada, proteccionista y orientada a la sostenibilidad».

EMPLEO, INFLACIÓN E INDUSTRIA

Junto al análisis del sector exterior, el director de Estudios de Laboral Kutxa completó su evaluación de la economía de Navarra con una referencia al mercado laboral y la evolución de los precios, que se mantiene por debajo de la media española (2,5 % frente a 2,7 %), con una subyacente del 2,1 %. Así, recordó que la afiliación a la Seguridad Social alcanzó los 314.365 cotizantes en septiembre (+1,5 % interanual), mientras que el paro registrado descendió un 4,2 % con respecto al mismo período de 2024 (hasta los 28.380 desempleados), situando a la comunidad entre las regiones «con mejores indicadores laborales». «Los salarios pactados (+3,2 %) superan la inflación (+2,5 %), lo que ha permitido mejorar el poder adquisitivo de los hogares», apuntó. Por ello, según Madariaga, «el mercado laboral navarro se mantiene sólido, aunque empieza a mostrar signos de fatiga en algunos sectores de servicios e industria».

Precisamente, de esta última destacó que «las noticias no son tan positivas». Aquí recordó que el Índice de Producción Industrial cayó un 2,9 % en agosto, y la fabricación de turismos acumula una contracción del 16,5 % en lo que va de año, reflejando el impacto de la transición hacia el vehículo eléctrico. Las exportaciones, por su parte, retroceden un 6,3 %, aunque el descenso de las importaciones (–11,5 %) mejora el saldo exterior.

La automoción continúa siendo el principal motor exportador (35 % del total), acompañada del sector agroalimentario, que muestra avances en carnes y legumbres. «El verdadero riesgo para la industria navarra», afirmó Madariaga, «no es tanto coyuntural como estructural: la transición hacia modelos productivos sostenibles exigirá inversión y adaptación tecnológica continuas».

ESPAÑA, EUROPA Y ESTADOS UNIDOS

La presentación del director de Estudios de Laboral Kutxa incluyó un rápido vistazo a la situación que atraviesan otras economías al margen de la Navarra. Así, por ejemplo, la española sigue destacando entre los grandes países del euro. Su PIB creció un 0,8 % en el segundo trimestre, con una fuerte aportación del consumo privado y un récord histórico de 22,3 millones de ocupados. La temporalidad laboral se sitúa en mínimos del 13,8 %, aunque la parcialidad involuntaria se mantiene elevada (44,4 %). Y los costes laborales se moderan (+3,3 %), mientras los salarios representan ya el 48,5 % del PIB, el mayor peso desde 2008. «La economía española mantiene un dinamismo notable, pero enfrenta el riesgo de una inflación estructural más alta que la europea», advirtió el director de Estudios de Laboral Kutxa.

Por su parte, la Eurozona crece un 1,1 % anualizado en el tercer trimestre de 2025, sostenida por el sector servicios, mientras la industria sigue lastrada por la caída del comercio y los aranceles. La producción industrial cayó un 4,3 % en agosto, especialmente en Alemania y Francia, al mismo tiempo que el mercado laboral europeo se mantiene firme, con una tasa de paro del 6,3 %, pese a que presenta señales de desaceleración. Los salarios crecerán un 3,4 % en 2025 y tenderán a converger hacia el 2,7% para el próximo bienio. En este escenario, Madariaga apuntó que la política monetaria del Banco Central Europeo «será determinante para evitar un exceso de prudencia en la bajada de tipos que ralentice la recuperación industrial y frene el consumo».

Finalmente, la economía estadounidense mantiene un ritmo de expansión sólido, con un repunte del PIB del 3,8 % en el segundo trimestre y una previsión del 3 % en el tercero. El consumo sigue impulsando el crecimiento (+3,3 %), apoyado en un menor ahorro de los hogares (4,6 %). El «único lunar» viene de un mercado laboral que ofrece señales de agotamiento: solo se crearon 22.000 empleos en agosto y la tasa de paro subió al 4,3 %, la más alta desde 2021. “La economía estadounidense sigue mostrando músculo, pero se pueden adivinar signos de sobrecalentamiento que la Reserva Federal está tratando de gestionar con prudencia para no truncar este ciclo expansivo”, concluyó Madariaga.

DIÁLOGO CON IRUJO Y ARASTI

El coloquio posterior permitió ampliar algunas de las cuestiones tratadas en el informe. El consejero de Industria y de Transición Ecológica, Mikel Irujo, reconoció las dificultades que atraviesa la industria navarra, aunque enmarcó la situación dentro de un proceso de transformación planificada. Explicó, en ese sentido, que 2025 será un «año valle» para Volkswagen Navarra, condicionado por los parones de producción necesarios para adaptar las líneas a los dos nuevos modelos eléctricos que saldrán de la planta de Landaben a partir del segundo semestre de 2026. La caída de la producción, añadió, «estaba prevista» y responde desde su punto de vista a una apuesta estratégica del fabricante alemán por afianzar su compromiso con Navarra y avanzar en la doble transición digital y ecológica.

La presentación del informe atrajo a una nutrida representación del tejido institucional y empresarial de la Comunidad foral.

La presentación del informe atrajo a una nutrida representación del tejido institucional y empresarial de la Comunidad foral.

Por otra parte, insistió en la necesidad de apostar por sectores estratégicos como el de la electrónica, la industria biosintética, el aeroespacial o la construcción industrializada y sostenible, ámbitos en los que «Navarra cuenta con todos los ingredientes para ser competitiva».

En su intervención, el consejero de Economía y Hacienda, José Luis Arasti, actualizó la previsión de crecimiento del PIB navarro para este año en el 2,1 %, una décima por encima de la estimación de Laboral Kutxa y de la estimación que él mismo realizó en la presentación del proyecto de presupuestos para 2026. Explicó, en ese sentido, que la comunidad «mantiene un dinamismo sólido, aunque condicionado por la debilidad industrial europea y por la incertidumbre derivada de la actual guerra arancelaria».

Al mismo tiempo, Arasti reconoció que los efectos directos de los nuevos gravámenes impuestos por Estados Unidos «todavía no son significativos», pero advirtió de que el impacto se notará a partir de la segunda mitad del próximo año, «cuando se ajusten precios y cantidades exportadas». Y, por último, enfatizó que Navarra «sigue mostrando una fortaleza fiscal excepcional», con un endeudamiento del 10,3 % del PIB en 2024 y la previsión de bajar de los dos dígitos en 2025, lo que «permitirá mantener una senda de crecimiento estable, socialmente sostenible y financieramente sólida».

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