lunes, 6 diciembre 2021

Las 2.000 islas más blancas

Por tierra y por mar, el país heleno guarda muchas sorpresas por descubrir. Cuna de la actual civilización occidental, es un país lleno de rincones que enamoran. Imposible resistirse a yacimientos arqueológicos que trasladan a la Antigua Grecia, monasterios situados entre paisajes de vértigo, preciosas islas de aguas transparentes y pueblos de ensueño.

Redacción
Pamplona - 7 marzo, 2020

Espectaculares vistas desde la isla de Santorini. (Fotos: cedidas)

Una leyenda griega dice que Dios distribuyó el suelo a través de un tamiz y usó las piedras que quedaron para construir Grecia. Por cierto, esas piedras quedaron muy diseminadas en medio del mar. Hablamos de un país que es europeo, balcánico, mediterráneo y del cercano Oriente. Se encuentra en la coyuntura de Europa, Asia y África; y es heredero de la Grecia clásica, el Imperio bizantino y casi cuatro siglos de dominio turco otomano.

2.000 islas componen el país heleno, pero solo 170 están habitadas, Por ello, descubrir sus rincones supone un viaje apasionante por tierra, pero sobre todo por mar. La agencia ‘Vamos a Grecia’ propone conocerla lejos de las rutas convencionales y con un recorrido a medida. Aquí van algunas de sus sugerencias:

– Descubrir la historia de Atenas en el moderno Museo de la Acrópolis:
La primera visita en Grecia es Atenas y el moderno Museo de la Acrópolis es una de las visitas imprescindibles, después de visitar su Acrópolis. Allí están numerosas esculturas e importantes piezas de los edificios de la Acrópolis, como los Propileos, el templo de Atenea Niké, el Erecteion y el Partenón que dispone de una sala exclusiva.

La Acrópolis de Grecia.

– Saborear un surtido de ‘mezedes’ en el barrio de Plaka:
Plaka es el barrio a los pies de la Acrópolis, un entramado de callejuelas y placitas unidas por escaleras. Hay que pasar por las calles Lisiou y Mniseklous, las más pintorescas y animadas. Y en sus muchos restaurantes y tabernas, llamados ouzerís, degustar los típicos “mezedes” o tapas griegas.

– Revivir la historia en Salónica:
La ciudad de Salónica es la segunda más importante de Grecia, pero poco conocida. Se trata de una urbe cosmopolita, moderna, vibrante y con el encanto particular de una ciudad convulsa en la que macedonios, romanos, bizantinos y otomanos formaron parte de su historia, y musulmanes, cristianos y judíos sefardíes convivieron en el tiempo.

– Llenarse de historia en las ciudades continentales:
Aunque la tentación de viajar hacia las infinitas islas griegas es grande, hay que encontrar tiempo para visitar las antiguas ciudades continentales que marcaron hitos en la historia. El paisaje griego, montañoso y lleno de luz, está pintado con dos colores: el azul del mar, que es intenso y un verde de gama muy amplia en el que destaca el oscuro olivo.

– Sentir vértigo en los monasterios de Meteora:
Meteora es un lugar de apariencia surrealista. Sobre la tierra se levantan unas moles rocosas verticales que parece la geología de otro planeta. Pero sobre las cumbres de esas torres de roca, además, fueron construidos en el siglo XIV varios monasterios de retiro y oración.

Uno de los monasterios de Meteora.

– Seguir los pasos de ‘Mamma mia’ en las Espóradas:
Aunque la isla de Kalokeri donde transcurre casi toda la acción de la célebre película Mamma Mia de 2008 o el hotel Villa Donna no existen, la mayor parte de los escenarios exteriores y algunas de las principales escenas, como la mítica boda final en la pequeña ermita de Agios Ioannis Prodromos, fueron rodadas en Grecia, en concreto en las Islas Espóradas, sobre todo en Skiathos y Skopelos.

– Pasear por la isla de Hidra, donde los coches están prohibidos:
Hay que optar por el paseo en burro, en bicicleta, a pie o en taxi acuático, porque en la isla de Hidra los coches están prohibidos. Se trata de una isla montañosa, con menos de 3.000 habitantes y escasa vegetación, con casas de piedra encaladas de blanco, un puerto histórico donde amarran veleros, caiques y yates.

Skopelos.

– Descubrir los misterios de la Atlántida y la mejor puesta de sol en Santorini:
Aunque hay muchas islas que visitar en Grecia, la más conocida y visitada es Santorini. Lo típico hasta hace poco era subir desde el muelle a la ciudad en burro, nada menos que 600 infernales escalones que conducen a los hoteles o a los miradores, en la zona elevada de los acantilados, aunque ahora se han impuesto restricciones, especialmente a las personas obesas y se intenta proteger a los animales. Siempre queda la posibilidad de usar el teleférico. Las fachadas blancas y los dinteles y puertas azules de las casas de los pueblos que se asoman a acantilados que mueren en el mar, aparecen en cualquier postal de lugares turísticos de Grecia. Y también aquí, como en toda Grecia, se pueden ver ruinas.

– Disfrutar del ambiente gay y no gay en la isla de Mykonos:
La isla de Mykonos está situada en el centro del archipiélago de las Cícladas y junto con Santorini es una de las más visitadas y escala imprescindible de todos los cruceros por el Egeo. Es pequeña, pero mundialmente conocida tanto por sus paradisíacas playas, sus casitas encaladas y sus molinos de viento, como por sus fiestas.

– Intentar visitar el Monte Athos (solo si eres hombre):
El Monte Athos es un auténtico Estado autónomo en el interior de la soberanía griega. Esta franja de tierra está considerada sagrada y es montañosa, la cumbre más alta llega a los 2.039 metros sobre el nivel del mar, de gran belleza natural: aquí se encuentran 20 monasterios ortodoxos, de los cuales 17 son griegos, uno ruso, uno serbio y otro búlgaro. Solo la comunidad monástica, que hoy cuenta con poco más de un millar de religiosos, puede establecerse en la península. Para los laicos hay la posibilidad de visitar el Monte Athos una vez obtenido un permiso especial, para las mujeres, sin embargo, está vigente la prohibición absoluta de acceso (no solo mujeres, cualquier animal de sexo femenino está prohibido).

Isla de Skiathos.

* Reportaje basado en textos de Enrique Sancho.


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