Las hermanas Laura y Ana Jiménez, cirboneras de 34 y 29 años respectivamente, han decidido dar un paso hacia delante en su trayectoria profesional: abrir su propio gabinete de psicología en Tudela, un proyecto que ha nacido del trabajo, el aprendizaje en familia y el deseo de emprender.
Todo comenzó en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde ambas cursaron sus estudios de Psicología. Allí coincidieron con sus tíos, María Ángeles Gómez y José Ramón Yela, profesores en la misma universidad. Mientras Laura tenía claro su camino desde el colegio, eligiendo el itinerario de ciencias y decantándose por la psicología entre todas las opciones, Ana necesitó más tiempo para decidir. Sin embargo, ambas acabaron compartiendo vocación y destino.
Tras completar sus estudios de grado y máster, las hermanas Jiménez comenzaron a trabajar en SYG Psicólogos, el gabinete que dirigen sus tíos en Salamanca. Allí fue donde aprendieron el oficio desde dentro, rodeadas de un entorno familiar que les sirvió como escuela y trampolín.
En 2023, sintieron que había llegado el momento de volar por su cuenta. «Siempre he sido un poco idealista, pero me llamaba la atención probar suerte con mi propio gabinete. Al fin y al cabo, se trata de realizar la misma labor, pero trabajando para ti en vez de para otro», declaran las hermanas. Eso sí, admiten que lo más difícil fue despedirse del entorno profesional con sus tíos.
LA LLEGADA A TUDELA
La vuelta a Navarra les llevó a elegir Tudela como punto de partida para su nuevo camino. En febrero de este año inauguraron JG Psicólogos, un gabinete ubicado en la calle Albares, donde ofrecen una atención cercana y especializada. Pese a llevar tan solo siete meses abiertas, confiesan que la acogida ha sido mucho mayor de lo que esperaban.
Ambas hermanas han enfocado su especialización en áreas que se complementan. Laura, por un lado, está centrada en Mindfulness, una disciplina que ayuda a entrenar la capacidad de prestar atención al momento presente sin juzgar. «También se trabaja mucho la aceptación: observar las emociones sin intentar cambiarlas o evitarlas, comprendiendo que lo que sentimos tiene un sentido», explica.
Ana, por su parte, ha apostado por una técnica innovadora y poco común en la zona: el Neurofeedback. «Se trata de registrar la actividad de las ondas cerebrales y compararlas con una base de datos normativa. Si hay actividad cerebral disregulada, se puede entrenar y modificar, lo que puede mejorar la sintomatología asociada, como la ansiedad o la depresión», señala. Esta disciplina, aún poco conocida en la Ribera, ya está teniendo una buena acogida entre sus pacientes.
La mayor parte de las consultas actuales provienen de niños y jóvenes entre los 20 y 40 años. En la infancia, predominan los problemas de comportamiento, las dificultades en habilidades sociales y situaciones de bullying. En los adultos jóvenes, los casos más frecuentes están relacionados con ansiedad, depresión o sintomatología mixta. «Ahora en septiembre no sabemos qué afluencia habrá. Pero en Salamanca, septiembre, octubre e incluso noviembre eran meses de repunte», resalta la menor de las hermanas.
NUEVOS MÉTODOS DE ATENCIÓN
La atención online también ha ganado terreno desde la pandemia, especialmente entre los más jóvenes. «Para ellos, hacer terapia por videollamada es algo muy natural, están acostumbrados a ese formato. Con los niños o personas mayores, sí que seguimos recomendando más la presencialidad», añade Laura.
Con una vocación firme y un enfoque humano, Laura y Ana han puesto en marcha un proyecto que no solo busca ayudar, sino también normalizar la salud mental en su entorno más cercano. Desde Tudela, continúan desarrollando su labor con ilusión, profesionalidad y el respaldo de una formación sólida y una experiencia que, aunque joven, ya está marcada por el compromiso y la cercanía.













