jueves, 27 enero 2022

Las libélulas vuelan alto tras ganar un premio nacional y lograr varios patrocinadores

Mariburruntzi Sinkro Taldea (Equipo de Sincronizada de las Libélulas en euskera) sigue derribando muros. Además de lograr sus primeros patrocinadores, Mantecadas Salinas, Amaya Sport e IDM Medical, el pasado mes de diciembre se alzó con el Premio SuperA Difusión, promovido por Iberdrola y dotado con 50.000 euros. Una inyección económica que permitirá potenciar la promoción de esta disciplina y cubrir algunos de los gastos del combinado. En un momento en que las licencias federativas de este deporte se han disparado un 566,66 % en los últimos diez años, sus ocho integrantes reivindican la construcción de una piscina olímpica pública de cincuenta metros y diez calles.

Iratxe Zubieta
Pamplona - 10 enero, 2022

En diciembre, el equipo ganó el Premio SuperA Difusión, dotado con 50.000 euros. (Foto: cedida)

Tras doce años juntas, las integrantes de Mariburruntzi Sinkro Taldea (Equipo de Sincronizada de las Libélulas en euskera) siguen motivadas para sincronizar sus relojes y lanzarse al agua tres o cuatro días por semana. Y eso que entrenan a las ocho de la mañana…

La aventura de las libélulas echó a volar en diciembre de 2010. La ex nadadora artística Isis Mínguez, recién aterrizada de Barcelona, fue la impulsora de esta disciplina en Navarra. Primero comenzó a entrenar con un pequeño grupo de niñas en la Agrupación Deportiva San Juan. Y poco a poco fueron más los centros que se animaron a probar esta disciplina. Por aquel entonces, era la única instructora y se encargó de los tres primeros equipos que nacieron en Pamplona. (AD San Juan, SCDR Anaitasuna y Ciudad Deportiva Amaya).

Entonces, Garbiñe Rekarte, monitora de natación en la piscina de Guelbenzu, se enteró de que había surgido un grupo de natación artística en su ciudad natal. Y quiso conocer más de cerca este deporte: “Garbiñe se presentó y me dijo ‘¿nos darías clases a un grupo de adultas?’. Yo no me lo había planteado nunca, pero si enseñaba a niñas, ¿por qué no con gente más mayor?”, recuerda Mínguez.

Sin dudarlo un segundo, Rekarte pasó a la acción. Reclutó a un grupo de nadadoras de entre 35 y 50 años de edad (Ana Lana, Lola Sarriguren, Raquel Elizalde, Laura Garde, ella misma, Alicia Otaegui, Irene Aldabe y Anita Bonhomme), con las que ya había coincidido antes. Y juntas se sumergieron en esta disciplina desde cero. “Sentí que no podía dejar pasar esta oportunidad y la mayoría me dijo que sí. Para nosotras fue algo explosivo porque nunca antes habíamos probado esta disciplina”, detalla la precursora del equipo. “Es un sueño cumplido”, suscribe Elizalde, que trabaja en Volkswagen Navarra.

Garde, nutricionista y directora del gabinete nutricional Nuntia, recalca la importancia que este equipo tiene para ella, tanto dentro del agua como fuera: “A mí me encantan la natación y el deporte. Pero cuando me fichó Garbiñe, jamás se me hubiera ocurrido pensar lo que supondría también a nivel personal. Aquí nunca te sientes sola, siempre hay alguien pensando en ti”. Y así comenzó esta historia, como un hobbie que pronto se convertiría en toda una revolución.

LOS COMIENZOS

Nada más empezar a entrenar en equipo, la SCDR Anaitasuna les propuso hacer una exhibición para el día del socio en septiembre. Mínguez las animó a participar, las veía preparadas: “Ellas tenían muy buena base de natación. Dominaban el medio y en seguida avanzaban muy rápido”. Su primera coreografía duró un minuto y medio aproximadamente y levantó gran expectación. “Yo llegué al borde de la extenuación”, rememora Rekarte.

A Elizalde, lo que más le llamó la atención de inicio fue la dificultad para dosificar el oxígeno: “Soy instructora de buceo y, a pesar de eso, me costó mucho exigir al cuerpo dentro del agua, era algo completamente nuevo. Una dualidad entre la sensación de ahogo y lo divertido que resultaba”, relata. De aquellos cerca de noventa segundos de desaliento compartido, a Garde le sorprendió el ambiente de las gradas: “La gente más joven a veces murmuraba ‘estas mucho bañador, pero a ver…’. Luego se quedaban asombrados de que algo sí conseguíamos hacer. Y poco a poco fuimos mejorando el nivel”. Aquella exhibición resultó un punto de inflexión en su trayectoria.

En 2012, se estrenaron en una competición oficial, concretamente en el Campeonato de España Máster, celebrado en Castellón. Desde entonces, han participado en diversos torneos internacionales como los europeos de Eindhoven (2013) y Londres (2015) y el mundial de Budapest (2017). Este último viaje a Hungría supuso una experiencia inolvidable para todas ellas. “Poder estar allí fue muy grande. Los recursos eran infinitamente mayores de los que tenemos habitualmente y competimos con equipos a nivel internacional”, evoca Garde. En Rekarte, dejó tal huella que aún habla con cierta nostalgia de aquella experiencia: “La piscina, el masajista, un jacuzzi para después de la exhibición, una sala de maquillaje con espejos llenos de luces como tienen las actrices… Incluso nos llevamos a la familia. Fue muy bonito”. Una sensación única que también rememora la monitora de buceo: “Nos sentimos como auténticas estrellas de la natación sincronizada, estábamos en el mismo escenario que las mejores profesionales y nos trataron de maravilla”.

Mariburruntzi Sinkro Taldea es el primer equipo máster creado tanto a nivel nacional como en Navarra. Hasta el momento han competido en la categoría de 35-50 y, a partir de ahora, lo harán en la de 50-65. “Siempre que participan en alguna exhibición son las más ovacionadas. De hecho, a raíz de esta iniciativa han salido más equipos de adultos en Pamplona. Incluso alguna de las pioneras entrena a estos nuevos grupos. Hay mucha gente que las ve y se anima”, explica la entrenadora del equipo. “Queremos acabar con el mito de la excelencia. No hace falta que tengas una forma física espectacular ni un cuerpo espectacular y, sobre todo, no tienes por que ser joven”, apostilla Rekarte.

En sus inicios, tuvieron que tirar de ingenio para buscar financiación: “Hicimos calendarios, sorteos… hasta bonos de regalo en la escuela de Pilates de Lola o en mi consulta de nutrición”, enumera Garde. El siguiente reto del equipo, que se ha convertido en asociación, es apostar más por la promoción del deporte y la mujer. Una misión que sus integrantes llevarán a cabo gracias a los 50.000 euros obtenidos en diciembre con el Premio SuperA Difusión, promovido por Iberdrola.

“Pensamos en apuntarnos al apartado de competición, pero nos sentimos más identificadas con la iniciativa de difundir. Una parte de nuestras acciones será para promoción y visibilidad de la disciplina, a través del documental que grabamos (titulado ‘El vuelo de las libélulas’ y dirigido por Iñaki Alforja) y con talleres de natación artística y exhibiciones por diferentes piscinas, incluso fuera de Navarra. El resto del presupuesto irá destinado a la propia asociación con el fin de comprar bañadores y poder ir a las competiciones. Este verano será el europeo en Roma“, detalla Mínguez, que todavía se muestra emocionada con el triunfo. “También queda pendiente la celebración de nuestro décimo aniversario, a este paso va a ser el ’10+2′. Cuando la pandemia nos lo permita, organizaremos algo con más equipos máster”, añade Garde

A raíz de su éxito, también han estrechado lazos con diferentes entidades y empresas, que les han brindado nuevos apoyos: “A finales de junio se puso en contacto con nosotras IDM Medical para ver si empezábamos alguna relación de patrocinios. De cara a este verano nos preparó alguna equipación.  Mantecadas Salinas es otro de nuestros sponsors, nos ayuda en todo lo que puede…”, resalta la pionera y también responsable del área de natación artística de la federación. Durante el rodaje del documental, además, Amaya Sport les proporcionó 500 euros para ropa a cambio de contar con su imagen en el catálogo de la tienda.

MÁS INVERSIÓN EN INFRAESTRUCTURAS

Ahora, están pendientes de que les puedan ceder las instalaciones de la UPNA para entrenar esta temporada, ya que su piscina está mejor acondicionada para esta modalidad: “Nosotras necesitamos mínimo 1,80 metros de profundidad para poder trabajar bien”.

El número de licencias de este deporte se ha incrementado un 60 % en la Comunidad foral desde 2012. De hecho, han pasado de 30 a 200 con siete clubes federados. Pero las libélulas creen que todavía queda mucho trabajo por hacer dentro de esta disciplina. Garbiñe identifica las dimensiones de las piscinas como uno de los principales obstáculos: “Navarra va muy tarde en este aspecto. Nuestra región necesita una piscina pública cubierta de 50 metros y diez calles, que tenga una buena gestión y pueda albergas competiciones oficiales. En el Mundial de Barcelona, la selección de Estados Unidos estuvo haciendo la puesta a punto en la piscina de Vitoria. Para que luego digan que esa inversión no es rentable… Se quedaron quince días”.

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