viernes, 22 octubre 2021

Carlos Medrano.

Carlos Medrano.

La clase media es clave para las democracias liberales como la nuestra y su debilidad actual es muy preocupante. Una sociedad de pocos ricos con muchos pobres es inestable por naturaleza. Actualmente, está en claro retroceso en los países de la OCDE y en crecimiento en los países emergentes.

El incremento del ingreso real personal en los últimos veinte años ha crecido un 80 % en los países en vías de desarrollo. Entre las personas más ricas del mundo, el incremento ha sido de algo más del 60 %, pero en la tradicional clase media de los países avanzados solo ha mejorado el 10 %.

Es un empeoramiento relativo para estos frente al resto. Si observamos las tasas de ocupación de la Unión Europea por países, podemos ver que los salarios altos han aumentado en los últimos años y los bajos han crecido muy poco, pero los intermedios han bajado sustancialmente.

Esta realidad nos dibuja una situación con unos pocos trabajadores muy cualificados con buenos sueldos, unos pocos trabajadores con bajos sueldos y un grupo creciente de salarios mediocres. Las causas de esta situación se pueden deber a que no se ha trabajado en la cualificación de los trabajadores (abandono escolar, desconexión de la oferta de titulados con la demanda de las empresas, etc.).

“En la UE, los salarios altos han aumentado en los últimos años y los bajos han crecido muy poco, pero los intermedios han bajado sustancialmente”.

Otra causa es la globalización, ya que los trabajadores industriales del primer mundo ven cómo no pueden pedir mejores salarios ante la competencia de productos de bajo coste de otros países. La crisis actual ha acentuado todos estos problemas. Y los gobiernos de la UE han reaccionado de distinta forma. Por ejemplo, los alemanes han bajado impuestos y otros, como parece que se va a hacer aquí, los han subido.

España, con una deuda que va pasar ampliamente del 100 % del PIB, está atada de pies y manos para políticas activas. No así Alemania, con una deuda inferior al 60 %. Alguno recordará mi petición preelectoral para que se redujera nuestra deuda, pero de nada sirve lamentarse ahora.

Me voy a centrar en los grandes planes de estimulo vía monetaria, es decir, este nuevo tsunami de dinero con el que están regando la economía los principales bancos centrales del mundo. Esto viene de lejos. Nixon rompió la convertibilidad del dólar con el oro y dio lugar al comienzo de la mayor expansión monetaria de la historia. Al principio generó inflación, pero ahora no la hay. La inflación es el ladrón silencioso de los ahorradores y un impuesto oculto. Pero, ¿de verdad ahora no hay inflación?

“España, con una deuda que va pasar ampliamente del 100 % del PIB, está atada para políticas activas. No así Alemania, con una deuda inferior al 60 %”.

Si miramos al IPC, veremos que no. Entonces, ¿a dónde ha ido todo ese dinero creado para solucionar la crisis de las puntocom en 2000, la de 2008, la de 2010 y ahora la traca final con la de 2020? El primer receptor ha sido la Bolsa, que va de burbuja en burbuja y de pinchazo en pinchazo. Los tipos de interés al 0 % generan inflación en el mercado inmobiliario porque se abarata su financiación. Si además se puede acceder a préstamos a treinta años o más, la subida del precio de los pisos está servida en bandeja.

Volvamos ahora a la clase media. Los ingresos de la clase media provienen del trabajo. Estas crisis generan paro, lo que afecta directamente a su única fuente de ingresos. La clase media alta, los que ganan más dinero (gerentes, ingenieros, dentistas, etc.) ven cómo tienen que pagar hasta el 53 % de sus ingresos vía IRPF, sin olvidar que cuando consuman pagarán el 21 % del IVA. Un claro desincentivo para los más preparados, los que más se esfuerzan y los que ocupan puestos de responsabilidad. Es la antimeritocracia. La clase media está dominada por sus deudas, principalmente hipotecarias, pero también la de consumo de bienes duraderos como los coches, que están baratos y con financiación gratis. Los préstamos mensuales atan al puesto de trabajo como un yugo autoimpuesto. La austeridad libera y la deuda esclaviza. Esto también es de aplicación a los Estados.

“El Gobierno ha aprobado la renta básica, una buena medida que tiene el riesgo de desincentivar la búsqueda de empleo”.

Las clases menos favorecidas tienen los trabajos que no quiere la clase media. El Gobierno ha aprobado la renta básica, una buena medida que tiene el riesgo de desincentivar la búsqueda de empleo. Por cierto, ya hay más personas que viven del dinero público que las que trabajan en el sector privado.

Y ahora vamos con los ricos de verdad. Estos no viven de su trabajo, sino de las rentas obtenidas por sus inversiones en empresas, bursátiles e inmuebles. Son los primeros beneficiados de estas inyecciones monetarias por el efecto que hemos comentado antes en la Bolsa y en los pisos. La clase media vive corriendo como el hámster dentro de su rueda. El primer paso que tienen que dar es ser conscientes de ello y que vean cómo les complica la vida su analfabetismo financiero.

Carlos Medrano

Director de Eximia Consultores

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