Cuenta la leyenda familiar que fue la segunda mujer navarra en conseguir el carné de camionera. De hecho, aún conservan un documento que lo corrobora. Su nombre era Vicenta Iriarte y nació en Arbizu. «En un inicio, se dedicaba a vender huevos por Pamplona. Después se compró un camión y empezó a viajar a distintos lugares para ampliar su catálogo de productos. Era una mujer admirable», expresa su nieto Bihar Mendinueta a Navarra Capital.
Dicen que el destino tiene la costumbre de disfrazarse de rutina. En el caso de Vicenta, tomó la forma de un volante. En cada parada, el mundo se le revelaba en su versión más humilde y más verdadera: quesos que olían a establo y paciencia, huevos aún tibios… Ella los recogía con respeto, como quien sabe que en lo pequeño también habita lo irrepetible. Y conducía paciente hacia Pamplona. Tenía en el Mercado del Ensanche su punto de anclaje. «Allí empezó a vender queso. Lo traía de productores de Gipuzkoa, sobre todo. Hay un fabricante de León que incluso hoy recuerda a mi abuela comprando los quesos de su padre, subida al camión», agrega Bihar.

Lácteos Mendi cuenta con unas instalaciones de más de 2.000 metros cuadrados en Imárcoain.
Con el tiempo, aquel proyecto fue creciendo hasta que, en 1985, Vicenta constituyó Lácteos Mendi, una empresa familiar que estableció su sede en Mutilva. Principalmente, la compañía encontró su lugar en las carnicerías, que se convirtieron en uno de sus principales canales de distribución. Allí el queso no era complemento, sino parte esencial del mostrador.
DE MUTILVA A IMÁRCOAIN
Con los años, la actividad creció, los recorridos se ampliaron y la logística empezó a exigir nuevos espacios. Así, en 2001, la familia tomó una decisión importante: dejar Mutilva para trasladar la empresa a la Ciudad del Transporte en Imárcoain. No fue un cambio de esencia, sino de escala. El viaje que había comenzado con un sencillo camión necesitaba ahora una infraestructura más amplia para seguir avanzando sin perder su origen.
«Después de mi abuela, fueron mi padre, Manuel, y mi tíos, Mikel y Juantxo, quienes cogieron las riendas del negocio. Y ahora represento a la tercera generación junto a mi hermana, Ainara, y mis primos Andrea y Aritz«, detalla el actual gerente de la firma.
Y así, como una consecuencia natural de ese crecimiento sostenido, en 2016 Lácteos Mendi duplicó sus instalaciones, que hoy suman más de 2.000 metros cuadrados. «Tenemos unos 700 artículos diferentes en stock. Trabajamos, sobre todo, con productores navarros y vascos, pero también con europeos. Dinamarca, Holanda, Inglaterra, Escocia, Francia… Los productos pueden venir de distintos países», explica Bihar para acto seguido recalcar que, aunque su especialidad son los quesos, la firma ha diversificado sus líneas de negocio en función de las necesidades de sus clientes. De hecho, también comercializa embutidos, patés, setas, hamburguesas, fritos…
Con veintiséis trabajadores en plantilla, la compañía prevé aumentar un 10 % su facturación este año: «Contamos con nuestra propia flota de vehículos. En total, tenemos diecisiete y distribuimos en toda Navarra, La Rioja, Gipuzkoa y Álava. En esta última aterrizamos el año pasado, y nuestro objetivo es seguir creciendo allí».
Las instalaciones cuentan también con una cocina donde ofrecen a sus clientes degustaciones, cursos y demostraciones de sus productos. Allí, entre aromas exquisitos, el producto deja de ser mercancía para convertirse en experiencia: «Somos amantes de la buena comida. En mi casa siempre había queso en la nevera, y me enorgullece mucho ver cómo el espíritu emprendedor de mi abuela nos ha llevado hasta aquí. Empezó vendiendo huevos y quesos y ahora mira… Todo esto es gracias a ella».

La firma trabaja con productores nacionales y europeos para comercializar productos en Navarra, La Rioja, Álava y Gipuzkoa.
Además, hay un hilo aún más íntimo que une el presente con aquellos primeros pasos de Lácteos Mendi. El antiguo puesto que Vicenta tuvo en el Mercado del Segundo Ensanche no ha quedado en el olvido. Hace años, fue vendido a Virginia, una trabajadora de la propia empresa y que hoy continúa detrás del mostrador. «Próximamente, acondicionaremos un pequeño museo en la planta baja de la nave, a modo de homenaje a mi abuela, con fotografías antiguas. Debemos recordar de dónde venimos y seguir cuidando lo que somos», concluye.













