El 2 de julio desaparecerán los zapatos. Las estanterías de calzado infantil, los expositores de deportivas barefoot y la imagen habitual de La Infantil quedarán desmontados para dejar paso a camisetas blancas, pañuelos rojos, fajas y recuerdos de San Fermín. Apenas veinticuatro horas después, la zapatería ubicada en el número 1 de la calle San Saturnino, junto a la plaza Consistorial de Pamplona, se habrá transformado por completo.
No será una excepción. Cada verano, decenas de comercios del Casco Viejo cambian de piel durante las fiestas. Algunos subarriendan sus locales a terceros, otros los convierten en almacenes improvisados para bares cercanos… La razón es sencilla: en una ciudad que se transforma por completo durante nueve días, muchos negocios tradicionales sufrirían una fuerte caída de sus ventas si mantuvieran su actividad habitual.
Por eso, La Infantil ha optado por una solución diferente. Serán sus propietarios, Sara Cale y Diogo Narciso, quienes gestionen personalmente el nuevo y temporal comercio sanferminero. «Si no hacíamos esto, teníamos que estar una semana cerrados. Al final son pérdidas para un pequeño negocio como el nuestro», explica Cale a Navarra Capital.
La pareja reabrió el pasado agosto una de las zapaterías más emblemáticas de Pamplona tras rescatar un negocio con 123 años de historia y especializarlo en calzado barefoot o respetuoso. Ahora, diez meses después, afronta su primer San Fermín al frente del establecimiento y lo hará siguiendo una tradición que lleva años repitiéndose en este local. «Esta tienda siempre se ha convertido en un pop up de San Fermín. Es una forma de dar al local una segunda vida durante esos días«, añade la propietaria.
Desde los días previos al Chupinazo y hasta el final de las fiestas, los visitantes podrán encontrar camisetas, pañuelos, fajas, pantalones, sudaderas y todo tipo de complementos para vestir de blanco y rojo. Un producto pensado especialmente para quienes llegan a Pamplona sin la indumentaria necesaria. La transformación no afectará únicamente a la oferta. También cambiarán los horarios, puesto que La Infantil abrirá prácticamente desde las seis de la mañana hasta las dos de la madrugada con el matrimonio al frente.
EL LOCAL MANTENDRÁ PEDIDOS Y ‘STOCK’
Aunque el protagonismo recaerá en el merchandising sanferminero, la zapatería no desaparecerá del todo. Parte del stock habitual permanecerá almacenado en el local y los clientes podrán seguir recogiendo los pedidos realizados a través de la tienda online: «No podremos ofrecer una atención normal, pero el stock estará disponible con opciones blancas y rojas para adultos o niños».
La decisión responde a una realidad compartida por muchos comerciantes del centro histórico. Durante los Sanfermines, el perfil de quienes recorren las calles cambia radicalmente y la demanda se concentra en productos muy concretos. Por eso es habitual que algunos establecimientos cedan temporalmente sus locales a terceros para vender artículos festivos o, simplemente, para utilizarlos como almacén. «Hay negocios que alquilan el espacio para guardar cajas y bebidas de los bares de alrededor. Es cómodo y rentable porque no tienen que desmontar toda la tienda», señala la navarra.
En su caso, sin embargo, han preferido mantener el control del negocio. Con ayuda de un proveedor local para camisetas estampadas, pañuelos, fajas y souvenirs, y complementando la oferta con prendas básicas adquiridas al por mayor, esperan aprovechar el tirón de unas fiestas que convierten la plaza del Ayuntamiento en uno de los puntos con más movimiento de Pamplona.













