sábado, 4 diciembre 2021

Los zapatos de Tatis caminan a contracorriente

Observaba cómo los bares y tiendas de la zona "se iban apagando", mientras el comercio 'online' ganaba cada vez más terreno. Pero eso no detuvo su afán por emprender. A Patricia Resanos le gusta llegar a los establecimientos a pie, charlar con los dependientes "como quien va a tomarse un café", ojear los productos y probarse todo antes de sacar la tarjeta. Y está convencida de que sus vecinos también comparten esa necesidad. Por eso, tras darle "muuuuchas" vueltas, esta peraltesa de 43 años decidió lanzarse a la piscina en plena pandemia. No quería, sin embargo, atarse a un alquiler costoso, renunciar a su empleo en la empresa familiar ni dejar de pasar tiempo de calidad con sus niñas. ¿La solución? Transformar el garaje de su casa en una tienda.

Cristina Mogna
Pamplona - 3 noviembre, 2021

Tras hacer un ciclo superior en Administración y Finanzas, Resanos comenzó a trabajar en el negocio familiar. (Fotos: Maite H. Mateo)

Cuando era pequeña, solía madrugar los fines de semana para acompañar a su tía a vender fruta por distintas localidades navarras. “El día que me dejaba abrir el negocio era como…”. No termina la frase, solo sonríe. Patricia Resanos es de Peralta, “de siempre”. Y, también desde siempre, la idea de abrir su propio comercio era algo que “llevaba dentro”. La vida le fue conduciendo por otros caminos: hizo un ciclo superior en Administración y Finanzas, comenzó a trabajar en la empresa familiar, se casó y tuvo dos niñas.

Dejó aparcada esta ambición, aunque de vez en cuando el pensamiento volvía a asomarse. Que si una juguetería, una tienda de ropa… “Cosas relacionadas con los niños“. Un episodio decisivo haría que, tiempo después, se atreviera a dar forma a su plan. Hace unos “tres o cuatro años” cerró la persiana Calzados Ardilla, una zapatería infantil en el municipio de la Zona Media. Y su dueña, Virginia, con quien la entrevistada mantenía una relación cercana, falleció antes de que estallara la pandemia.

Fue precisamente durante el primer confinamiento cuando a Resano se le encendió la bombilla. La temporada de reflexión, sumado al convencimiento de que el concepto que planteaba “tenía salida” en Peralta, le llevó definitivamente a abrir la Zapatería Tatis a sus 43 años. “Vi esa necesidad. Con las crías tenía que salir del pueblo para comprar y en esa coyuntura no podía hacerlo. Era el momento: o lo hacía ahora o no lo iba a hacer nunca”, sentencia.

Lo hizo, eso sí, después de darle “muuuuuuchas” vueltas. No quería abandonar la media jornada en el negocio de su familia ni pagar un alquiler desorbitante ni dejar de compartir las tardes con sus hijas. ¿La solución? Transformar su garaje en una tienda.

Patricia Resanos muestra una foto de su familia enfrente de la Zapatería Tatis.

Al igual que otros tantos emprendedores, al principio temía que su proyecto no fuese bien recibido por su entorno. Sobre todo teniendo en cuenta que vive en una zona donde “muchas tiendas y bares se han ido apagando” y que, al margen de las fronteras, la conveniencia de la compra online es una amenaza permanente para los comercios tradicionales. “Sí -admite-, Internet es muy cómodo: haces la compra en casa, te llega el pedido, lo devuelves si no te gusta, te devuelven el dinero al día siguiente… Pero la cosilla de hablar con el vendedor, estar allí y pasar un rato como quien va a tomarse un café tiene su atractivo. Yo siento la necesidad de ir y estar con la gente, ver el género, probar”.

“Sí, Internet es muy cómodo: haces la compra en casa, te llega el pedido, lo devuelves si no te gusta… Pero la cosilla de hablar con el vendedor, estar allí y pasar un rato tiene su atractivo”.

Pensaron lo mismo sus seres queridos. Anticipaba interrogatorios, cuestionamientos y quizá algún que otro reproche. Pero se topó con una “grata sorpresa”: la de sentirse “muy arropada” por sus familiares y amigos. Sobre todo por su marido, “muy manitas”, que se encargó de cerrar las paredes, acomodar el techo y el suelo e instalar las bombillas. “Él me ha apoyado un montón”, confiesa. El espacio es 100 % made in Peralta: Resano encargó el mobiliario y el diseño del logotipo a jóvenes de la zona. Sus hijas, de manera inintencionada, bautizaron el local. “Se llaman ‘Tati’ entre ellas, sobre todo cuando se van a pedir algo”, ríe la madre.

La primogénita le ayuda con el manejo de redes sociales. “Bueno, por lo menos lo intentamos. Tampoco es que sepamos demasiado. Tengo que encontrar un hueco para hacer un curso”, reconoce. A su benjamina, por otra parte, “le encanta” colarse detrás del mostrador: “Tiene una caja registradora, ordenador, tickets… ¿Qué más quieres?”.

Cuando era pequeña, solía madrugar los fines de semana para acompañar a su tía a vender fruta.

Hay quien le dice que poner en marcha un establecimiento es como un hobby. “Y bueno, no. Tengo un empleo aparte, pero mis ahorros están aquí dentro”. Resano teletrabaja la mayoría del tiempo y acude a la oficina dos veces a la semana. Por eso, la Zapatería Tatis no está abierta los lunes y los miércoles por la mañana. Es una fórmula que, a su juicio, se irá popularizando en todo el sector por las ventajas que ofrece a los comerciantes. “Noto que el comercio, en especial el de pueblo, está cambiando a raíz de la pandemia. WhatsApp facilita esa dinámica con los clientes. Estás para ellos constantemente, solo que de una manera distinta”, argumenta.

Con la misma dinámica se maneja la esteticista que regenta un centro justo enfrente de Tatis. “También hay una chica que tiene una tienda de ropa y solo abre por las tardes”, apunta. En esta localidad de casi 6.000 habitantes, Resano se ha topado con el respaldo del Ayuntamiento, que dio luz verde a que el local pudiese abrir, del Consorcio Eder y de la Asociación de Comercios y Servicios de Peralta (ASCOPE). A los miembros de este último colectivo les envió recientemente un mensaje por WhatsApp para que le explicaran cómo compartir un TikTok en su historia de Instagram: “Enseguida me contestaron”. Por suerte, ha contado además con el apoyo de vecinos y clientes -“algunos de otros pueblos”- que pasan por la calle de San Pedro desde que la Zapatería Tatis abriera sus puertas el pasado mes de septiembre.

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