jueves, 7 julio 2022

Margaret Chen: “Hay un retroceso comercial entre Navarra y China por la pandemia y la geopolítica”

Fue directora para Asia del Grupo Telefónica; en 2010 fundó el China Club Spain; y actualmente ejerce como CEO de Optimus Horizon, una consultora especializada en inversiones. Además, una publicación avalada por el Gobierno chino la considera como una de las cien personas del país asiático con más impacto en el exterior. Incluso hay quienes la definen como la ciudadana china más influyente de España, donde vive desde 1993. En el marco del Plan Internacional de Navarra, Chen visitó Pamplona este martes, donde mantuvo un desayuno con empresarios y directivos y participó en un encuentro cuyo objetivo era responder a la siguiente pregunta: ¿Sigue siendo China un mercado de oportunidades? De todo ello habló también en una entrevista concedida en exclusiva a Navarra Capital.

Irene Guerrero
Pamplona - 17 mayo, 2022

Margaret Chen, que fue directora para Asia del Grupo Telefónica, visitó Pamplona este martes. (Fotos: Ana Osés)

Margaret Chen (China, 1963) visitó Pamplona este martes. Y lo hizo con una agenda repleta de actos. En el marco del Plan Internacional de Navarra, por la mañana mantuvo un desayuno en el Hotel Tres Reyes con una decena de empresarios y directivos, que contó además con la participación de la directora general de Política Empresarial, Proyección Internacional y Trabajo, Izaskun Goñi. Acto seguido, visitó varias compañías y finalizó la jornada con un encuentro, celebrado en el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra (CEIN), sobre la situación del mercado chino tras la irrupción de la pandemia. Quienes acudieron a este acto buscaban en Chen la respuesta a la pregunta que sirvió de título para la sesión: ¿Sigue siendo China un mercado de oportunidades?

“China sigue queriendo abrirse y colaborar con el mundo, pero EEUU le rechaza y exige que Europa haga lo mismo. Creo que Europa debería ser independiente”.

Ella conoce la respuesta. Llegó en 1993 a España y trabajó durante dieciocho años en el Grupo Telefónica, donde ejerció como directora para Asia y promovió una alianza estratégica con China Unicom. Así mismo, fundó en 2010 el China Club Spain, que agrupa a los profesionales chinos más destacados de España, y es CEO de Optimus Horizon, una consultora especializada en inversiones. Quizás por eso figure entre las cien personas chinas con más impacto en el exterior, tal y como ha destacado una publicación avalada por el Gobierno del país asiático.

El mercado chino es prioritario para la Comunidad foral. De ahí que empresas navarras de las renovables, la agroalimentación o la automoción mantengan relaciones comerciales habituales con compañías de distintas regiones chinas como Gansu. Además, el Gobierno navarro y las autoridades de Gansu decidieron retomar el foro que mantienen tras el parón provocado por el Covid-19. ¿Hasta qué punto ha cambiado la pandemia estas relaciones comerciales?
Tengo que decir que hay una interrupción. Incluso hay un retroceso por la pandemia y también por la geopolítica (En 2021, China redujo sus compras a Navarra en un 20 %, mientras que Corea del Sur lo hizo en un 55 %). Geopolíticamente, ya sabemos los últimos cambios en la relación de Estados Unidos con China, y esto supone una reconfiguración en la economía mundial, que antes era globalizada. China sigue queriendo abrirse y colaborar con el mundo, pero Estados Unidos le rechaza y exige que Europa haga lo mismo. Pero creo que Europa no debería hacerlo, sino ser independiente y no decantarse por un lado u otro.

“Muy pocos empresarios chinos saben aprovechar el potencial que tienen las empresas españolas con presencia en Latinoamérica como un camino corto para llegar a muchos países”.

En algunas ocasiones, ha mencionado que España puede convertirse en un aliado estratégico para la entrada de China en Latinoamérica…
Esta característica de España es un puntazo, aunque no ha sabido aprovecharla del todo. Cuando China decidió apostar por el mercado latinoamericano, no se le ocurrió recurrir a España, a pesar de los lazos históricos que tiene con Sudamérica. Cuando los empresarios chinos miran a República Dominicana, Panamá o Venezuela, piensan en ir sin intermediarios. Pero hay muchos límites físicos que dificultan esa relación, como el hecho de que cuando unos se levantan, otros se van a dormir. Muy pocos empresarios chinos saben aprovechar el potencial que tienen las empresas españolas con presencia en Latinoamérica como un camino corto para llegar a muchos países diferentes entre sí política y culturalmente.

La pandemia ha consolidado tendencias globales como la demanda de productos ecológicos, que en estos momentos también está experimentando el mercado chino. En 2020, las exportaciones españolas de productos agroalimentarios a China tuvieron un incremento del 80,6 %, un dato que evidencia la potencia del producto español en su país. ¿Qué otras oportunidades han espoleado la pandemia?
Es verdad que China está viviendo en estos momentos una demanda parecida a la del resto de países. De hecho, ya nos estamos acercando al fin de la pandemia y China tiene muchas ganas de salir y de comprar. En este sentido, el país no solamente está interesado en comprar productos turísticos y alimentarios del exterior, sino también servicios como parques de atracciones o eventos deportivos. Con la nueva apertura de China al mundo, España debe trabajar para potenciar el turismo porque es una asignatura pendiente. De hecho, en estos momentos atrae la décima parte de los turistas chinos que llegan a Francia estando en igualdad de condiciones en cuanto a oferta turística. Además, China tiene mucho interés en invertir en la industria que está fuera de sus fronteras, porque hacerlo es para ellos como vender sus propios productos. No debemos olvidar que China es la fábrica del mundo.

“Hace falta establecer más lazos (entre Navarra y China), por ejemplo a través de ferias internacionales. Es una pena porque el norte de España es industrial y tiene muchas similitudes con Francia o Alemania, pero China no lo sabe”.

¿Qué sectores industriales pueden verse beneficiados de este interés inversor de los empresarios chinos?
Por ejemplo, China vende muchos de sus componentes al sector de las energías renovables. Al mismo tiempo, estas empresas tienen muchos proyectos que pueden resultar muy atractivos para la inversión china.

¿Y qué hace falta para que las empresas navarras atraigan a más inversores de su país?
Hace falta establecer más lazos, por ejemplo a través de ferias internacionales. Es una pena porque la zona del norte de España es eminentemente industrial y tiene muchas similitudes con los sectores de Francia o Alemania, pero China no lo sabe. Hay que potenciar la presentación de la industria española a China, pero con una particularidad: el Gobierno chino también debe ser partícipe de ese proceso porque es el primer filtro. Las empresas chinas siempre se mueven bajo el paraguas de la Administración, que certifica la credibilidad de los potenciales socios europeos.

Chen mantuvo un desayuno con Izaskun Goñi y una decena de directivos y empresarios navarros.

Las políticas de confinamientos en fábricas chinas y las dificultades logísticas en el puerto de Shanghái han tensionado aún más la cadena mundial de suministros. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística de China, la producción industrial del país cayó un 2,9 % en abril respecto al año pasado. ¿Cuáles son las consecuencias de esta problemática en las relaciones comerciales con España?
Sobre todo, será más difícil volver a la situación anterior. Pero este también es un momento de reflexión para China, que llevaba desde 2001 ejerciendo una política de apertura al mundo y de potenciar las sinergias económicas de la globalización. Ahora, Estados Unidos rechaza todo tipo de colaboración con China, incluyendo la de sus países aliados. Eso es injusto. En este contexto tan delicado, China es el factor pacífico y el ancla económica del mundo porque ha mantenido estable los precios en la medida de la posible.

“China no quiere que haya guerra. No es un país agresor, sino un factor importante para la estabilidad de la moneda”.

En este sentido, ¿cree que la guerra de Ucrania afectará a las relaciones entre España y China?
China no quiere que haya guerra. No es un país agresor, sino un factor importante para la estabilidad de la moneda y, además, quiere aportar al desarrollo económico.

Son muchas las voces de empresarios reconocidos que reclaman ir abandonando la dependencia de los suministros de China…
China volverá a suministrar como lo hacía antes. Pero la Administración está alerta porque no sabe cuál es la forma más efectiva de controlar la variante ómicron, que es diferente a las demás cepas que sí pudo gestionar mejor. Eso le ha llevado a cerrar el puerto de Shanghái, por ejemplo. Así mismo, en estos momentos en que la inflación crece el país ha estado asumiendo el precio desorbitado del transporte porque ha cumplido el precio pactado en el exterior. Ahora, China necesita mirar sus intereses, pero está dentro de ellos volver a suministrar como antes al mundo. Otra cosa es que no va a ser como antes porque las empresas chinas tendrán más criterios a la hora de elegir con quién trabajan.

“Es necesario que España se una para vender productos como el jamón, el vino o el aceite. Las denominaciones de origen tienen sus particularidades, pero la variedad que hay en España dispersa mucho al consumidor chino”.

Usted tiene experiencia en la expansión internacional de gigantes como Telefónica. ¿Qué recomendaría a las pymes y microempresas que desean entrar en el mercado chino?
El sector de capital de riesgo en China está muy desarrollado y, en estos momentos, está comprando productos desarrollados. En España aún no hay mucha inversión a este respecto, por lo que debe importar proyectos innovadores y maduros. Los proyectos se llevan a China para masificar porque el país tiene políticas que permiten a las empresas no pagar impuestos los primeros meses, precios tope para alquiler de alojamientos y otros gastos, capacidad industrial… Además, es importante potenciar la imagen comercial de España. Sobre todo, es necesario que España se una para vender productos como el jamón, el vino o el aceite. En este sentido, las denominaciones de origen tienen sus particularidades, pero la variedad que hay en España dispersa mucho al consumidor chino. No habría este problema si se trabajara más en potenciar el paraguas bajo el que se engloban todas, que es la marca España, o será muy difícil vender en China.

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