martes, 21 mayo 2024

Miren Maia, la asesora de Iveco Cobos que corre y lucha por el motocross nacional femenino

Tras siete años como copilota de ralis, la joven de Lesaka comenzó a participar en competiciones de motocross en 2023. Desde entonces, ya ha logrado sus primeros podios regionales y ha firmado un acuerdo de patrocinio con el concesionario de Cordovilla, donde trabaja como asesora de servicio. De esta forma, podrá comprar equipamiento y pagar licencias e inscripciones. "Quería pelear por tener una categoría femenina en España. Normalmente corremos con los chicos y, claro, son mejores. A la tercera curva te han doblado", señala a Capital Sport.


Pamplona - 8 abril, 2024 - 05:58

Fuera de las carreras, Maia trabaja como asesora de servicio en el concesionario navarro Iveco Cobos. (Fotos: cedidas)

«Una locura». Así define Miren Maia su nueva etapa en el mundo del motocross. En tan solo un año, esta lesakarra de 27 años ya ha sido tercera en la carrera MX de Valdesoto, además de ganar la prueba de resistencia 24 horas de Vall de Tenes XLIII. Ahora, ha firmado un acuerdo patrocinio con el concesionario de Cordovilla Iveco Cobos, gracias al cual podrá cumplir su gran sueño: competir en el Campeonato de España de Motocross Elite. «Trabajo como asesora de servicio en el concesionario, y David Cobos me propuso esta oportunidad. Para mí es adentrarme en un nuevo mundo», resalta a Capital Sport.

«Este patrocinio no es normal. Lo habitual es que alguna marca te ayude con algún descuento o material»

Hasta el momento, Maia dependía de su nómina y sus ahorros para poder participar en carreras de motocross tanto a nivel regional como nacional. En cada cita, la navarra llegaba a gastarse hasta 700 euros, y muchas veces tenía que recurrir a sus amigos para competir: «Este patrocinio no es normal. Lo habitual es que alguna marca te ayude con algún descuento o material. Con este acuerdo, he podido adquirir unas botas nuevas, hacer el mantenimiento a la moto, comprarme una nueva equipación e incluso podré costearme las inscripciones y licencias».

En este sentido, la piloto ya ha comenzado la temporada. El pasado 17 de marzo debutó en el circuito Las Arenas, ubicado en Malpartida (Cáceres), y estos días se prepara para el Motorland de Alcañiz (Teruel), que se disputará el último fin de semana de abril. «En la primera prueba pude ver dónde fallaba. Para afrontar este nuevo curso, cuento con la ayuda de mi pareja, Fernando Mindeguia, que tiene experiencia compitiendo, y de mi preparador, Aitor Olaverri, que me ayuda mucho tanto a nivel práctico como mental», detalla.

LA «MÁS KAMIKAZE»

Aún le cuesta encontrar una respuesta clara que explique el origen de su amor por el motor. En su familia no había aficionados a las carreras. Pero el hecho de ser la «más kamikaze» de tres hermanas le llevó a desmarcarse de lo establecido. «Era la más movida, la que se salía de los cánones. Siempre he sido muy basta. Cogía la bicicleta y me daba igual tirarme por una cuesta. Cuando era pequeña, mi madre me dijo un día que podía acabar subida a un árbol o escaparme de casa. Ella gastaba mucha energía en saber dónde estaba», relata.

Con 18 años, se adentró en el mundo de los ralis como copilota de Iker Sein. En 2020, cambió de piloto y comenzó a correr con su amigo Jon Pikabea. De esta forma, a lo largo de siete años logró ser subcampeona en la categoría FL y campeona de la clase IV, ambas del campeonato navarro: «Eran carreras más costosas, que podían llegar a los 1.500 euros. El trabajo de copiloto conllevaba una gran responsabilidad».

En tan solo dos años, la pilota navarra logró obtener la licencia de moto y empezar a competir en circuitos.

En tan solo dos años, la joven navarra logró obtener la licencia de moto y empezar a competir en circuitos.

En 2022, Maia compró la KTM de su primo. Eso supuso un auténtico reto para ella, ya que ni siquiera tenía ni el carné de moto. Pero Mindeguia le animó a acompañarle a un circuito y, poco a poco, la pamplonesa descubrió su pasión por las dos ruedas. «La primera vez que lo acompañé, pensé: ‘Madre mía, ¡pero si no sé meter de primera a segunda marcha! ¿Cómo voy a ir a un circuito?’. Al poco tiempo acabé comprándome otra moto de cross para seguir progresando», rememora.

El 7 de abril de 2023, casualmente su fecha de su cumpleaños, decidió presentarse a su primera carrera regional en el Circuito de Quintana María, ubicado en Burgos, donde le impresionó el gran número de mujeres que se apuntaron a la cita. Hasta veinticuatro chicas corrieron aquel día, algo que le puso «la piel de gallina». Pero, en noviembre de ese mismo año, se dio cuenta de la desigualdad que vivían las mujeres en este deporte. Cuando acudió a una carrera nacional, vio cómo se reducía la cifra a tan solo dieciséis: «Ahí supe que había que pelear por tener una categoría femenina en España. Normalmente corremos con los chicos y, claro, son mejores. A la tercera curva ya te han doblado. Cuando voy a los circuitos, todas compartimos la misma idea: no tenemos nivel».

Maia ha contactado con diversas federaciones y realizado cursos con el objetivo de promover la categoría fémina de motocross.

Maia ha contactado con diversas federaciones y realizado cursos con el objetivo de promover la categoría femenina de motocross.

Desde entonces, los esfuerzos de Maia se han centrado en crear una categoría femenina de motocross. La navarra contactó con las federaciones del País Vasco, Navarra, La Rioja y Asturias e incluso realizó cursos para promover este deporte, por ejemplo, en Cataluña, a los que acudieron «una barbaridad de chicas». Por el momento, solo Castilla y León y la comunidad catalana cuentan con campeonatos regionales femeninos, mientras que a nivel nacional hay pruebas «sueltas».

«Todas temen empezar. Los pilotos suelen ir más desbocados. Quienes marchan detrás vienen gritando, de modo que tenemos que apartarnos»

A pesar de los avances y los esfuerzos, Maia cree que existe un problema latente: el miedo. «Todas temen empezar. Los pilotos suelen ir más desbocados. Cuando conduces, quienes marchan detrás vienen gritando, de modo que tenemos que apartarnos para que nos adelanten. Es verdad que este año han convocado varias carreras para nosotras, pero no sé si se podrán llevar a cabo porque las chicas tienen temor y todo esto no se aborda como hace falta. Por eso he tirado la toalla. Ya no puedo hacer más. Puedo competir con los chicos porque no me asusta. La mujer que quiera competir lo hará», sentencia.


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