domingo, 26 septiembre 2021

Navarra lidera el desarrollo de nuevas líneas de forraje

El valor de la alfalfa sigue de cerca la revalorización experimentada por los alimentos cárnicos y lácteos. De hecho, su mercado crece anualmente un 10 %, sobre todo, en países árabes y asiáticos. Así mismo, esta planta constituye una herramienta para el futuro sostenible de la agroalimentación, ya que fertiliza naturalmente los suelos. Por eso, una iniciativa del IdAB-CSIC busca ampliar el catálogo de variedades cultivadas en la Comunidad foral, según explican sus responsables a NavarraCapital.es. Actualmente, la alfalfa representa el 24 % del total de forrajes en suelo foral, y sigue en importancia económica al trigo, la cebada y el maíz.

Irene Guerrero
Pamplona - 2 agosto, 2021

La alfalfa es un cultivo clave para la fertilización sostenible de los suelos. (Foto: cedida)

La alfalfa es la especie forrajera más cultivada en España y Navarra, y su importancia va más allá de la alimentación animal y la producción de carnes y leche. De hecho, es una pieza clave para la transformación sostenible del sector agroalimentario. “Esta planta, junto con otros cultivos como la soja, tendrá un peso importante en el futuro porque fertiliza el suelo de forma natural. Tiene la capacidad de establecer una simbiosis con bacterias, algo que la hace capaz de asimilar el nitrógeno del aire e incorporarlo en el suelo”, explica Iker Aranjuelo, investigador del Instituto de Agrobiotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IdAB-CSIC), a NavarraCapital.es.

Pero el cambio climático está afectando su producción. De hecho, en la campaña de 2020-2021, la Comunidad foral disminuyó su producción de este tipo de forraje en un 2 % respecto al año anterior. Adicionalmente, el catálogo de variedades de alfalfa es muy reducido en comparación a la de otros cultivos, como los cereales. Por eso, desde el pasado mes de septiembre, el IdAB-CSIC puso en marcha un proyecto para analizar el impacto de la sequía y las bajas temperaturas en invierno sobre la producción y la calidad de distintos tipos de alfalfa.

Angie Gámez (IdAB-CSIC): “Se prevé que el cambio climático disminuirá las precipitaciones, por lo que es importante buscar plantas que se adapten a estas condiciones de sequía”.

“Se prevé que con el cambio climático habrá disminuciones en las precipitaciones. Tendremos zonas más secas y por eso es importante buscar plantas que se adapten a estas condiciones de sequía”, alerta Angie Gámez, investigadora del instituto. En la misma línea, Aranjuelo destaca que, a pesar de que los forrajes no tienen el mismo peso que los cereales, el mercado global tiene “la necesidad de empresas que se dediquen a la mejora de este tipo de cultivos”. Un reclamo en la que hace hincapié Txema Osés, presidente de Nafosa, firma que cofinancia junto al CSIC y el Gobierno de Navarra esta iniciativa.

Con un presupuesto de cerca de 300.000 euros, el equipo de investigación trabaja con seis variedades de alfalfa: dos procedentes de España llamadas ‘Aragón’ (el tipo más habitual en Navarra) y ‘San Isidro’, y otras cuatro variedades creadas por una empresa estadounidense y que soportan climas áridos como el de Arabia Saudí. El objetivo es determinar la variedad que mejor se adapta al clima navarro, un resultado que se pretende obtener en un periodo de tres años.

Iker Aranjuelo (IdAB-CSIC): “Esta planta tendrá un peso importante en el futuro de la sostenibilidad agroalimentaria porque fertiliza el suelo de forma natural”.

Para identificar el forraje más idóneo, se evalúa la calidad de la planta a través del tiempo -fibras, proteínas, azúcares, entre otros criterios-, con el fin de estudiar la evolución de su rendimiento. De esta forma, se puede lograr identificar el índice de riesgo existente para cada tipo. Los estudios se están realizando en la Finca de Prácticas y de Investigación Agrícola de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

En el proyecto se diversifican los cultivos de alfalfa para conocer cómo afecta el ambiente a su producción. Para ello, se establecen dos zonas de acción: de control o bien hidratada y de sequía aplicada después de cada corte. Junto con la correspondiente caracterización agronómica (producción y calidad), en el estudio se está trabajando con un equipo hiperespectral (FieldSpec) que permite medir la reflectancia de esta leguminosa a nivel foliar. Estas medidas se llevan a cabo de manera consecutiva durante aproximadamente diez días antes del corte.

EL MERCADO NAVARRO

El mercado global de la alfalfa tiene un crecimiento del 10 %. Sobre todo, el mayor aumento lo está experimentando China con un 15 %, debido a su alto consumo de lácteos”, analiza Osés. De hecho, Nafosa creció en ventas un 15 % el año pasado gracias a esta tendencia, y exportó entre el 85 % y el 90 % de su producción a destinos como el país asiático, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Corea.

El mercado global de la alfalfa tiene un crecimiento anual del 10 %, según analiza Txema Osés (Nafosa).

En 2018, último año del que se tienen datos, Navarra produjo un millón de toneladas de forrajes que se sembraron en 30.858 hectáreas, según informó el Ejecutivo foral. De estos, más de 6.000 hectáreas correspondieron al cultivo de alfalfa, pasto que supuso 240.000 toneladas (24 %) del total en el mismo año. En la actualidad, la alfalfa es uno de los cultivos “más importantes para la economía agroalimentaria navarra”, detrás de otros como el trigo, la cebada y el maíz.

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