lunes, 6 diciembre 2021

‘Phantom shares’: retengamos talento

La autora recuerda que, ante un escenario de competencia agresiva de salarios, desmotivación laboral e incertidumbre, es necesario que la empresa desarrolle medidas y planes que le permitan retener el talento con el que cuenta la organización. Una de esas alternativas eran las conocidas 'stock options'. Sin embargo, estas presentan una serie de inconvenientes que les han hecho perder atractivo. Por eso, enumera las ventajas que representa para empresa y trabajador el sistema conocido como 'phantom shares' o "acciones fantasma".

Redacción
Pamplona - 19 octubre, 2021

Amaya Rández.

Amaya Rández.

Como todo empresario conoce, la creación de un negocio no es la parte más difícil. Muy al contrario, es la etapa en la que todo confluye: la ilusión en el proyecto y la unión con el equipo que hace posible que esa idea, a la que se ha dedicado tanto tiempo y esfuerzo, cristalice.

Lo complicado viene después: mantenerse, o mejor dicho, lo que los expertos determinan como el crecimiento sostenido del negocio en el tiempo. La empresa debe seguir funcionando y el equipo continuar motivado y creyendo en el proyecto. Por ello es necesario desarrollar medidas y planes que hagan, ya no solo perdurar, sino crecer, lo que resulta muchas veces complicado en entornos como el actual: competencia agresiva de salarios, desmotivación laboral, incertidumbre, etc.

Los empresarios, a veces, se centran en planes estratégicos de crecimiento y de negocio, descuidando el talento. Y, además, no caen en la cuenta de que estamos compitiendo entre empresas y de que los mejores trabajadores puedan decidir marcharse por no sentirse bien valorados.

Hubo una época en la que las stock options estuvieron de moda como una forma de retener ese talento. Al empleado se le ofrecía una opción de compra sobre acciones o participaciones de una sociedad si se cumplían determinados objetivos. Todo ello dentro de un precio ya determinado, que supone un desembolso para el empleado y un tributación que, en la actualidad, ya no resulta demasiado atractiva a cambio de convertirse en socio.

Las “acciones fantasma” son un método alternativo de retribución que permite atraer y retener talento, ya que superan los inconvenientes para el empleado y empresario de las stock options.

Sin embargo, existe un método alternativo de retribución no tan conocido que permite atraer y retener talento, superando los inconvenientes para el empleado y empresario de las stock options: las conocidas como phantom shares o “acciones fantasma”.

A través de este método, se reconoce al empleado un derecho económico vinculado al valor de las acciones o participaciones sociales, concediéndole la posibilidad de ejercitarlo en un momento determinado (el denominado “evento de liquidez”). De esta forma, adquiere la posibilidad de beneficiarse de la diferencia entre el valor de la acción o participación en el momento en que se otorgó y el que tiene cuando se ejercita dichas phantom shares.

Por lo tanto, las acciones fantasma persiguen la misma finalidad que las stock options. Pueden atraer y retener a empleados y directivos clave de una empresa, otorgándoles unas acciones o participaciones “teóricas” que dividen su capital social y cuyo valor es el de unas acciones o participaciones “reales”.

Sus ventajas son indiscutibles para el empresario, y más en empresas con composiciones accionariales cerradas (empresas familiares, proyectos de reciente creación sobre los que se quiera mantener el control accionarial…etc.). En primer lugar, no hay dilución de capital para los socios, no se otorgan acciones o participaciones reales y no se adquiere la condición de socio o accionista. Por otro lado, no se conceden derechos políticos, no está regulado por ley y, de este modo, existe una total libertad contractual por lo que su fiscalidad para el empleado resulta más gestionable.

Finalmente, el empleado o directivo percibe los derechos económicos que resultan de su contribución al desarrollo de un negocio del que es parte esencial e importante. Este se beneficia del negocio y se siente parte integrante de la empresa, puesto que sus intereses confluyen con los de la organización para la que trabaja. Si el negocio crece, el beneficio económico derivado del ejercicio de su derecho aumenta al mismo ritmo. ¿Por qué no analizar este sistema alternativo cuando es beneficioso para las dos partes que tienen un interés común? Muchas veces, lo más sencillo es lo más conveniente.

Amaya Rández Alvero
Socia de Del Burgo-Rández Abogados

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