La empresa navarra Pinturas Colamina ha dado un nuevo paso en su crecimiento con la adquisición de una nave de 600 metros cuadrados. «Nuestras instalaciones se estaban quedando pequeñas y en diciembre optamos por comprar este nuevo espacio para usarlo como almacén. Se ubica justo enfrente y se suma a los 1.500 metros cuadrados que teníamos inicialmente. Antiguamente, en ese pabellón había un taller de carpintería», detalla Txomin Tellechea, gerente de la firma, a Navarra Capital.
Fundada por su abuelo, Domingo Urmeneta, y dos socios, la centenaria Pinturas Colamina trabaja para sectores como la automoción, construcción, agroalimentación o industria, y sus productos han estado presentes en proyectos como el Hospital Nacional de Panamá o en las obras del edificio donde se alojaron los atletas durante las Olimpiadas de Pekín de 2008.
La compañía, que hasta 2025 producía unos 5.000 kilogramos de pintura al día y un millón al año, ha aumentado un 10 % su capacidad productiva a lo largo de este último ejercicio: «La demanda de corcho proyectado está subiendo mucho últimamente y el espacio que necesitamos es, sobre todo, para este producto, que pesa poco pero abulta mucho».
El corcho proyectado se aplica en paredes exteriores, interiores y tejados, especialmente en edificios antiguos que necesitan aislamiento térmico o acústico. «En este sentido, también hemos empezado a promocionar los sistemas ‘cool roof’. Usamos corcho y pintura blanca reflectante para refrescar inmuebles», recalca.
Con distribuidores en China, Polonia, Panamá, Francia, República Checa, Bulgaria y Estados Unidos, la empresa suma once empleados en plantilla y posee una unidad de I+D. En el laboratorio, además de analizar cada lote, se estudia la posibilidad de crear productos nuevos. Pinturas conductoras, aislantes, fotocatalíticas, térmicas, antibacterianas… Una apuesta por la innovación con la que la compañía navarra continúa ampliando su catálogo y reforzando su presencia tanto en el mercado nacional como internacional.













