Cuando el calor aprieta y el verano convierte las ciudades en auténticos hornos, Navarra guarda pequeños refugios donde refrescarse sin necesidad de mirar al mar. Hay embalses cuyas orillas se transforman cada verano en improvisadas playas, pozas escondidas entre montañas, remansos junto a ríos y pueblos que han sabido aprovechar el agua de su entorno para crear auténticas piscinas naturales integradas en el paisaje. Lugares donde el tiempo parece avanzar más despacio, donde las toallas sustituyen al asfalto y donde un baño termina convirtiéndose en una pequeña escapada.
Eso sí, conviene distinguir entre unos y otros. No es lo mismo una piscina natural acondicionada junto a un río que las zonas de baño creadas en embalses o pequeñas «playas» de interior. Navarra ofrece alternativas para todos los gustos.
ALLOZ
Las aguas del embalse de Alloz se han convertido desde hace años en uno de los grandes refugios veraniegos de la Comunidad foral. Sus orillas y zonas acondicionadas permiten disfrutar de una jornada de baño con la sensación, por momentos, de estar en una pequeña playa de interior rodeada de paisaje abierto y naturaleza. Situado entre los valles de Yerri y Guesalaz, es un mar de aguas salinas alimentado por los ríos Salado y Ubagua que ofrece un rico y cuidado ecosistema y unas aguas de intenso azul turquesa.
Se trata de un lugar idóneo para la práctica de deportes y actividades acuáticas: vela, windsurf, paddle surf, piragüismo, hidropedales, vuelos en parapente, pesca… Ideal para cualquier época del año, en verano siempre gana adeptos ya que, además de permitir la práctica deportiva, tiene acondicionadas dos zonas de baño.
NAGORE Y ARCE
Las zonas de baño de Arce y Nagore, situadas en el embalse de cola de Itoiz, son otras de las más visitadas por los navarros cuando el calor aprieta. Además de unas vistas privilegiadas, cuentan con cuartos de baño estándares y para personas con movilidad reducida. También existe una fuente de agua potable y farolas para mejorar la seguridad tras las obras de infraestructuras de servicios del Palacio de Arce.
YESA
A caballo entre Navarra y Aragón, a los pies del Monasterio de Leyre, el embalse de Yesa se transforma en verano en uno de esos lugares donde el azul del agua rompe el paisaje del entorno. Sus zonas de baño improvisadas atraen cada año a quienes buscan escapar del calor.
EL PULGUER
En la Ribera de Navarra, varias aves acuáticas y esteparias han hecho de la balsa de El Pulguer y su entorno su refugio particular. Este humedal salino guarda una flora de gran interés asociada a ambientes ricos en sales y yesos y, con los años, se ha convertido también en importante lugar de esparcimiento para los habitantes de la Ribera en verano. Desde 2008, esta Reserva Natural está declarada zona apta para el baño y la práctica de actividades acuáticas, lo que le ha valido el calificativo de ‘playa de la Ribera’.
OCHAGAVÍA Y EZCÁROZ
Hay localidades que decidieron aprovechar los recursos que tenían a su alrededor para integrarlos en el pueblo y convertirlos en espacios de baño capaces de mezclarse con el entorno. Pocas estampas resultan tan reconocibles como la de Ochagavía y Ezcároz, a la puerta de la Selva de Irati, con sus casas de piedra y tejados inclinados junto al río Salazar y al río Anduña. Ambos municipios cuentan con piscinas naturales que permiten refrescarse rodeado de una de las imágenes más bonitas del norte de Navarra.
OROZ-BETELU
Un poco más al norte del embalse de Itoiz, Oroz-Betelu cuenta con un espacio donde el agua y el entorno natural convierten una jornada de verano en una experiencia tranquila y alejada de grandes aglomeraciones. El río Irati fluye por debajo de un puente de piedra, cerca del canal de Iñarbe.
RIEZU Y EL CAÑÓN DEL RÍO UBAGUA
Navarra tiene rincones que enamoran. Muchos son conocidos y otros están casi escondidos, al abrigo de montes y bosques. Uno de esos lugares casi secretos es el nacedero del río Ubagua, un manantial que brota de la Sierra de Andía y que es considerado como uno de los parajes con más encanto del valle de Yerri, en Tierra Estella. La zona de Riezu y el entorno del cañón del río Ubagua se han consolidado como uno de los enclaves más conocidos para quienes buscan naturaleza y agua en estado casi puro. El contraste entre roca, vegetación y agua convierte el lugar en uno de esos rincones capaces de sorprender incluso a quienes lo visitan por primera vez.
ARTAVIA Y EL RÍO UREDERRA
Además de las zonas acondicionadas, Navarra cuenta con otros pequeños tesoros repartidos por toda la geografía. Entre vegetación y naturaleza aparecen pequeñas zonas de agua donde el verano encuentra un refugio perfecto para quienes buscan algo más discreto. Al norte de Estella y a los pies de la sierra de Urbasa, se encuentra la localidad de Artavia, que cuenta con un puente medieval sobre el río Urederra.
LAS POZAS DE EUGI
En la parte final del embalse de Eugi, se encuentra una zona con merenderos y una poza donde darse un baño. Agua, piedra y vegetación forman una combinación especialmente atractiva durante los meses más calurosos. Además, se puede aprovechar para realizar una visita a la Real Fábrica de Municiones de Eugi, a solo diez minutos en coche.
Porque, aunque Navarra no tenga mar, sí cuenta con algo que muchos buscan cuando llega julio y agosto: pequeños refugios donde escapar del calor y descubrir que, a veces, las mejores playas están donde nadie espera encontrarlas.













