El Banco de Alimentos de Navarra (BAN) cierra un año que quedará marcado en su historia. Un año que ha exigido más esfuerzo, más gestión y más humanidad que nunca. Después de más de una década en su anterior sede, la Fundación tuvo que afrontar el pasado agosto un traslado inevitable, complejo y costoso, que supuso un cambio total en la operativa diaria y un ejercicio de resistencia económica y organizativa. Pese a todo, la sociedad navarra volvió a demostrar que, ante las dificultades, responde con una generosidad incomparable.
La mudanza a la nueva sede en el Polígono Comarca I (Agustinos) —que se tradujo en meses de trabajo, logística extraordinaria y un gasto que alcanzó los 300.000 euros— no habría sido posible sin el apoyo directo de personas, empresas, firmas y profesionales que dedicaron tiempo, recursos y manos para que el BAN pudiera seguir funcionando sin interrumpir su actividad ni un solo día. Navarra, una vez más, no falló.
La pobreza que no se ve, pero que existe
La presidenta del BAN, Marisol Villar, afirma una frase que resume una realidad incómoda: “La pobreza nos molesta. No nos gusta verla, pero está ahí”. Y dice la verdad: el 18,3% de la población navarra vive en situación de pobreza o riesgo de exclusión. En la Ribera, la cifra se dispara al 26%. Son familias jóvenes. Personas mayores que viven solas. Mujeres víctimas de violencia. Inmigrantes que luchan por salir adelante. Jóvenes que no pueden cubrir sus necesidades básicas. Vecinos y vecinas que quizá vemos cada día sin saber que necesitan ayuda.
El Banco de Alimentos de Navarra conoce esta realidad de cerca, aunque no trata directamente con las personas beneficiarias. Sus 160 voluntarios y voluntarias —la mayoría jubilados que entregan generosamente su tiempo— trabajan a diario para abastecer a las entidades sociales que sí mantienen ese contacto directo. Y lo hacen de forma apolítica, aconfesional y totalmente orientada al servicio.
Un modelo para devolver dignidad
Para evitar las colas y preservar la intimidad de quienes necesitan apoyo, el BAN colabora cada vez más con entidades que funcionan como supermercados sociales, donde las personas usuarias “compran” utilizando un sistema de puntos. Este modelo ha demostrado que la ayuda puede darse sin dejar de lado la dignidad.
En estas nuevas realidades de reparto, el Banco de Alimentos continúa siendo la columna vertebral logística que permite a Navarra cubrir necesidades alimentarias básicas cada día.

Clasificación de productos recolectados en la Gran Recogida de Alimentos 2025.
La Gran Recogida: un impulso imprescindible
El pasado fin de semana —viernes 7 y sábado 8 de diciembre— se celebró una nueva edición de La Gran Recogida, un evento vital que moviliza a voluntariado, comercios, cadenas de distribución y miles de personas que colaboran de forma anónima.
Marisol Villar recuerda cada año que, además de alimentos no perecederos, la donación económica es esencial. Permite comprar justo lo que falta, reforzar productos frescos, mejorar dietas y planificar. Por eso, este año, tras el enorme esfuerzo económico del traslado, el llamamiento es más importante que nunca. La campaña sigue abierta hasta el 31 de diciembre para todas aquellas personas que deseen seguir colaborando. Las donaciones económicas pueden realizarse a través de los siguientes canales:
💳 Web oficial https://bancoalimentosnavarra.org
🏦 Bizum: código 00262
💰 Transferencia bancaria: a nombre de la Fundación Banco de Alimentos de Navarra (consultar números de cuenta en la web oficial) https://bancoalimentosnavarra.org
Agradecimiento infinito
Si algo ha dejado claro este 2025 es que Navarra responde cuando se la necesita. Por eso, desde la Fundación Banco de Alimentos de Navarra quieren dar las gracias, una y mil veces:
A los voluntarios y voluntarias que cada día descargan, ordenan, preparan lotes, organizan almacenes, supervisan calidad y mantienen vivo el corazón del BAN.
A las personas y familias que, incluso sin poder permitírselo fácilmente, donan porque saben que hay quien está peor.
A las empresas, firmas, profesionales y entidades que durante todo el verano nos ayudaron en una mudanza extremadamente compleja. Un esfuerzo que no olvidaremos.
A la sociedad navarra, siempre comprometida, siempre solidaria, siempre presente.
El BAN afronta el final de 2025 con ilusión, responsabilidad y ese sentido de misión que lo ha caracterizado desde sus orígenes. Los retos continúan: los costes crecen, la demanda se mantiene alta y los recursos son cada vez más necesarios. Por eso, hoy más que nunca, hacen un llamamiento: «Ayuda a llenar despensas. Ayuda a llenar vidas. La solidaridad de Navarra es nuestra fuerza. Y este año, esa fuerza ha sido más necesaria que nunca», concluye Marisol Villar.

Productos donados en la nueva edición de La Gran Recogida.













