lunes, 16 diciembre 2019

Un MINI que juega con los mayores

MotorCap prueba en ruta el Contryman Cooper SD. Se trata de un SUV compacto, que ha crecido en dimensiones, prestaciones y equipamiento y ambiciona convertirse en el vehículo para el día a día de las familias o las escapadas de fin de semana entre amigos.

David Cazón
Pamplona - 29 noviembre, 2019

La tracción integral contribuye a la seguridad de la conducción en condiciones adversas. (Fotos: David Muñiz).

Ya ha soplado 60 velas, pero el MINI se mantiene tan fresco como el primer día. Desde su reinvención de la mano del Grupo BMW, ha dejado de ser el pequeño utilitario que su nombre indica. Las versiones con la carrocería Countryman compiten ya en el segmento de los compactos con vocación familiar y así lo demuestra la unidad probada, el Countryman Cooper SD All4.

De entrada, el tamaño del coche deja claras cuáles son sus intenciones. Más largo (casi 4,30 metros) y ancho (1,82 metros), que los otros MINI, el Countryman conserva las líneas características y el look marca de la casa, fácilmente reconocible, pero en tamaño XL. Se trata, claramente, de un coche con capacidad familiar puesto que, respecto a la anterior generación, el Countryman ha crecido en todas sus dimensiones.

DETALLES CROMADOS Y GUIÑOS RETRO

En el exterior, destacan los protectores de los bajos, tanto en el morro como en la zaga, que acentúan el aspecto offroad al coche, mientras que las barras de techo y las 5 puertas recalcan su vocación utilitaria y familiar. Numerosos detalles cromados como los tiradores de las puertas, los cerquillos de los faros y la calandra realzan la percepción de calidad y solidez que transmite el conjunto de la carrocería.

El habitáculo combina tecnología y detalles de diseño inspirados del MINI de los años 60.

En el interior, unos asientos deportivos anuncian lo que esperan tanto el conductor como los ocupantes: sensaciones deportivas, una de las características esenciales y atemporales del MINI.

La tapicería mixta cuero-tela contribuye a crear un ambiente acogedor donde se combinan elementos tecnológicos de última generación, como la gran pantalla en el centro del salpicadero, y los guiños al diseño retro, como los botones de la zona central y del plafón.

Las inserciones cromadas, los plásticos de tacto agradable y la iluminación cuidada refuerzan la sensación de calidad que transmite el ensamblado de las piezas del habitáculo.

El conductor puede regular el volante en altura y profundidad y dispone de distintos reglajes para el asiento, con apoyo lumbar y extensión bajo las rodillas incluidos. Las plazas traseras, al igual que el maletero, salen beneficiadas de las nuevas cotas del coche.

El programa Sport y el cambio secuencial permiten disfrutar de la conducción característica del MINI, que evoca un kart.

Al ser más largo, los viajeros disponen de mayor espacio para las piernas y el maletero alcanza una capacidad de 450 litros, ampliable mediante el desplazamiento de los asientos traseros.

Una vez pulsado el botón de arranque, el MINI, con cambio automático de 8 relaciones, se desplaza suavemente y apenas se percibe el ruido del motor diésel.

Uno de los programas de conducción, denominado Green, está destinado al mayor confort de la dirección y procura un menor consumo de combustible. La suspensión, aunque firme, filtra bien los baches y las irregularidades del asfalto y resulta cómoda.

Las piezas cromadas dan un toque refinado a la carrocería ‘offroad’.

En ciudad, el Countryman se muestra manejable, pese a ser mayor que los modelos de 3 puertas. La unidad probada cuenta con distintas ayudas a la conducción, como el detector de proximidad, que frena el coche en caso de riesgo de colisión con el vehículo que le precede.

En autopista, apenas se nota el sonido del motor, y los 190 caballos autorizan los adelantamientos con seguridad.

COMO UN KART

Sin embargo, es en las pequeñas carreteras viradas donde se puede exprimir la esencia del MINI, incluso esta versión Countryman, más pesada y grande. La tracción integral transmite no sólo potencia, sino, sobre todo, seguridad al conductor, incluso sobre asfalto mojado. Una vez seleccionado el modo sport y utilizando el modo secuencial del cambio, el MINI se transforma y expresa su carácter juguetón. Un sonido más ronco del motor, cambio de marchas rápido y sin tirones traducen bien lo que la pantalla muestra: “sensaciones Go-Kart” al máximo.

Compacto, con buenas capacidades de familiar, bien construido y equipado, el MINI Countryman se posiciona en un nuevo segmento para el modelo, el de los compactos. Poco que ver con aquellos pequeños utilitarios que incluso se fabricaron en la planta de Landaben en los 60-70, pero que, indudablemente, conserva la esencia de la marca.

Con esta carrocería de cinco puertas, el Countryman posiciona al MINI entre los familiares compactos.

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