Aceites Sandúa, que este año cumple 50 años, congregó este viernes a más de doscientas personas en la inauguración de sus nuevas instalaciones en la Ciudad Agroalimentaria de Tudela (el proyecto fue adelantado por Navarra Capital en 2024). Al acto acudieron el alcalde de Tudela, Alejandro Toquero; el alcalde de Ablitas, Carlos Bonel; directivos de empresas agroalimentarias, hostelería y sector de distribución; y altos representantes de la Confederación Empresarial Navarra (CEN), la Cámara de Comercio de Navarra y de Tudela, la Asociación Empresa Ribera (AER), la Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar Navarra (ADEFAN), Institución Futuro y Comunidad de las Bardenas Reales de Navarra.
El evento comenzó con el discurso de Laura Sandúa, directora general de la empresa, que tuvo palabras de reconocimiento para sus padres (Lorenzo Sandúa y Merche Escribano) fundadores de la compañía, y para todas las personas que han acompañado y hecho posible esta andadura: empleados, proveedores, clientes y colaboradores.
A lo largo de su intervención, Sandúa entregó el premio a la ‘Mejor etiqueta edición limitada 50 aniversario Sandúa’, organizado en colaboración con la Escuela de Arte y Diseño de Corella, que recayó en la alumna Rita Aragón. La directora general de Sandúa, miembro del Panel de Cata del Gobierno de Navarra, presentó los aceites de nueva cosecha y llevó a los invitados por un viaje sensorial a través de una cata dirigida, en la que pudieron experimentar las diferentes notas olfativas, aromas y sabor que se aprecian en un aceite de oliva virgen extra recién cosechado.
NUEVAS INSTALACIONES
Con una inversión de 10 millones de euros en su primera fase, las nuevas instalaciones suponen «un hito estratégico en la consolidación y expansión de la compañía», facturó 60 millones de euros en el último ejercicio. En concreto, las obras comenzaron en julio de 2024 y, tan solo un año después, la empresa trasladó su actividad industrial a Tudela, «cumpliendo los plazos previstos».
Tal y como informó este medio, en esta primera fase Aceites Sandúa cuenta con una planta de 8.000 m2 sobre una parcela de 18.000. Pero, además, la compañía dispone de otra parcela contigua, «destinada a futuras ampliaciones para acompañar el ritmo de crecimiento previsto a corto plazo».
En este sentido, las nuevas instalaciones concentran la actividad industrial, de envasado y comercialización, mientras que la actividad agrícola se mantiene en Ablitas, en la finca ‘Capricho Navarro’, dedicada al cultivo de olivos en el entorno natural de la Laguna de Lor. «El crecimiento exponencial registrado en los últimos años nos ha impulsado a dar este paso. Estas nuevas instalaciones nos permiten responder con mayor agilidad y calidad a las demandas de nuestros clientes, tanto en España como en los más de cuarenta países donde ya operamos», resaltó Sandúa.
Con el objetivo de seguir creciendo y reforzar su presencia en los mercados nacionales e internacionales, Aceites Sandúa apostó por la colaboración estratégica y la creación de nuevas sinergias. Hace cinco años, la empresa navarra impulsó la constitución de Oleosandúa, una joint venture participada al 50 % con el grupo agroalimentario andaluz Migasa.
A través de Oleosandúa, se comercializan todas las marcas de aceite de Aceites Sandúa, «lo que ha permitido a la compañía ampliar su capacidad comercial y operativa, manteniendo su esencia como empresa navarra de carácter familiar»: «Gracias a esta alianza, Oleosandua ha consolidado su posición en el sector oleícola, combinando su experiencia, tradición y saber hacer con una estructura que le proporciona los medios necesarios para competir en mercados cada vez más exigentes, sin renunciar a los valores que la han definido desde su origen».
INNOVACIÓN Y SOSTENIBILIDAD
Las nuevas instalaciones de Aceites Sandúa incorporan tecnología avanzada para el envasado y almacenamiento de aceites, con una sala de depósitos cuya capacidad supera los tres millones de litros. Y el proceso de envasado se ha digitalizado «para garantizar en tiempo real toda la trazabilidad».
«La nueva planta ha sido diseñada bajo criterios de eficiencia energética y respeto medioambiental, incluyendo sistemas de autoconsumo solar, gestión responsable de residuos y uso de materiales reciclables», agregó la firma.
Como novedad, Sandúa ha incorporado «un servicio exclusivo de retirada y limpieza profesional de depósitos de aceite (IBC), dirigido a sus clientes de los sectores agroalimentario y hostelero, ofreciendo así un servicio integral y circular».
Por otro lado, la compañía cuenta con una plantilla directa de treinta personas y otros tantos puestos indirectos. No obstante, se están incorporando nuevos puestos directivos al equipo, que está profesionalizando «al máximo toda la actividad».
Sin embargo, el traslado de la sede logística «no afecta a la actividad agrícola que la empresa mantiene en Ablitas», con más de 60 hectáreas de olivar. En ella se cultivan las variedades arróniz (autóctona de Navarra), arbequina y empeltre, bajo certificación de agricultura ecológica UE Organic, controlada por el CPAEN. Al mismo tiempo, Aceites Sandúa forma parte de la Denominación de Origen Protegida Aceite de Navarra.
«Somos una empresa familiar profundamente ligada a nuestra tierra, pero con una clara vocación de futuro. Este nuevo paso nos permite seguir creciendo sin perder nuestra esencia», remató la directora general.
LA HISTORIA
Fundada en 1975 por Lorenzo Sandúa y Merche Escribano, Aceites Sandúa está liderada hoy por la segunda generación de la familia: Laura Sandúa, como directora general, y José Luis Sandúa, como director de Compras. Durante estas cinco décadas, la empresa ha logrado una presencia en más de 40 países «con una amplia gama que incluye aceites de oliva virgen extra, oliva, orujo, girasol, semillas y especiales para freír, libres de aceite de palma y de alérgenos como soja, coco o cacahuete».













