España es el segundo productor mundial de almendras. Un cultivo que concentra el 85 % de la superficie total destinada a frutos secos en el país, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de España. Además, las previsiones oficiales apuntan a que la campaña 2024/2025 finalizará con una producción nacional de 373.558 toneladas, es decir, un 17,5 % más que en el ejercicio anterior. Estos datos, sin duda, confirman el auge de este producto.
En ese contexto, Bodegas Ochoa ha dado un nuevo paso en su estrategia de diversificación agrícola. La compañía navarra plantará almendros en doce hectáreas de la finca Santa Cruz, situada en el término municipal de Traibuenas, a 15 kilómetros de Olite. «Estamos muy ilusionadas y en medio de un proceso de aprendizaje porque es algo nuevo para nosotras», afirman a Navarra Capital Adriana y Beatriz Ochoa, que dirigen la bodega familiar desde hace una década
Si la meteorología lo permite, la plantación comenzará a mediados de junio, aunque no será hasta dentro de unos tres años cuando los frutos alcanzarán el grado óptimo de maduración. Ahora bien, la empresa cuenta ya con un cliente a nivel nacional interesado en adquirir parte de la futura cosecha. «Las primeras almendras podrían brotar dentro de dos años, y la recogida se realizaría en septiembre. Una máquina mueve el árbol para que caigan sobre una especie de paraguas», explica Adriana.
La elección de este cultivo no fue sencilla. Incluso en un primer momento barajaron la opción de plantar más olivos. Una opción lógica teniendo en cuenta que la familia ya posee 58 hectáreas destinadas a este producto. «Decidimos arrancar algunas viñas de cabernet porque su demanda descendió el año pasado. Parte de esa superficie (7 hectáreas) se dedicará a variedades de uva autóctonas como garnacha o tempranillo, que están dando muy buenos resultados», especifica Beatriz. «Es fácil encontrar almendros en los huertos y fincas de la zona. Y lo cierto es que la demanda de proteína vegetal, así como de almendra, está creciendo, especialmente desde que la Unión Europea fomenta la reducción del consumo de proteína animal», añade Adriana acto seguido.
Además, las almendras de Bodegas Ochoa también serán ecológicas. «No hay mucha oferta de este tipo en el mercado, y ser sostenibles forma parte de nuestro ADN. De hecho, los terrenos de cabernet eran ecológicos», resalta Beatriz, quien apostilla que también llevan a cabo prácticas regenerativas en esos terrenos. «La planta crecerá sana si el suelo está bien cuidado», completa su hermana.
La empresa navarra también está modificando el sistema de riego en las parcelas donde se cultivarán los almendros y las nuevas viñas de garnacha y tempranillo. «Tiene ventajas muy importantes a largo plazo, pero al principio es complicado porque el riego va enterrado. De esta manera, controlamos mucho mejor la presencia de hierba en la superficie», defiende Adriana.
Ahí, las aves juegan un papel fundamental a la hora de reducir la presencia de maleza, ya que la utilizan para sus nidos. De hecho, Adriana tiene instalada una app para identificar pájaros con su canto. En un instante reconoce calandrias, currucas, jilgeros… «Es un sitio precioso y con una biodiversidad muy variada», celebra su hermana.
EL CRECIMIENTO
Bodegas Ochoa cuenta con una plantilla de diecisiete personas y, en 2025, prevé facturar 2,5 millones de euros, un 8,7 % más con respecto al año anterior. Aunque la firma está presente en una treintena de países, sus responsables quieren intensificar la actividad exportadora. Una tarea compleja debido a la inestabilidad provocada por los aranceles impulsados por la Administración Trump, que están teniendo una gran repercusión en el mercado europeo. «Alemania, Reino Unido y otros países exportan mucho a Estados Unidos y se están viendo bastante afectados. Como consecuencia, su economía se resiente y eso impacta en nuestras ventas dentro de Europa», lamenta Beatriz.
Ante esta situación, la bodega ha redoblado esfuerzos en fortalecer su presencia en el mercado nacional, especialmente en Navarra y las regiones vecinas. Entre sus variedades destacan tempranillo, garnacha, merlot, cabernet, graciano, viura, chardonnay, viognier, moscatel y berués, una uva recuperada y suministrada por la Estación de Viticultura y Enología de Navarra (Evena). «A ver si nos da para una barrica o dos», bromean ilusionadas las hermanas.













