Hace once años, una adolescente pamplonesa subió una fotografía a Instagram mostrando un collar de caracola blanco y azul sujeto al cuello con un cordón negro. Entonces apenas era una publicación más entre imágenes cotidianas, pero el tiempo acabaría convirtiendo aquel accesorio en una especie de sello personal.
Lo que comenzó como el perfil de una joven interesada por el arte, la danza y la interpretación se ha convertido con el paso de los años en una ventana seguida por millones de personas. Hoy, la actriz navarra Clara Huete está a punto de alcanzar los seis millones de seguidores en Instagram, una cifra que la sitúa como la navarra con más followers de la red social y que refleja una carrera construida casi en paralelo al crecimiento de internet y las plataformas audiovisuales.
Nacida en Pamplona en 2002, Clara encontró desde pequeña refugio en las disciplinas artísticas. Estudió el bachillerato de artes escénicas en el Instituto Plaza de la Cruz y completó su formación con danza contemporánea y urbana, alimentando una vocación interpretativa que pronto empezó a hacerse visible también fuera de las aulas. Antes de convertirse en uno de los rostros juveniles más reconocibles de Netflix, muchos pamploneses comenzaron a identificarla por campañas para comercios locales como Cachet o por sus primeras colaboraciones en redes sociales con marcas de moda y maquillaje.
Su salto a proyectos de mayor alcance llegó cuando todavía era menor de edad. Con 17 años participó en la campaña navideña de Tous junto a la actriz estadounidense Emma Roberts, una experiencia que marcó el inicio de una nueva etapa profesional. Fue entonces cuando Clara Huete empezó a dar paso a Clara Galle, recuperando el apellido de su bisabuelo José Galle, fotógrafo de profesión en una familia estrechamente vinculada al ámbito de la medicina.
SALTO A LA GRAN PANTALLA
Pero el gran punto de inflexión llegó en 2021. El mismo día en que cumplía 19 años anunció en Instagram que había sido seleccionada para interpretar a Raquel Mendoza en A través de mi ventana, la adaptación de la novela juvenil de Ariana Godoy producida por Netflix. La película se convirtió rápidamente en un fenómeno internacional entre el público adolescente y multiplicó la popularidad de la actriz navarra, especialmente en redes sociales, donde millones de seguidores comenzaron a acompañar cada nuevo proyecto, viaje o sesión de fotos publicada en su perfil.
Meses después apareció junto al cantante colombiano Sebastián Yatra en el videoclip de Tacones rojos y, desde entonces, su carrera no ha dejado de crecer. Clara Galle ha enlazado producciones para plataformas internacionales como El internado: Las Cumbres, las continuaciones de la saga A través de mi ventana, la miniserie Ni una más o la tercera temporada de The Head. En 2025 protagonizó Olympo, una ficción juvenil ambientada en un centro de alto rendimiento deportivo, y este 2026 ha formado parte de Esa noche, una historia sobre tres hermanas navarras que se ven envueltas en un delito durante unas vacaciones en República Dominicana.

Clara Galle ha participado en numerosos proyectos producidos por Netflix en los últimos años.
Sin embargo, más allá de los estrenos y las alfombras rojas, gran parte de su crecimiento público ha ocurrido en internet. Su cuenta de Instagram funciona casi como un diario abierto de su evolución personal y profesional: desde las fotografías adolescentes tomadas en Pamplona hasta las campañas internacionales y los rodajes para plataformas globales. Sus seguidores han asistido en tiempo real al ascenso de una joven navarra que pertenece a una nueva generación de celebridades nacidas entre redes sociales y plataformas de streaming.
A pesar de la dimensión internacional que ha alcanzado su carrera, Clara Galle continúa manteniendo guiños constantes a Navarra y utilizando su alcance para dar visibilidad a proyectos culturales cercanos. Recientemente, por ejemplo, promocionó el libro Iruña 1997, publicado por el escritor y guionista navarro Natxo López.
Once años después de aquella fotografía del collar de caracola, la chica que compartía imágenes cotidianas desde las calles de Pamplona está a un paso de alcanzar los seis millones de followers. Una cifra que confirma no solo el alcance de su popularidad, sino también cómo las redes sociales han acompañado, desde el principio, la construcción de una de las figuras navarras con mayor proyección internacional del momento.













