China está de moda en Navarra. Y no solo porque el Gobierno foral y la empresa Hithium Energy Storage firmaran en abril un acuerdo «para avanzar en el desarrollo, construcción y operación» de la futura gigafactoría de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) que se pondrá en marcha en Navarra. Tampoco porque el Ejecutivo foral estrechara relaciones con un gigante de la construcción y con la empresa pública de promoción del comercio del gigante asiático, o porque decenas de ciudadanos chinos se hayan establecido en la región para impulsar proyectos hosteleros. China también está de moda en Navarra porque su idioma es cada vez más popular entre los navarros.
Detrás de este creciente interés se encuentra, en gran medida, el auge económico y geopolítico del gigante asiático, que ha convertido al chino mandarín en una herramienta cada vez más valiosa tanto a nivel profesional como cultural. Y Navarra no es ajena a esa tendencia. Academias, universidades y centros de idiomas han detectado un aumento progresivo de estudiantes que quieren acercarse a una lengua considerada tan compleja como estratégica.
Una de las pioneras en este ámbito es la profesora Ning, que abrió hace veinte años su academia en la calle Tajonar de Pamplona. Desde entonces, por sus aulas han pasado cientos de alumnos de perfiles muy diferentes. «Definitivamente, noto un aumento de estudiantes de chino. Y todos los años crece», asegura a Vanity. El fenómeno se aprecia especialmente entre los más pequeños. «Tenemos alumnos que apenas superan el año de edad», explica. Aunque el interés no entiende de generaciones, ya que entre sus estudiantes también hay personas mayores de 70 años. En total, la academia reúne actualmente a alrededor de cincuenta alumnos.
Esta academia de chino pamplonesa es además centro examinador oficial del HSK, la principal certificación internacional de chino mandarín. «Estamos continuamente preparando a estudiantes para afrontar estas pruebas de nivel», señala la profesora, que imparte clases todos los días de la semana.
AUGE ENTRE LOS EMPRESARIOS
Pero el auge del chino no se limita al ámbito académico o infantil. Cada vez más empresarios y profesionales navarros recurren a este idioma como herramienta para abrir oportunidades internacionales. «China es cada vez más potente. Tenemos muchos alumnos profesionales, desde ingenieros y gente del mundo de los negocios a artistas, médicos y catedráticos», explica Ning. Incluso extranjeros residentes en Navarra, como alemanes, franceses o latinoamericanos, se acercan a aprender mandarín. «Hay futuro», resume.
La docente también destaca la buena adaptación de los navarros a un idioma que suele considerarse especialmente difícil por su sistema de escritura y pronunciación tonal. «A los pamploneses se les da bien aprender chino. Cada año realizamos más exámenes oficiales para niños y adultos», afirma.
Las universidades navarras también se han sumado a esta tendencia. La Universidad Pública de Navarra (UPNA) ha impartido clases de chino en el curso 2025-2026 a través de un acuerdo con el Instituto Confucio de la Universidad de Zaragoza, dentro del Campus Iberus. Los cursos han tenido lugar en el Centro Superior de Idiomas del campus de Pamplona e incluyen formación orientada tanto a la certificación HSK como a la conversación y escritura.
Por su parte, el Instituto de Idiomas de la Universidad de Navarra también ofrece distintos niveles de chino mandarín bajo la dirección de la profesora Francisca Wang. Desde la institución destacan que aprender chino «abre camino hacia campos importantes como la política, la economía, los negocios, la historia o la arqueología». Además, subrayan que conocer el idioma no solo mejora las oportunidades laborales, sino que también facilita la comprensión cultural y la comunicación con una comunidad cada vez más presente y relevante a nivel global.













