lunes, 22 abril 2024

Cuando el trabajo es mucho más que un empleo

Las personas con discapacidad tropiezan con graves dificultades cuando tratan de acceder a un empleo. El colectivo registra altas tasas de paro y baja actividad, con una oferta de trabajos, en general, poco cualificados. Los Centros Especiales de Empleo de Iniciativa Social de Navarra (CEISNA) desarrollan un esfuerzo ejemplar para revertir esta situación, supliendo actuaciones que, en muchas ocasiones, corresponderían a las instituciones públicas. Pero el trabajo que realiza resulta insuficiente ante la magnitud de un problema cuya resolución precisa del apoyo de toda la sociedad.


Pamplona - 31 agosto, 2023 - 00:02

El 95 % de los 150 trabajadores de Amimet tienen algún tipo de discapacidad física, psíquica u orgánica. (Fotos: Archivo)

Los centros especiales de empleo de iniciativa social (CEEIS) son empresas cuya finalidad principal es la de proporcionar a las personas con discapacidad la realización de un trabajo productivo y remunerado, adecuado a sus características personales y que facilite su integración laboral en el mercado ordinario de trabajo.

Un propósito con el que las entidades que integran CEISNA (Adisco, Amimet, Aspace, Fundación Bidean Laboral, Gureak, Tasubinsa e Ilunion) persiguen la consecución del octavo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, que impulsa la ONU: “Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos”. Plantea, además, lograr en 2030 “el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor”. Es una de las razones que justifican la inclusión de Ceisna entre las entidades referentes por sus buenas prácticas a la hora de hacer posibles los #ODSjetivos2030, en el marco de la campaña que Navarra Capital desarrolla con el patrocinio de Laboral Kutxa para reconocer acciones destacadas inspiradas en los principios enunciados en la Agenda 2030.

Su filosofía se inspira en el principio de que el acceso a un puesto de trabajo es un elemento clave para la integración de las personas con discapacidad, al otorgarles normalidad e independencia. Las empresas de CEISNA emplean a unas 2.000 personas -el 85 % del empleo generado en Navarra por los CEE- de las que el 91 % son personas con discapacidad, siendo el 55 % con discapacidad severa. Al tratarse de centros de iniciativa social, la totalidad del beneficio que obtienen “se reinvierte en las personas”, según señalan sus responsables, que destacan que “nuestro objetivo prioritario es lograr la plena inclusión laboral y social de las personas con discapacidad”, con el reto de “mejorar la calidad de empleo de las personas con discapacidad  y generar nuevas oportunidades laborales, contribuyendo al crecimiento económico y social de Navarra”.

Margarita Sánchez: “Si la normativa se cumpliera seguramente mejorarían de manera notable las cifras relacionadas con el empleo y la discapacidad».

El esfuerzo ejemplar de CEISNA resulta insuficiente ante la magnitud de la teórica demanda, porque los datos demuestran que las personas con discapacidad se mantienen, en niveles muy elevados, al margen del mercado de trabajo. Según el II Informe sobre la Discapacidad en Navarra, a finales de 2021 había en Navarra un total de 35.765 personas que tenían un grado de discapacidad superior o igual al 33%, lo que supone un crecimiento del 2,8% con respecto al año anterior (991 personas más). Únicamente tres de cada diez de esas personas se encontraban en situación de actividad, es decir, eran personas paradas o estaban ocupadas. Por otra parte, solo un 8,1% de la población inactiva lo era por tener reconocida una incapacidad permanente.

Son datos elocuentes que indican el largo trabajo que queda por delante para mejorar las condiciones de acceso al empleo de las personas con discapacidad, un panorama laboral “muy mejorable, la verdad, con altas tasas de desempleo, baja actividad, acceso a trabajos poco cualificados, etc”, comenta Margarita Sánchez, presidenta de CEISNA, directora general de la Asociación de Personas con Discapacidad de la Ribera y del Centro Especial de Empleo Amimet. Una opinión avalada por el informe correspondiente al pasado mes de julio emitido por el Observatorio de la Realidad Social sobre la evolución del empleo en Navarra, donde se indica que hay 1.798 personas con discapacidad desempleadas, lo que supone el 6,2% del total del desempleo en la Comunidad Foral. En cuanto a la evolución, en términos anuales se produce un incremento del 2,7% frente a la bajada del 7,9% de las personas paradas sin discapacidad. Otro elemento de especial trascendencia es la mayor incidencia del desempleo de larga duración en el colectivo: de las 1.798 personas que no tenían trabajo en el mes de julio, el 55% llevan en situación de paro continuado más de un año frente al 40,5% en el caso de las personas sin discapacidad. De hecho, del total de personas desempleadas de larga duración en Navarra, el 8,2% son personas con discapacidad.

Además, este alejamiento del mercado laboral dificulta en mayor medida la posibilidad de obtener un empleo, un factor consolidado en el tiempo. A lo largo de los últimos años el porcentaje de la población activa con discapacidad ha estado por debajo del 40%, de hecho, en 2020 fue el menor de los últimos años, aunque debe tenerse en cuenta el impacto de la pandemia en el empleo, que ha impactado con especial dureza en el colectivo. Por comunidades autónomas, el porcentaje de personas activas con discapacidad de Navarra se encuentra por debajo de la media estatal (34,3%). De hecho, Navarra es la sexta con menor porcentaje de población activa con discapacidad respecto al total de la población con discapacidad.

¿Puede achacarse este desalentador panorama, quizá, a una normativa ineficaz de cara a la inclusión laboral de las personas con discapacidad? Margarita Sánchez afirma que la legislación es “muy completa”, pero el problema está en que “no se cumple, y además no tiene grandes consecuencias su incumplimiento”. En este sentido, recuerda que las empresas de 50 o más trabajadores deben tener en sus plantillas un mínimo del 2% de personas con discapacidad contratadas, o en su defecto acogerse a medidas alternativas como contratar productos o servicios con un CEE. “Si esta normativa se cumpliera seguramente mejorarían de manera notable las cifras relacionadas con el empleo y la discapacidad, tanto en el tejido empresarial ordinario como en los propios CEE”.

Desde CEISNA se valora positivamente “el trabajo y el esfuerzo” que realiza el Gobierno de Navarra, por ejemplo en el campo de las políticas activas de empleo, “imprescindibles para el acceso y mantenimiento de un empleo por parte de las personas con discapacidad”. “Además, la coordinación e intercambio de información con el SNE-NL es muy buena y profesional, lo que se traduce en los buenos datos de empleo que tiene Navarra respecto a otras comunidades”, señala su presidenta, quien no obstante precisa que “siempre se pueden realizar otras actuaciones para mejorar la generación de empleo”.

Pero la conclusión es que la iniciativa privada o social se ve obligada a suplir actuaciones que corresponderían a las instituciones públicas. “Sí, pero es normal”, comenta Margarita Sánchez: “De hecho, ese es el origen del movimiento asociativo. La sociedad se debe articular para dar respuesta a las necesidades existentes y en numerosas ocasiones las iniciativas sociales son más ágiles y operativas que lo que puede serlo la Administración Pública. Eso no quiere decir que la Administración no sea sensible a los nuevos retos y formas de actuar, simplemente es que carece de mecanismos que le permitan actuar con la misma rapidez que demanda la sociedad”. En este sentido, Sánchez insiste en que los CEISS “existimos porque tenemos que dar una respuesta a las necesidades de empleo existentes de las personas con discapacidad, especialmente las que tienen mayores dificultades de acceder a un empleo, por lo que mientras siga existiendo la necesidad seguiremos colaborando con las instituciones públicas para generar puestos de trabajo que puedan ser ocupados por personas con discapacidad”.


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