sábado, 28 enero 2023

De analista financiera en EY y Thomson Reuters al mundo educativo

Tras diecisiete años en las finanzas, Elisa Irujo decidió cambiar de rumbo poco antes del inicio de la pandemia. De esta forma, puso en marcha Espacio Educativo y Creativo, un proyecto con el que quería conectar a instituciones educativas y familias con ponentes inspiradores que les ayuden a resolver sus inquietudes. Hoy trabaja en el Servicio Administrativo Económico de la Universidad de Navarra.

Irene Guerrero
Pamplona - 30 diciembre, 2022

Elisa Irujo puso en marcha Espacio Educativo y Creativo en los albores de la pandemia. (Foto: Luis Álvarez Atares)

En enero de 2020, Elisa Irujo dejó atrás Thomson Reuters Aranzadi, empresa en la que trabajó trece de los diecisiete años que había dedicado al mundo de las finanzas. Estaba convencida de dar un giro de 180 grados a su vida. “Me fui por un tema familiar, pero sabía que era un punto de inflexión en mi carrera profesional”, asegura. Tenía una licenciatura en Administración y Dirección de Empresas, un máster en Procesos de Negocios y una vocación personal que siempre le había revuelto por dentro: la educación.

Hasta entonces, no obstante, había ejercido en el ámbito de la economía y la empresa como el resto de su familia. Desde la universidad ya demostraba una inquietud constante. “Empecé a trabajar en Hormigones Pamplona durante mi último año de carrera con el objetivo de meter cabeza en el mercado antes de salir definitivamente. Después, decidí explorar el sector de la auditoría porque me llamaba la atención. Así empecé a trabajar para Ernst & Young (EY) en 2003. De los tres años que estuve allí, dos trabajé desde Madrid”, explica a Navarra Capital.

Tras realizar su postgrado en 2006, Elisa se dispuso a opositar para gestora de Hacienda. No obstante, confiesa que no le motivaba ser funcionaria: “Muchos me convencieron de hacerlo porque, en principio, te resuelve la vida. Pero, en el fondo, sabía que tenía que seguir moviéndome en lo privado porque iba más con mi carácter”. Al poco tiempo, un antiguo responsable de EY contactó con ella porque Thomson Reuters buscaba a una persona para sus oficinas en Pamplona.

“No dude en aplicar, pero no se lo dije a nadie. Decía que iba a la biblioteca a estudiar y me guardaba una americana en mi bolso para usarla durante las entrevistas de trabajo”, recuerda. De esa forma, empezó a trabajar para la multinacional siete años después de que adquiriese la Editorial Aranzadi.

Elisa pudo conocer los entresijos de la firma, ya que fue rotando cada dos años por distintos puestos dentro del Departamento de Finanzas. “Pero de todos los trabajos que tuve, desde el análisis de procesos hasta la grabación de pedidos de venta, lo que más me gustó fue ser controller de un equipo de formación. Mi rol era supervisar el rendimiento de los productos que se comercializaban, pero también apoyar al equipo para que estuvieran más cohesionados. La gestión de personas se me dio muy bien porque disfruto mucho del contacto personal”, rememora.

De la misma forma, cuando dejó la compañía no tardó en ponerse manos a la obra. Y una primera idea emprendedora le vino a partir de varios cursos online sobre educación de niños y adolescentes. “Un día, uno de los ponentes a los que seguía vino a Pamplona a impartir una charla. Llevé a dos personas de la apyma del colegio de mis hijos y, después de toda la gestión, conseguí que viniese a dar una segunda charla a nuestro centro. Entonces, vi claro que canalizar toda esta formación para instituciones educativas era un proyecto que me motivaba”, explica.

ESPACIO EDUCATIVO Y CREATIVO

A raíz de la pandemia, los trastornos de la salud mental en los niños y adolescentes han crecido un 47 % en el conjunto del país, según constató este año la Plataforma de Infancia. Así mismo, los casos de ansiedad y depresión y los diagnósticos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) “se han multiplicado por tres o cuatro” desde 2019. Dicha problemática está espoleando la actividad de un sector en auge, centrado en la formación para la crianza y la convivencia en los hogares y colegios.

A raíz de la pandemia, los trastornos de la salud mental en los niños y adolescentes han crecido un 47 % en el conjunto del país, según la Plataforma de Infancia.

Al mismo tiempo, Elisa atestiguó que los colegios, padres y ponentes “no contaban con suficientes profesionales para conectarse entre sí”, gracias a un estudio de mercado realizado con el apoyo de la agencia integral de empleo y formación Iturrondo. Así, puso en marcha Espacio Educativo y Creativo, un proyecto para ofrecer “un servicio personalizado a las inquietudes y temáticas de interés” de las familias, así como a los alumnos y a los profesores.

En concreto, pretendía coordinar ponencias presenciales y videoconferencias en directo, interactivas y con emisión posterior vía video. Además, diseñó packs que reunían contenidos de cada profesional o temática y planteó una suscripción anual para apymas que deseasen obtener un servicio continuo de formación dirigido a los padres. Una iniciativa que presentó, finalmente, a la plataforma Copoliki, una herramienta de aceleración para emprendimientos en el sector de la educación.

“Había contactado con algunos colegios y tres ponentes para empezar. Pero la situación por el Covid-19 se alargaba y los colegios y las familias estaban copados por la gestión tanto de las medidas como de la conciliación. Además, tenía que preocuparme por mi propia familia, y por eso tuve que poner en pausa la iniciativa”, lamenta. Un tiempo después, le ofrecieron un puesto en el Servicio Administrativo Económico de la Universidad de Navarra.

PRESENTE Y FUTURO

En estos momentos, la financiera de 41 años se encuentra inmersa en un “proyecto” muy distinto a los que ha afrontado hasta ahora: superar el cáncer de mama. “Soy muy de correr a todos lados y la enfermedad me ha obligado a parar un poco. Eso sí, siempre saco aprendizajes de todas las situaciones que se me presentan en la vida. Y, cuando ves que puedes salir adelante, todo pasa”, resalta.

De cara al futuro, espera retomar su rutina diaria, así como sus proyectos profesionales. “El contacto con las personas es lo que más me gusta, lo tengo claro. En Thompson Reuters fue cohesionar un equipo. En la universidad, el trato con el alumno. Y en Espacio Educativo y Creativo, poner a debatir a padres, profesores y profesionales. Al final, saber manejar un documento de Excel es necesario, pero es más importante aprender, inspirarse y emocionarse con los demás”, reflexiona.

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