sábado, 22 septiembre 2018

Diez años del crash financiero que cambió el mundo

Navarra no fue ajena al desplome de Lehman Brothers y, aunque tardó en llegar la que ya se denomina ‘Segunda Gran Recesión’, afectó de lleno a la economía, a las empresas y al mercado laboral.

Belén Armendáriz, Yosune Villanueva
Pamplona - 14 septiembre, 2018

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Mañana, 15 de septiembre de 2018, se cumplen diez años del día en que vimos a los trabajadores de Lehman Brothers salir de las oficinas con sus pertenencias en cajas de cartón. El gigante financiero, el cuarto banco de inversión de Estados Unidos, se declaró en quiebra tras 158 años de actividad, lo que supuso un tsunami de los mercados y aceleró la crisis mundial.

En el origen de la caída estaban las ‘hipotecas subprime o basura’. El impago de dichas hipotecas afectó a todo el mundo ya que los bancos norteamericanos habían transformado en valor negociable esos préstamos y los habían vendido por todo el mundo a otros grandes bancos y aseguradoras.

No se sabía quién tenía esos activos, por lo que se instaló la desconfianza. En ese momento, los bancos no se prestaban dinero entre ellos, subieron los tipos de interés y ni empresas ni familias tenían acceso al crédito. Sin dinero, llegó la falta de inversión y los despidos masivos en todo el mundo. La pérdida de confianza en las entidades reguladoras y supervisadoras fue brutal. Y la recesión se instauró en muchos países.

Lourdes Goicoechea: “Con la llegada de la crisis el presupuesto del Gobierno de Navarra cayó un 25%”.

El recuerdo de esos días se valora ya con cierta perspectiva desde Renta4 Banco: “Se vivió con incertidumbre. No sabíamos a qué nos enfrentábamos”, confiesa su director, Juan Pablo Montes: “Hubo voces que resaltaron que dejar caer a Lehman Brothers fue un error”. Pero ocurrió y disparó la desconfianza en los mercados. Comenzó así a caer un castillo de naipes que se había levantado durante los años de bonanza. “No fue el primer evento que afloró las disfunciones del sistema bancario estadounidense, pero la mayoría estábamos muy lejos de llegar a anticipar las consecuencias devastadoras que tendría”, ahonda Emilio José Domínguez, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UPNA.

Las nuevas tecnologías, que “dieron inmediatez al colapso financiero, y la globalización, en un sistema interconectado en el que entidades de distintos países compartían productos y, por tanto, impagos, hicieron el resto”, añade Domínguez.

LA CRISIS EN NAVARRA

Lourdes Goicoechea

Lourdes Goicoechea

A Navarra tardó en llegar esa recesión, pero en los años 2011, 2012, 2013 e incluso 2014 nuestra economía se tambaleó. La que fuera consejera de Economía, Hacienda, Industria y Empleo del Gobierno de Navarra en esos años, Lourdes Goicoechea, hace memoria de cómo se vivió: “Fue un momento muy duro, porque cayeron los ingresos. Con los años de bonanza, las cargas sobre el Gobierno habían sido mayores, veníamos de un gasto muy elevado y nuestro presupuesto cayó prácticamente un 25%. Gestionar esa caída de ingresos, junto con el cierre de empresas, con que cada vez había más desempleo y más necesidades sociales, fue muy complejo desde el punto de vista económico”. Porque no solo fue la crisis económica, se sumó el problema de Volkswagen, Osasuna, la corporación pública empresarial… Nos tocó lidiar con el momento más complejo que había habido en Navarra desde la transición política. Sin embargo, me queda la satisfacción de haber podido hacer un acto de servicio público lo mejor que pude. Se reestructuró el sector público empresarial, Volkswagen no cerro, Osasuna sobrevivió y consiguió pagar todas las deudas, conseguimos cumplir con el déficit… Y tuvimos credibilidad”.

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José Antonio Asiáin

También José Antonio Asiáin, quien fuera vicepresidente y presidente de Caja Navarra, vivió de lleno esos años convulsos en lo económico y financiero. “Navarra no se libró de la caída de la producción y de las rentas, del aumento del paro y de la desigualdad, de la caída de la recaudación tributaria y del incremento del endeudamiento público, aunque el impacto de la crisis fuera aquí menor que en otras comunidades“, recuerda. Y, a ello, se unió la política de concentración en el sector financiero aplicada por las autoridades europeas para paliarla. “Provocó una radical transformación y concentración del sector, cuya principal manifestación ha sido que, de las 45 cajas de ahorros que había en España el 1 de enero de 2009, solo siguen teniendo actividad financiera las dos de ámbito supramunicipal (Ontinyent y Pollença). De las otras 43, doce se extinguieron, catorce fueron nacionalizadas y solo diecisiete, entre ellas Caja Navarra, pudieron sobrevivir a la crisis sin capital público, aunque tuvieron que traspasar su actividad financiera a bancos“.

Para el decano de la Facultad de Ciencias Económicas, la crisis en Navarra ha tenido dos grandes paganos: “la capacidad productiva real y el empleo”. “Y a día de hoy me sigue preocupando la inversión en bienes de equipo y, sobre todo, la formación bruta de capital, que lo hace a un ritmo mucho menor que el crecimiento del PIB. Además, el índice de producción industrial no es mucho mejor. Se desplomó con el estallido de la crisis y no muestra signos de recuperación”. Todo ello, resalta Domínguez, tendrá sus consecuencias en la economía navarra, con la pérdida de peso de la producción de bienes, “una de las más sólidas fuentes de crecimiento”.

Emilio José Domínguez: “Los grandes damnificados en Navarra han sido la capacidad productiva real y el empleo“.

En lo que a empleo se refiere, Domínguez tampoco es optimista. “El peor momento ha pasado. La tasa de actividad ha dejado de caer, pero, si profundizamos en la evolución del mercado de trabajo entre hombres y mujeres y entre menores de 30 años, vamos de la preocupación a la extrema preocupación, no únicamente por las cifras de empleo, sino por las condiciones laborales que se observan”, se lamenta.

DOBLE IMPACTO: ECONÓMICO Y PSICOLÓGICO

Las trágicas consecuencias de la crisis no se limitan solamente al ámbito económico. También se habla de las consecuencias psicológicas de este gran ‘crash’. “La consecuencia psicológica intensificó la económica y la hizo más rápida”, argumenta el economista Jorge Labarta. La realidad es que la mayor parte de las personas veían poco probable que un banco de la magnitud de Lehman Brothers quebrase, pero cayó, lo que “desarrolló un efecto pánico que se propagó y que nos hizo pensar que a cualquier banco le podía ocurrir, aunque hubiera bancos que lo habían hecho bien”, subraya.

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Jorge Labarta

Labarta coincide con Asiain en que Navarra se vio ligeramente menos golpeada por la crisis que otras Comunidades Autónomas, aunque es difícil hacer una valoración global de cómo ha afectado en toda su amplitud.

Como para otras regiones, el sistema financiero se vio tan afectado que hubo mucha más restricción del crédito, lo que se tradujo en que las empresas pudieron generar menos actividad. “Las entidades se fueron quedando sin liquidez, así que los bancos tuvieron que dejar de prestar, porque no tenían dinero o tenían poco. Así que las empresas que tenían necesidad de financiación vieron que nadie se la daba y aquello generó una bola que fue retroalimentándose”, añade Labarta.

LAS DIVISAS, LAS MÁS BENEFICIADAS

En Europa, la debilidad del euro frente al dólar le restó credibilidad, pero el lado positivo de esto, resalta este economista, es que “ayudó a las empresas exportadoras, porque el euro estaba muy barato y, a la hora de vender en Estados Unidos, sin hacer nada en su producto, podían vender un 20% más barato que su competencia”.

“Como se suele decir”, señala Labarta, “‘mal de muchos, consuelo de pocos’ y, en este caso, las empresas exportadoras han tenido unos años muy buenos, porque han podido competir. Creo que, en Navarra, esto ha afectado muy positivamente, porque a los estadounidenses les ha resultado más barato comprar en Europa en estos dos-tres últimos años”. Ahora, los niveles son otros y todo se va ir equilibrando.

De hecho, en los diez años que han pasado, la respuesta a un lado y al otro del Atlántico no ha sido igual de eficaz, contundente y rápida. Así, mientras Estados Unidos, desde el punto de vista financiero, “está en máximos históricos”, tal y como coinciden todos los expertos consultados por NavarraCapital.es, en Europa, la evolución no ha seguido el mismo ritmo. “Nuestro ciclo es más lento y seguimos padeciendo algunas consecuencias”, recalcan en Renta4 Banco.

¿PUEDE VOLVER A PASAR?

Emilio Domínguez

Emilio José Domínguez

En el aniversario de la caída de Lehman, ronda la pregunta de si volvería a pasar, ya que hay países de la zona euro muy endeudados y hay quien asegura que se avecina una nueva crisis del mercado inmobiliario en algunas economías. A pesar de que la supervisión bancaria ha mejorado y se ha avanzado en la unión bancaria.

Mirando al futuro, “más que superar la crisis, la realidad es que las cosas van cambiando, como el ciclo vital de una persona. Igual que no se vuelve a tener 20 años, la crisis es un proceso de transformación que cambia las cosas y nada vuelve a ser igual”, explica Jorge Labarta. Durante muchos años, en Europa y en España se pudo crecer mucho, porque las perspectivas eran buenas, “pero nos fuimos endeudando (primero las entidades y luego los particulares). Nos acostumbramos a vivir con más financiación y más endeudamiento. Y ahora ha habido un proceso al revés, vivimos con menos financiación. Así que no se puede decir que volvemos a lo de antes, sino que aprendemos y nos adaptamos”.

A pesar de esto, tanto Labarta como el resto de consultados no descartan que algo así vuelva a ocurrir: “Hemos aprendido, pero esto pasa cada ciertas décadas y es porque las siguientes generaciones no tienen la experiencia de lo que se ha vivido. Inculcamos a nuestros hijos el ahorro, pero si ellos viven en una economía en la que las cosas van bien, no entenderán esa prudencia. Es lo mismo que nos ocurre con la austeridad de nuestros abuelos”.

En esa misma línea, el director de Renta4 Banco asegura: “Creo sinceramente que ahora todo es más sano, que se hacen las cosas mejor, que los controles del Banco de España y otros organismos son más exhaustivos, pero siempre ha habido crisis, es algo cíclico, y un cisne negro puede aparecer en cualquier momento…”. Ese cisne podría cobrar la forma de la renta fija. A juicio de Juan Pablo Montes, esa podría ser la próxima burbuja. “Los tipos negativos son una aberración. No es de recibo pagar por prestar dinero… Es algo increíble. Y me temo que no va a acabar muy bien, porque cuando suban los tipos, habrá una caída de precios importante. Eso sí nos preocupa. Hay que estar ojo avizor para controlar que no sea la próxima burbuja”.

La Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UPNA, junto con ATTAC, ha organizado un ciclo de conferencias sobre la Gran Recesión, los días 18, 20, 25 y 27 de septiembre.

En esa idea de que las crisis van y vienen, el consuelo para José Antonio Asiáin pasa por que se hayan extraído “algunas conclusiones útiles para el futuro“. “Lamentablemente, ello no nos inmuniza frente a otras crisis que puedan surgir. Pero confiemos en que los costes políticos y sociales de esas futuras crisis no sean tan grandes“, confía, haciendo referencia al empobrecimiento de las clases medias y el auge de las desigualdades, sin dejar de lado “el proteccionismo, los populismos y los nacionalismos antieuropeos“.

Otro aspecto preocupante, si no para provocar una crisis, al menos sí para estudiar, son los malos datos del paro en Navarra, habría que analizar más en profundidad qué es lo que está pasando, cuando comunidades limítrofes y similares están mejorando y nosotros no”, señala Goicoechea, quien también hace mención a la situación fiscal y a la falta de ayudas a la inversión.

Para Emilio Domínguez, la clave va a estar en seguir avanzando, en seguir implantando medidas, para evitar que vuelva a ocurrir. “Espero que esto sea un recuerdo de lo que pasó hace diez años y no que estemos invocando, diez años antes, una próxima gran recesión”. Lanza esta opinión analizando factores nada halagüeños, como el precio del petróleo, el previsible fin de los tipos de interés extremadamente bajos y el resurgir de sectores, como el turismo, con crecimientos vertiginosos y sin control.

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