Hay un instante, justo cuando la cera empieza a fundirse, en el que el tiempo se ralentiza. Alrededor de una mesa compartida, alguien ríe bajito, otra persona pregunta en un susurro si ese olor es lavanda o cítrico, y el aire se va llenando de aromas que reconfortan. Crear una vela de soja no es solo mezclar ingredientes, es mancharse las manos, esperar, conversar sin prisas y dejar que algo propio tome forma. En Pamplona, los talleres de velas aromáticas se han convertido en refugios colectivos donde el proceso importa tanto como el resultado, y donde la experiencia es la verdadera protagonista.
AMADENDA: UN ARTE TERAPÉUTICO
La pamplonesa Jenny Fernández nunca pensó en dedicarse a las velas. Formada en Diseño y Comunicación Visual, pasó años trabajando en una oficina, entre páginas web y diseño gráfico, hasta que la maternidad le colocó frente a una encrucijada vital. «Con el segundo hijo decidí hacer un cambio, tuve una crisis profesional y reorganicé mis prioridades. Las velas aparecieron casi sin buscarlo, primero como un hobby y después como una herramienta terapéutica», recuerda a Vanity Capital.
Una pasión cultivada entre las paredes de su casa, pasó a convertirse en un negocio con su primera asistencia a una feria de artesanía. A partir de ahí, Jenny comenzó a producir de manera profesional y, hace tres años, decidió dar un paso más e iniciarse en el mundo de los talleres. En mayo de 2025 abrió un pequeño espacio en Ansoáin desde el que imparte estas experiencias que hoy tienen una demanda constante: «Pensábamos que enero iba a ser tranquilo después de una campaña de Navidad superintensa, pero está siendo una locura».
La mayoría de sus talleres son privados: grupos de amigas, cumpleaños, despedidas de soltera o actividades de team building para empresas. Una vez al mes, sin embargo, abre plazas para cualquiera que quiera apuntarse. «He detectado mucha necesidad de socializar entre los asistentes. El día a día, el trabajo o la casa nos produce un gran estrés. En los talleres las personas se abren mucho, se sienten muy a gusto y viven la experiencia de conocer gente en un ambiente calmado», reconoce.
Jenny trabaja exclusivamente con cera de soja (y puntualmente de coco para masajes), apostando por materiales naturales y no tóxicos. «Cuando empecé, no era una afición muy común, pero ahora estamos viviendo un boom enorme», señala. Aunque la competencia ha crecido, la artista lo asocia a una mayor concienciación sobre el consumo responsable: «La parafina es más rentable, pero es tóxica, un derivado del petróleo. Es mala tanto para quien la produce como para quien la consume».
Además de sus talleres experienciales, Amadenda cuenta con una colección especialmente íntima dedicada a la maternidad, el parto y la lactancia, elaborada con cera de soja 100 % ecológica, y mantiene una línea de personalización para empresas. Además, imparte talleres de cerería, más enfocados en la técnica, en el Civivox.
MARCELA: PAISAJES QUE HUELEN A NAVARRA
El proyecto Marcela nació en 2025 de la mano de Leire, una joven navarra que ha convertido sus velas en objetos narrativos. Sus productos artesanales, elaboradas con cera de soja y resina ecológica en San Martín de Unx, buscan contar historias del territorio a través del aroma y el diseño.
Cada recipiente se elabora uno a uno con resina ecológica, y algunos modelos funcionan casi como pequeñas piezas escultóricas. La vela Paisaje, por ejemplo, pretende transportar a quien la enciende a un paseo por los campos de San Martín de Unx: «El recipiente se inspira en la piedra de las casas del pueblo y el aroma mezcla tomillo y romero, evocando los montes cercanos».

Leire, la artesana detrás de Marcela, elabora los moldes uno a uno con resina ecológica.
Marcela ofrece también ambientadores sólidos para armarios y una amplia gama de fragancias (naranja y canela, petricor, sándalo y frutos rojos, coco y eucalipto o caramelos de violeta) y realiza talleres en distintos puntos de Navarra en colaboración con otras emprendedoras como Studio La Plaza o Escape The Rutina, además de participar en mercadillos locales.
KIUTI: VELAS Y VINO
En pleno centro de Pamplona, Kiuti propone una versión más festiva y social de los talleres creativos. Ubicado en el número 61 de la calle San Fermín, dentro del espacio Ana Pagola, su taller de 31 metros cuadrados acoge hasta trece personas en experiencias que combinan velas, pintura o cerámica.
Los talleres de velas incluyen todos los materiales necesarios (ceras vegetales, tarros de cristal, mechas, aromas, pigmentos y flores secas) y una premisa clara: no hace falta experiencia previa. Guiados paso a paso, los participantes crean velas aromáticas de soja personalizadas, eligiendo entre fragancias como lavanda, limón, naranja o bergamota.
Aquí, además, el ambiente se relaja con bebida ilimitada (vino, cerveza, refrescos o agua), reforzando ese carácter de plan compartido que explica el auge de este tipo de talleres. Los próximos encuentros están programados para el 8 y el 22 de febrero, ambos en domingo al mediodía.













