El bar Iruñaberri de Pamplona ha dado un giro a su propuesta gastronómica. El establecimiento, ubicado en el número 7 de la avenida Pío XII de Pamplona, ha reabierto tras una amplia reforma con un nuevo concepto: bufé libre de sushi y barbacoa coreana.
Los actuales propietarios, el matrimonio chino compuesto por Jesús y Lina Xu llegó a la capital navarra en la primavera de 2018 tras una breve experiencia en el sector hostelero de San Adrián. Por aquel entonces, el histórico local buscaba nuevos dueños y decidieron embarcarse en la aventura. Tras casi ocho años al frente del negocio, han optado por renovar el local y virar su propuesta hacia una carta más oriental.
«Apostamos por este cambio para sumarnos al boom de la comida asiática y por actualizar el negocio tras casi una década. Hemos reformado el suelo y el techo, que ya estaban un poco antiguos, así como la distribución de las mesas», explica Jesús Xu a Navarra Capital.
El nuevo Iruñaberri Sushi & Korean BBQ cuenta con capacidad para unas 90 personas. Una de sus principales novedades son las mesas equipadas con barbacoa coreana en el centro, donde los clientes pueden cocinar la carne a su gusto. Cada mesa posee además un tubo extractor individual para evitar el humo.
BUFÉ LIBRE ILIMITADO
La oferta se articula en torno a un bufé libre ilimitado, con bandejas de carne, pescados y mariscos, platos al vapor y más de una docena de variedades de sushi, además de especialidades como dumplings o baos y diferentes aderezos. Aun así, el restaurante no ha eliminado del todo su esencia anterior y mantiene también una pequeña carta clásica con bocadillos, raciones para compartir y platos combinados.

Una de sus principales novedades son las mesas equipadas con barbacoa coreana en el centro.
El precio del bufé varía según el momento de la semana: 18,95 euros de lunes a viernes al mediodía, 22,95 euros de lunes a jueves por la noche y 27,95 euros los fines de semana y festivos. El menú infantil tiene un precio de 12,95 euros entre semana y 16,95 euros los fines de semana.
En la actualidad, el establecimiento cuenta con siete trabajadores en plantilla entre camareros y cocineros. Con esta renovación, sus propietarios buscan «atraer a nuevos públicos y adaptarse a la creciente popularidad de la cocina asiática», sin renunciar del todo a los platos que durante años formaron parte de la identidad del local.
Esta apertura se suma a la inauguración el pasado diciembre de KungFu Ramen en el número 3 de la misma avenida, donde anteriormente se encontraba el bar Rossino. La propuesta gastronómica de este establecimiento consiste en una fusión de tapas españolas y ‘sim dum’, «pequeños bocados» cocinados al vapor, fritos u horneados que se rellenan de carnes, mariscos o verduras.













