jueves, 1 diciembre 2022

El buceo lo sumergió en el mundo de la empresa

Cuando Pablo Iribarren descubrió el océano, enseguida supo que pasaría el resto de su vida en contacto con él. Primero viajó a Barcelona, donde trabajó en la escuela de buceo Hispania; después completó sus estudios deportivos con el grado de TAFAD en Torrejón de Ardoz; y, finalmente, se convirtió en instructor de buceo. Tras este último hito, fundó su propia escuela en Asturias: Buceo Artedo. Y, ahora, ultima la apertura de un gimnasio en Pamplona.

Iratxe Zubieta
Pamplona - 3 octubre, 2022

Desde 2019, Pablo Iribarren dirige una escuela de buceo en Asturias. (Foto: cedida)

“La gente suele decir que la sensación de bucear es parecida a volar. Durante mi primera inmersión, me sentí como un astronauta. Tienes esa percepción de gravedad cero y también cargas con un equipo aparatoso. Me sentí como si saliese por primera vez al espacio, es como otro mundo…”. Un mundo que a Pablo Iribarren le fascinó y que, desde entonces, no ha dejado de explorar. “Paradójicamente, te sientes muy consciente de que estás en la tierra. Es un momento muy holístico en ese sentido. Recomiendo a todo el mundo que lo pruebe”, explica a Capital Sport.

Este navarro de 33 años pasó primero por el ejército. Un camino que abandonó por un problema físico. “Fue un punto de inflexión en el que me vi obligado a replantearme mi trayectoria”, rememora. Este impás le dejó unos meses libres, durante los que se lanzó a probar el buceo. Así que se trasladó a Barcelona para hacer un curso que, de manera fortuita, cambió su vida por completo. “Me enganchó de tal manera que decidí seguir instruyéndome”, explica.

Decidió mudarse a la ciudad condal, donde estuvo trabajando como monitor. Y, además, aprovechó para reforzar su formación en el mundo del deporte: “El jefe de buceo era TAFAD (Técnico Superior en Actividades Físicas y Animación Deportivas). Vi que tenia muchas aptitudes y me animé a sacarme este grado para potenciar mis conocimientos”. Este nuevo reto le llevó entonces a Torrejón de Ardoz (Madrid), y durante dos años compaginó el ciclo formativo con su trabajo en la Escuela de Buceo Hispania (Barcelona).

La siguiente parada fue Murcia. Descubrió que varios integrantes de la Federación Española de Actividades Subacuáticas habían montado varias escuelas en el cabo de Palos. Así que volvió a mudarse para conseguir la titulación que le permitiría abrir su propia escuela. “En España, para ejercer de monitor de buceo hay que tener una FP homologada. En este caso son dos años, y me fui allí para cursarla”.

Pero, mientras terminaba sus estudios, un viejo conocido se puso en contacto con él para proponerle la opción de abrir un centro de buceo juntos. “Yo me estaba moviendo para ver qué opciones había. Y de repente Javi, mi socio, me dijo que tenía un hotel en Asturias, concretamente en la playa de la Cocha de Artedo (Lamuño). Me comentó que tenía un espacio libre y me propuso construir una escuela junto al alojamiento”, destaca.

“Hicimos un negocio mixto. Por un lado compramos equipos de buceo técnico y también adquirimos varias tablas para practicar paddle surf“.

Recuerda con exactitud la primera vez que quedaron. Fue el 23 de diciembre de 2019. “Pensé ‘vamos a ver si se puede bucear aquí'”. Y comprobó que la zona tenía grandes atractivos. “Hay una especie de arrecife de coral, pero de agua fría. Y también resultó que la bahía tiene un calado de veinte metros, donde cuentan que hay un submarino alemán perdido”, describe.

Así nació Buceo Artedo. Una escuela capitaneada por Iribarren con el apoyo de su mujer, Carolina, y donde ambos también ofrecen la posibilidad de practicar otras actividades acuáticas como el paddle surf. “Hicimos un negocio mixto. Por un lado compramos equipos de TEC de buceo técnico. Son chalecos ajustables que tienen más flotabilidad. También adquirimos varias tablas para el tema del paddle surf. Hicimos un test para ver si había interés y ambas actividades funcionaron. Mi mujer me ayuda en los negocios, ella es el equipo de tierra y yo el del agua. Se encarga de la gestión, de los clientes… Es necesaria mucha ayuda porque, de lo contrario, se pierden tiempo y recursos”, remarca.

NUEVOS PROYECTOS DEPORTIVOS

El instructor confiesa que es muy difícil vivir exclusivamente de esta disciplina. “Es más amor al arte que a los negocios”. Su centro sobre todo está activo durante la temporada de verano y, por ello, también tiene otros proyectos entre manos que pronto verán la luz.

En la actualidad, está en pleno desarrollo de un nuevo centro deportivo, que llevará el nombre de Garage Gym Spain. Estará ubicado en el polígono industrial de Mutilva y abrirá sus puertas el próximo mes. “Tenía una pequeña nave allí y decidí invertir. Ahora estamos dando forma a la sala”, explica.

“Tenía una pequeña nave en Mutilva y decidí abrir un gimnasio. Ahora estamos dando forma a la sala”.

La sala contará con varios puestos de entrenamiento y en cada uno de ellos, los usuarios encontrarán todos los elementos necesarios para completar la sesión: “Es un sistema de estructuras que se utiliza en entrenamientos de powerlifting, por ejemplo En Estados Unidos es muy común. Puedes entrenar todo el cuerpo sin moverte de tu estructura. La idea es que vengan grupos reducidos de cuatro o cinco personas como máximo. Elegirán el entrenamiento que quieran realizar vía online y en el centro estarán guiados por el entrenador para llevarlo a cabo”, señala. Una labor que compagina con la programación de páginas web.

Pero, al mismo tiempo, también está ideando un nuevo negocio en la capital navarra relacionado con el buceo. “Haré cursos los fines de semana a grupos reducidos. Esto será en paralelo al gimnasio”, concluye.

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