El Gobierno de Navarra, representado por los consejeros Mikel Irujo y Carmen Maeztu, acompañó este martes en Bruselas al comité de empresa de BSH en su reunión con distintos representantes de las instituciones europeas, donde mantuvieron un doble encuentro, primero con los eurodiputados Elena Sancho, Oihane Aguirregoitia, Estrella Galán y Pernando Barrena y, posteriormente, con los respectivos equipos de los comisarios de Empleo e Industria de la UE. En este sentido, la Comisión Europea colaborará para intentar que la multinacional flexibilice el plazo de cierre. El objetivo no es otro que encontrar un proyecto que permita reindustrializar la factoría.
Durante el encuentro, Irujo y Maeztu respaldaron las reivindicaciones del comité y reiteraron su «compromiso absoluto con la defensa del empleo en la planta de Esquíroz», cuyo inicio del periodo de consultas está previsto para el próximo 17 de junio.
El consejero de Industria y la consejera de Derechos Sociales mostraron su «desacuerdo» por la decisión de la dirección de BSH anunciada el pasado lunes de «no ampliar el plazo pese a la existencia de opciones viables para el futuro de la planta que permitan mantener la actividad en las instalaciones». «Pedimos más tiempo a la empresa porque ha habido movimiento. Hay interés, pero nos falta tiempo. No hablamos de frigoríficos o de lavavajillas, hablamos de personas, hablamos de sus 655 profesionales, que es el auténtico valor de esta empresa», señaló el consejero Irujo.
«Esta forma de actuar, ignorando el impacto humano y social, es incomprensible»
Por su parte, Maeztu subrayó que el Ejecutivo foral tiene el compromiso de seguir trabajando en dos líneas fundamentales: encontrar una empresa alternativa «que dé continuidad a la a la actividad» y «garantizar que el proceso de consultas que se inicia ahora se hace con todas las garantías legales».
Ambos consejeros destacaron la coordinación con el Ministerio de Industria y el comité de empresa, y exigieron a la dirección de BSH y al grupo Robert Bosch que «actúen con responsabilidad social».
Por último, criticaron «la falta de humanidad demostrada por la empresa en este proceso»: «No se puede tomar una decisión de este calibre sin sensibilidad hacia las personas. Esta forma de actuar, ignorando el impacto humano y social, es incomprensible».













