Un grupo de amigos corre de un lado a otro del pueblo buscando una pista. Preguntan a una vecina, consultan una fotografía antigua y terminan riéndose mientras intentan resolver un reto que les obliga a mirar con otros ojos las calles que han recorrido toda la vida. No compiten por un gran premio ni por subir a un podio. Lo hacen por el simple placer de jugar juntos. Esa es, precisamente, la esencia de Kuadriketa, una iniciativa nacida en Navarra que convierte las cuadrillas en protagonistas de una aventura colectiva para redescubrir los pueblos y reforzar los lazos entre quienes los habitan.
Detrás de la idea está Leire Iriarte, que hace unos años decidió dar forma a una propuesta con una premisa sencilla: recuperar el juego como excusa para encontrarse. En un momento en el que gran parte de las relaciones pasan por una pantalla, Kuadriketa invita a salir a la calle, hablar con los vecinos, descubrir historias que permanecían ocultas y volver a mirar el pueblo con la curiosidad de quien lo visita por primera vez. «La idea se nos ocurrió en 2020, pero justo llegó la pandemia y vimos que aquel no era el momento apropiado, así que dejamos la iniciativa durmiendo. Despertó el año pasado con una idea concreta: hacer pueblo», detalla Leire a Vanity Capital.
SENTIRSE EN CASA
Ese propósito se tradujo en un formato pensado para reunir a personas de todas las edades. Desde el principio, nuestra protagonista quiso diseñar juegos en los que pudieran participar desde niños hasta adultos, favoreciendo que las distintas generaciones colaborasen entre sí y compartieran tiempo de calidad: «Preparamos pruebas para poner en valor distintas capacidades. Es un concurso no competitivo. Lo que buscamos es que cualquiera pueda sentirse como en casa».

La iniciativa busca recuperar el encuentro cara a cara y redescubrir el entorno lejos de las pantallas.
En concreto, los equipos se enfrentan a una ruleta con seis categorías de pruebas, lo que convierte cada partida en una experiencia imprevisible. Entre los retos hay desafíos de ingenio, pruebas de habilidades rurales, juegos de escape, actividades artísticas y culturales (como mímica o adivinar canciones) y dinámicas inspiradas en clásicos como Pictionary, donde la comunicación y la creatividad resultan tan importantes como la rapidez. «Nuestra misión es conseguir una dinámica en la que nos olvidemos de las pantallas y los móviles y recuperemos el encuentro cara a cara para disfrutar», agrega la creadora del proyecto.
«Esa variedad hace que todo el mundo tenga su momento», explica Leire. Mientras unos destacan resolviendo acertijos, otros demuestran su destreza en pruebas manuales, su capacidad de orientación o su talento para interpretar canciones y dibujos. El resultado es un juego en el que las habilidades individuales solo cobran sentido cuando se ponen al servicio del grupo.

Ingenio, creatividad y colaboración son las claves de cada partida de Kuadriketa.
Kuadriketa ya ha llevado su propuesta a localidades como Sangüesa, Monreal, Jaurrieta, Urroz Villa o Larraingoa, demostrando que no hacen falta grandes escenarios para crear experiencias memorables. Basta una plaza, unas calles llenas de historias y un grupo dispuesto a jugar para que el pueblo se convierta, durante unas horas, en el mejor de los tableros. Porque, al final, la mayor recompensa no está en ganar la partida, sino en volver a casa con la sensación de haber compartido algo que merece la pena recordar.













