jueves, 4 junio 2026

El pamplonés que abrió un restaurante en Kenia para 150 comensales y cambió la vida de sus veinte empleados

Aunque soñaba con ser fontanero, futbolista o sacerdote, Pedro Tourón terminó explorando otros mundos. Después de ejercer durante tres años como delegado comercial en el Señorío de Sarría, le planteó a su pareja, Patricia, dos propuestas: casarse con él y mudarse juntos a África. Después del "sí quiero", ambos abrieron el restaurante La Mesa Española en Nairobi. Hoy, este pamplonés de 41 años dirige la agencia inmobiliaria Conectapisos y mantiene vivo el anhelo de regresar algún día a Kenia junto a sus seis hijos.


Pamplona - 18 diciembre, 2025 - 23:30

Antes de ser CEO en Conectapisos, Pedro Tourón residía en Nairobi, donde abrió el restaurante La Mesa Española. (Foto: cedida)

Ser el quinto de diez hermanos tenía sus ventajas: creció entre el bullicio doméstico y desarrolló una imaginación desbordante. El pasillo podía convertirse en un estadio, una bola de calcetines se transformaba en el balón de fútbol perfecto, y cualquier objeto olvidado en el salón servía para inventar un juego nuevo. La mesa del comedor era territorio de partidas interminables de cartas, ajedrez o parchís, y el suelo, cubierto de canicas que centelleaban como planetas diminutos, conformaba un infinito campo de batalla. Algunas tardes, las peonzas giraban hipnóticas, marcando el tiempo de una infancia sin relojes. «Jugaba con todo lo que me encontraba, nunca había espacio para el aburrimiento. En una familia grande, la ventaja es que tienes a tus amigos en casa», rememora hoy Pedro Tourón

Sus profesiones soñadas eran tres: fontanero, futbolista y cura. «Me atraía la idea de ser un manitas y el deporte me apasionaba. Y lo de sacerdote… ¡Simplemente creo que me gustaba demasiado bromear!», expresa entre carcajadas segundos antes de recalcar que, finalmente, el destino lo llevó por otros caminos.

Aunque comenzó la carrera de Derecho en la Universidad de Navarra, enseguida comprendió que aquel lenguaje no era el suyo. Faltaba aire, sobraban códigos. El giro apareció casi sin darse cuenta, como suelen llegar las decisiones importantes. En los partidos de fútbol con sus amigos, se divertía poniendo voz a lo que ocurría en el campo, narrando con detalle cada jugada y celebrando goles. Y, así, dejó Derecho para matricularse en Comunicación Audiovisual, donde la palabra, la imagen y el humor podían por fin jugar en el mismo equipo. «Mientras estudiaba, hacía trabajillos para ganar algún dinero extra. Repartía folletos, limpiaba coches, gestionaba la web de la universidad, echaba una mano en la biblioteca… Fue una etapa divertidísima», apostilla.

MISIÓN: CAMBIAR EL MUNDO

Al finalizar su formación, fichó por Señorío de Sarría. Allí permaneció tres años como delegado comercial en la zona norte de España. Hasta que, de pronto, algo en su interior hizo clic… «Sentía que era joven y que tenía la capacidad para cambiar, aunque fuese un poquito, el mundo. Así que le propuse a Patricia, la mujer a la que amaba, dos cosas: casarse conmigo y mudarnos a África. Dijo que sí a ambas», relata todavía emocionado. 

En un primer momento pensaron en arreglar pozos, pero la idea de crear un negocio desde cero les resultaba mucho más atractiva. De modo que se decantaron por levantar un restaurante. Aquella iniciativa no solo respondía a una necesidad inmediata, también abría la puerta a algo más hondo: la creación de empleo y la posibilidad de dejar una huella tangible en la comunidad.

Optaron por instalarse en Kenia, adquirieron un chalé y se pusieron manos a la obra. El primer paso consistió en buscar personal para rehabilitar el edificio. La idea no era solo restaurar paredes y tejados, sino transformar aquel espacio en un local «con alma». Estéticamente, querían que recordara a una casona típica de Navarra: vigas de madera, fachadas de piedra y rincones que invitaran al descanso. Cada ladrillo elegido suponía un guiño a su origen, un puente entre dos mundos distintos que pronto comenzarían a convivir bajo un mismo techo: «Lo bautizamos La Mesa Española. Servíamos tortilla de patata, croquetas, jamón, paella, chuletón…También teníamos una huerta con productos navarros emblemáticos, como las alcachofas».

El local, ubicado en Nairobi, tenía capacidad para 150 comensales y llegó a dar empleo a casi una veintena de trabajadores. «Lo más bonito del proyecto fue que el personal del restaurante salió de la propia obra del establecimiento. Los albañiles y los fontaneros que reconstruyeron el edificio se convirtieron luego en camareros, cocineros o cocteleros», detalla Pedro sin poder evitar sonreír. 

VUELTA A CASA

Allí eran felices. Y, cuando el proyecto despegó con éxito, la vida les regaló una nueva alegría: su mujer se quedó embarazada y pronto nació el segundo de sus seis hijos. La felicidad, sin embargo, coexistía con la sombra cruda de la violencia. En la zona donde residían, los atentados y ataques yihadistas se multiplicaban. Fue entonces cuando decidieron regresar a Pamplona: «Cuando tienes niños, tus prioridades cambian. Teníamos claro que queríamos una vida tranquila para ellos, así que, después de tres años en Kenia, volvimos a casa».

Desgraciadamente, La Mesa Española cerró sus puertas al poco tiempo. Pero la semilla que Pedro y Patricia habían plantado no se perdió: muchas de las personas que habían trabajado a su lado abrieron después sus propios negocios hosteleros: «Todavía tengo conexión con varios de ellos. Creo que ese sueño que tenía de joven, en cierta medida, se cumplió. Tengo claro que también se puede cambiar el mundo con pequeños gestos», sostiene. 

Actualmente, nuestro protagonista trabaja como CEO en la inmobiliaria navarra Conectapisos, de la que también es propietario. «Tengo 41 años, una mujer preciosa, un negocio que va bien y seis hijos maravillosos. Soy una persona muy feliz», asegura con firmeza. Tampoco ha dejado de soñar. De hecho, guarda en casa una hucha gigante que poco a poco se va llenando de monedas: «En un futuro próximo, iremos toda la familia a Kenia. Será un viaje para reencontrarnos con el pasado. Mis hijos verán de cerca el lugar donde comenzó todo y conocerán la tierra que tanto nos enseñó sobre la vida».

Esta entrevista forma parte de la Estrategia NEXT del Gobierno de Navarra.

Suscríbete gratis a nuestras newsletters

De lunes a viernes, recibe la newsletter que recoge toda la actualidad económica y empresarial de Navarra, así como nuestros contenidos exclusivos. El fin de semana, con Vanity Capital, descubre las últimas novedades en la industria de la satisfacción personal.

Suscríbete a nuestra newsletter diaria y/o a Vanity Capital


To Top

Has decidido rechazar las cookies

Al aceptar las cookies no solo acepta publicidad personalizada, sino que también está apoyando un servicio de información de calidad, basado principalmente en contenidos periodísticos de elaboración propia. Por tanto, favorece que Navarra Capital pueda seguir ofreciéndole, sin necesidad de pagos ni suscripciones, toda la actualidad del tejido empresarial de la Comunidad foral.

Si lo desea, puede aceptarlas pulsando el botón inferior. Además, siempre podrá volver a rechazarlas en el apartado 'Configuración' en la página de política de cookies.