viernes, 16 abril 2021

El Río alcanza el millón de fritos de huevo vendidos

Casi seis años después de que se pusiera en marcha el emblemático contador de la Vermutería Río, el artefacto colgado en su pared principal mostró este fin de semana una cifra "soñada" e "inimaginable" para sus dueños, Roberto Recasens y Roberto Irurtzun. A pesar de los periodos de cierre obligatorio y de los límites en el aforo decretados por el Gobierno de Navarra tras la irrupción del coronavirus, el célebre establecimiento de San Nicolás ya ha conseguido vender un millón de unidades de su producto estrella.

Redacción
Pamplona - 11 enero, 2021

Roberto Irurzun y Roberto Recasens, propietarios del emblemático local de San Nicolás. (Foto: J.L. Puyol)

Fue el 17 de enero de 2015 cuando comenzó a funcionar el contador de la entonces renovada Vermutería Río. Casi seis años después de que se pusiera en marcha, el artefacto colgado en su pared principal mostró el pasado fin de semana una cifra “soñada” e “inimaginable” para sus dueños, Roberto Recasens y Roberto Irurtzun. El emblemático establecimiento de la capital navarra alcanzó el millón de fritos de huevo vendidos, consiguiendo un hito que, tal y como ya habían explicado Recasens e Irurtzun a NavarraCapital.es, se había visto retrasado por la irrupción del coronavirus. Tras alcanzar esta suma, Irurtzun aseguró a este medio que la “única pena” que siente es la de “no poder celebrar el logro con una fiesta grande” junto a allegados y clientela: “Aún así seguimos ilusionados, pensando en que ahora tenemos que conseguir el otro millón”.

Roberto Irurzun: “Pese a cualquier restricción, sabemos que si abrimos la gente responderá siempre”.

Con aproximadamente 175.000 unidades de este frito vendidas al año, los dos hosteleros esperaban hacerse con la cifra millonaria en marzo de 2020. La declaración del primer estado de alarma y las posteriores restricciones aplicadas al sector, sin embargo, truncaron sus expectativas. No obstante, pese a los periodos de cierre obligatorio y a los límites en el aforo decretados por el Gobierno de Navarra, los propietarios de esta vermutería decidieron “no bajar la guardia” y apostaron por continuar su actividad en la medida de lo posible, aplicando las medidas antiCovid-19 pertinentes. Para octubre, el contador del establecimiento ya detallaba un monto total de 989.640 unidades vendidas del célebre frito, a base de huevo y bechamel. Es algo que fue posible, según Irurzun, gracias a la fidelidad de sus clientes: “A pesar de las restricciones, sabemos que si abrimos la gente responderá siempre”.

Bocado imprescindible en la carta de este establecimiento, la historia de uno de los pinchos más célebres del Casco Viejo de Pamplona se remonta a 1963, cuando el orbaceitarra Joaquín Barberena fundó el otrora bar Río en el número 13 de San Nicolás.  En 1998, ‘los Robertos’ tomaron el mando del local tras la jubilación de Barberena y, tras dieciséis años regentando el mismo espacio, en 2014 trasladaron el Río (ya reconvertido en la actual vermutería) a su ubicación actual: el 15-17 de la misma calle. Durante todo este tiempo, sin embargo, han continuado elaborando la delicatessen ‘estrella’ de la casa.

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