lunes, 27 mayo 2024

El verano echa un capote a las ganaderías navarras de reses bravas

En líneas generales, los ganaderos están viviendo un verano de intensa actividad gracias a las fiestas de los pueblos. Un respiro ante el notable encarecimiento de la paja y los piensos, que ha llevado a algunos profesionales a apostar por el pastoreo extensivo. Sin embargo, la sequía ha dificultado esta práctica, de modo que desde el sector reclaman más ayudas públicas.


Pamplona - 15 septiembre, 2023 - 06:00

Los ganaderos están viviendo un verano de intensa actividad gracias a las fiestas de los pueblos. (Foto: cedida)

El regreso de las reses bravas a las calles de numerosos pueblos navarros, con motivo de sus fiestas, ha supuesto un alivio para los criadores, que viven acuciados por el alza de los precios de algunos recursos tan básicos como la paja. De hecho, constatan que los meses de julio y agosto «han sido buenos» y que septiembre incluso les permitirá aumentar su actividad.

«No hemos modificado los precios desde 2011. Así que estamos pillados entre dos fuegos. Si los subimos, los organizadores no nos contratan o hacen menos festejos»

Según Statista, Navarra es la sexta comunidad autónoma que más reses bravas censó en 2022, con casi 10.000 bovinos. Un indicio de la importancia que tiene un sector donde los costes se han disparado de forma alarmante.

Víctor Arriazu, presidente de la Asociación de Ganaderos de Reses Bravas de Navarra y dueño de la ganadería que lleva su apellido, posee una explotación de 600 animales. En un año normal, sus costes mensuales no superan los 30.000 euros, pero en la actualidad ya han alcanzado los 40.000.

En esa misma línea, Miguel Reta, propietario de Reta de Casta Navarra, aterriza aún más los datos. Antes del fenómeno inflacionista, destinaba alrededor de 1,20 euros diarios a la cría de sus ejemplares, pero hoy la cifra ya ronda los 1,40 o 1,45 euros.. «No hemos modificado los precios de nuestros servicios desde 2011. Así que estamos pillados entre dos fuegos. Si subimos los precios, los organizadores no nos contratan o hacen menos festejos», subraya.

EL PASTOREO EXTENSIVO

Una de las soluciones para mitigar los efectos de la inflación podría pasar por el pastoreo extensivo. Es más, algunos ganaderos han vuelto a alimentar a sus animales de forma tradicional. Entre ellos se encuentra Pablo Morán, que dirige la ganadería Los Royos junto a su hermano. «Hay que ser autosuficientes», sentencia. También está Yolanda Azcona, que lleva practicándola desde hace años. Sin embargo, en 2023 ha llovido poco en el entorno de su criadero, Hermanas Azcona, lo que se ha traducido en un pasto de peor calidad.

Ante esta tesitura, el presidente del colectivo cree que los profesionales del sector deberán acostumbrarse a trabajar más con menos toros. «Esto siempre cambia y has de adaptarte a las circunstancias», lamenta. El dirigente también se encuentra en contacto con las instituciones públicas, pero considera «insuficientes» las ayudas ofrecidas hasta ahora, ya que tienen «un límite de 100 animales»: «Por ejemplo, quien posee un centenar de vacas cobra de todas, pero el que tiene ochocientas no obtiene proporcionalmente la misma cantidad».

UN BUEN VERANO 

De los cuatro ganaderos entrevistados, Azcona es la única que no ofrece a sus clientes la posibilidad de alquilar los animales, sino que solo les da la opción de comprarlos. Este verano, ha vendido los treinta toros de lidia que tenía disponibles, así que se muestra satisfecha. Igualmente, la actividad en las ganaderías de Arriazu y Reta está siendo bastante intensa.

Por el contrario, Morán, que centra toda su actividad en el alquiler de los bovinos (a precios de entre 1.500 y 1.600 euros cada festejo), hace un balance más negativo. A pesar de que facturó el año pasado entre 20.000 y 25.000 euros durante los meses de julio y agosto, en 2023 disminuyó el número de pueblos a los que acudió. En concreto, pasaron de siete a cinco, lo que le permitió ingresar entre 15.000 y 20.000 euros.

Entre tanto, los ganaderos navarros miran de reojo al centro y sur de la Península, donde está proliferando la enfermedad hemorrágica epizoótica. Aunque en la Comunidad foral aún «no hay restricciones», Arriazu ve necesario extremar las precauciones en los traslados de los animales. «Según las zonas, los movimientos de las reses están restringidos, lo que supone un problema añadido, y hay que cumplir un protocolo. El virus va extendiéndose hacia el norte y no sabemos dónde va a parar», advierte.


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