viernes, 19 julio 2024

Felipe Larrión, pasión de acero

Con tan solo 14 años ya había recorrido toda Navarra con su acordeón. Ya desde entonces, este enamorado de Pamplona sentía una profunda vocación emprendedora. Tras ejercer como abogado, ocupó puestos de dirección en Grupo Giraud (actual Geodis), Norbert Dentressangle (XPO) y Suministros Gey. Más tarde, con la adquisición de empresas industriales en una compleja situación de relevo generacional, creó Grupo Larrión, que hoy suma ocho compañías. Especializada en el corte de acero, el cableado, la electrónica, el almacén de hierros y la ferralla, la firma factura 60 millones de euros al año.


Pamplona - 21 junio, 2024 - 11:30

Con solo 14 años ya había recorrido toda Navarra con su acordeón. Ya entonces sentía una profunda vocación emprendedora. (Fotos: Ana Osés)

Un acordeón y unas ganas inmensas de explorar Navarra. No necesitaba más. Con entusiasmo, guardaba el instrumento cuidadosamente en la funda, se lo cargaba a la espalda y se preparaba para ir de pueblo en pueblo a tocar lo que los vecinos sugiriesen. Romerías, fiestas, eventos… Con tan solo 14 años, Felipe Larrión ya había recorrido toda la Comunidad foral al son de sus melodías. «Más tarde monté una orquesta. Siempre he tenido vocación de emprender, y eso ya era una actividad empresarial en toda regla», relata con ternura.

Natural de Pamplona, desde muy joven la música le enseñó el significado de la palabra «libertad». También lo hicieron los veranos en su pueblo, en Tierra Estella, donde pasaba horas vendimiando, cosechando y recogiendo espárragos, rodeado de naturaleza. Sin duda, el momento cumbre del día llegaba cuando su padre regresaba del trabajo y ambos ponían rumbo al río. Equipados con un par de reteles, pescaban cangrejos mientras la tarde transcurría, agradable, sin prisa alguna.

Nuestro protagonista estudió Derecho en la Universidad de Navarra, formación que más tarde complementó con un Máster en Derecho de Empresa. Enseguida se colegió y comenzó a ejercer como abogado en su propio despacho hasta que, más tarde, se especializó en la asesoría de asuntos jurídicos, mercantiles y fiscales. Al poco tiempo, fichó por Grupo Giraud (actual Geodis), especializado en transporte y logística. «Habían comprado una empresa en España y me ofrecieron el puesto de director, asesor jurídico y responsable de Recursos Humanos», explica. En plena fase de expansión, poco a poco se fueron integrando más compañías, y Felipe pasó a ser gerente de una filial. «Fui el gerente más joven del grupo, tenía 29 años», apostilla tras mencionar que la firma se ubicaba en Barcelona. Sin embargo, tuvo que tomar una decisión: «Vi que mi trayectoria estaba obligada a salir de Pamplona, y yo no quería eso. Me apetecía estar con mi familia».

Así comenzó una nueva aventura, esta vez de la mano de Norbert Dentressangle, proveedor de soluciones logísticas integrales en Europa, que hoy tiene el nombre de XPO. Allí ejerció unos años como director general pero, de nuevo, se vio obligado a elegir entre instalarse en la capital catalana o permanecer en Pamplona. También en esta ocasión ganó la segunda opción.

EL «GRAN SALTO» 

En la pamplonesa Suministros Gey quedó cautivado por el proceso de corte térmico de materiales. Ahí comenzó su inquietud por este mundillo. Por eso, después de siete años como director de la compañía, decidió dar el paso y lanzarse a la aventura. Ahora sí, tenía claro que crearía su propia empresa: «El mercado laboral me había llevado de un lado a otro, y con 45 años llegó el momento de tomar decisiones. Decidí dar el gran salto».

Puso la mirada en una pequeña firma que acababa de cerrar sus puertas, ubicada en Pasajes, y prometió sacarla a flote de nuevo. Estos fueron los inicios de Grupo Larrión, donde hoy ejerce de director general. «Después adquirí Oxicortes Industrial aquí, en Pamplona. Las dos eran empresas que estaban en dificultades y en situaciones de relevos generacionales complicadas», rememora. La primera compañía tenía una facturación anual de 400.000 euros, y la segunda, de más de un millón. Cifras que Felipe se propuso mejorar. «A partir de entonces empezó nuestro desarrollo», evoca orgulloso tras recalcar que el grupo cerró su primer año de andadura con una facturación de 5,5 millones. Hoy, trece años después, esa cifra asciende hasta los 60 millones.

«El corte de acero es la alimentación de la industria. Si quieres hacer algo con acero, tienes que cortarlo primero. Somos un área estratégica»

Tras incorporar otra compañía de corte, en esta ocasión ubicada en Alcalá de Henares, un profesional introdujo a nuestro protagonista en el mundo del cableado, y este decidió adquirir una firma especializada en este ámbito. Así, poco a poco, Grupo Larrión fue creciendo, a través de la adquisición de empresas industriales en una compleja situación de relevo generacional, con dificultades económicas o en fase de cierre. Hoy ya suma ocho entidades empresariales, de los sectores del corte de acero, cableado, electrónica, almacén de hierros y ferralla. Con sede central en Navarra, está también presente en el País Vasco, Madrid y Zaragoza.

LA «ALIMENTACIÓN» DE LA INDUSTRIA

Desde su despacho, donde amablemente nos ha ofrecido asiento para escuchar sus memorias, Felipe dirige la mirada hacia la ventana. Justo enfrente, a pocos metros, se alza majestuoso el edificio de Oxicortes Industrial, la segunda firma que adquirió cuando Grupo Larrión comenzó a despegar. «¿Os enseño lo que hacemos?», sugiere al ver que, con curiosidad, contemplamos las instalaciones. Asentimos y, como alumnas que disfrutan emocionadas de una excursión escolar, seguimos sus pasos.

Una nave se extiende infinita ante nosotras. El ruido centelleante, metálico, de la maquinaria hace eco por todos los rincones. Miremos donde miremos, piezas de todos los tamaños y formas colman el lugar. «Aunque algunas sean pequeñas, no las puedes mover con la mano. Pesan muchísimo. Se necesita una grúa», aclara para que comprendamos una de las mayores complejidades del sector. Inmediatamente, nos guía hacia unas grandes chapas amontonadas y continúa su explicación: «El peso depende del grosor. Cada diez centímetros son veinticinco toneladas». 

Especializada en el corte de acero, el cableado, la electrónica, el almacén de hierros y la ferralla, Grupo Larrión factura 60 millones de euros anualmente.

Especializada en el corte de acero, el cableado, la electrónica, el almacén de hierros y la ferralla, Grupo Larrión factura 60 millones de euros anualmente.

«El corte de acero es la alimentación de la industria. Si quieres hacer algo con acero, tienes que cortarlo primero. Somos un área estratégica», puntualiza mientras continuamos con el tour. «La chapa la adquirimos en India, Corea, Indonesia… Algunos clientes, nada más cortarla, piden que vaya directamente a imprimación. El problema es que el acero se oxida enseguida. Para quitar el óxido usamos la granalladora», especifica. En concreto, se trata de un artilugio que «bombardea» la lámina con perdigones: «El símil con la carne sería como cuando te caes al suelo y te haces un raspazo. Rápidamente te sale una postilla. Con el acero ocurre igual, lo sacas al aire libre y enseguida se oxida».

Más adelante, un complejo mecanismo con soplete traza diversos cortes sobre una lámina. «Con el calor que hace en verano, imagínate lo que es estar aquí cortando piezas», bromea para acto seguido hacer hincapié en que están especializados en todas las técnicas: oxicorte, plasma, láser y corte de tubo. Además, disponen de maquinaria auxiliar, como punzonadora, aplanadora o chaflanadora. «Una vez trabajados los materiales, los residuos van a un contenedor y se reciclan para fabricar más chapa», apostilla.

EL CABLEADO, EL «FUTURO»

Salimos de la nave, dejando el ensordecedor ruido de las máquinas atrás y, de nuevo, aterrizamos en la entrada de las instalaciones. En esta ocasión fijamos la atención en algo que, en un principio, habíamos pasado por alto. Sobre una mesa, vemos expuestas varias piezas de metal de formas variadas. Un ancla, una bicicleta… Incluso hay una peculiar estructura circular colocada en el suelo. «Esta pieza es muy importante», apunta Felipe. Antes de que preguntemos «¿por qué?», responde a nuestra duda: «Este grueso no lo corta todo el mundo, en España solo hay dos o tres empresas que lo hagan. El soplete entra hasta abajo y va cortando, es muy complicado. No existen centros de formación que enseñen a cortar acero, ni lugares donde se pueda aprender a hacerlo. Aprender a cortar es muy difícil, te tienes que especializar mucho. Eso ha hecho que, históricamente, se dedique poca gente a esto».

Con la adquisición de empresas en situación de relevo generacional, Felipe Larrión creó Grupo Larrión.

Con la adquisición de empresas en situación de relevo generacional, Felipe Larrión creó el grupo que lleva su apellido.

También unas vitrinas de cristal captan nuestra atención. Atesoran varios sistemas de cableado y placas electrónicas. «En cableado, exportamos más del 50 %. Francia, Italia, Estados Unidos, Latinoamérica… Sobre todo, trabajamos para el sector de la automoción. Considero que el futuro de Grupo Larrión se basa en un fuerte desarrollo del área del cable», defiende con firmeza.

«En cableado, exportamos más del 50 %. Francia, Italia, Estados Unidos, Latinoamérica… El futuro de Grupo Larrión se basa en un fuerte desarrollo del área del cable»

Pero nuestro protagonista quiere ir más allá, explorar más nichos. Por eso, el pasado 2023 adquirió una participación del 20 % en la madrileña ConCafé, empresa dedicada al «café de especialidad». «Conocí a una persona que llevaba toda la vida en este mundillo, y empezamos a colaborar. Nosotros llevamos la parte financiera y administrativa. El objetivo es apreciar el café con independencia de la máquina que lo haga y posicionarlo bien a nivel de marca», expresa para concretar que la firma abarca la producción del café sostenible y orgánico, desde el origen, al tueste y la degustación. «Al igual que hay gente que se identifica con Starbucks, nosotros tenemos ConCafé. No tiene nada que ver con mi actividad industrial, es un poco mi hobby. Esto tiene que ver con redes sociales, comunicación, datos de posicionamiento…», prosigue.

CONSTRUIR CASAS DE ACOGIDA

Lo cierto es que son muchos los proyectos que Felipe tiene entre manos. De hecho, recientemente fue nombrado consejero de la Asociación Para el Progreso de la Dirección (APD), que ya suma 170 socios en la Comunidad foral y cuyo objetivo es contribuir al desarrollo de las empresas a través de la formación y el networking. También es miembro de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa del Metal de Navarra (APMEN), así como de Institución Futuro: «Cuando estás en el mundo empresarial, te mueves de aquí a allá».

Además de la música, pasión que sus tres hijas también han heredado aunque en lugar del acordeón se decantan por el piano, el chelo y la flauta travesera, el voluntariado es otra de sus aficiones. En la selva peruana del Amazonas, Grupo Larrión colaboró con la asociación Hogar Nazaret en la construcción de dos casas de acogida, de 150 niñas y 100 niños respectivamente. Cabizbajo, nuestro protagonista suspira: «Al primer niño que se rescató lo querían vender para tráfico de órganos. Nosotros brindamos asistencia y un hogar seguro para los menores de la región». De cara a julio, está preparándose para realizar una visita a la zona. Al son de la maquinaria y el ruido del corte del acero, que todavía se percibe como un sutil zumbido a lo lejos, trazo los últimos apuntes en la libreta. A sus 58 años, Felipe, pensativo, sonríe: «Somos unos afortunados».


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