sábado, 15 junio 2024

La carrera de Sergio Villava por el ecosistema emprendedor de la Ribera

Gran aficionado al deporte, de niño siempre andaba de aquí para allá con un balón de fútbol a los pies. Aunque estudió Psicología, no ejerció como terapeuta o educador porque prefirió adentrarse en el mundo de la empresa. Tras trabajar en el Grupo Miguel Rico y Asociados (MRA), Nasertic o Sodena, hace casi cuatro años fichó por el Consorcio EDER como director gerente. Hoy, Sergio Villava aporta algo de luz sobre la realidad socioeconómica de la Ribera navarra, a la que le atribuye un "gran espíritu emprendedor".


Tudela - 31 mayo, 2024 - 10:45

Tras trabajar en el Grupo MRA, Nasertic y Sodena, Villava fichó por el Consorcio EDER hace cuatro años. (Fotos: Jasmina Ahmetspahic)

Fútbol, atletismo, natación, tenis de mesa… Nuestro protagonista ha practicado infinidad de deportes. De hecho, el recuerdo más nítido que tiene de su infancia es correr de un lado a otro con un balón pegado a los pies. «No era el mejor, pero no se me daba mal», reconoce humilde. Así, mientras nos tomamos una Coca-Cola al son de sus memorias, Sergio Villava, director gerente del Consorcio EDER, relata la vida de un «hombre feliz».

Pamplona siempre ha sido su hogar. Con palabras de cariño y devoción a la ciudad donde se crio, decide trasladarnos a su etapa escolar, sin poder evitar sonreír al rememorar su infancia. Sus asignaturas favoritas eran, quizá, algo opuestas. «Siempre me ha gustado aprender de todo. Me apasionaba Historia y, aunque si ahora me viera mi profesor diría que no se lo cree, me encantaban las Matemáticas», menciona entre carcajadas. A sus 46 años, al echar la mirada hacia atrás, subraya que el colegio fue un lugar entrañable para él. De nuevo, acude a los deportes a la hora de revelarnos una curiosa anécdota… Cuando tocaba practicar atletismo, siempre batía algún récord. Una vez más, con modestia, murmura: «No era el mejor, simplemente me gustaba mucho». Entonces, permitimos que un breve silencio se adueñe de la conversación. Nos miramos, pensativos, y compartimos una reflexión: tal vez, para destacar en algo, lo único esencial sea disfrutar.

A la hora de elegir una carrera universitaria, la incertidumbre se adueñó de él. «Estaba entre hacer Económicas o Psicología. Dudé hasta el último momento», atestigua. Finalmente, se decantó por estudiar esta segunda opción en la Universidad del País Vasco. Aquella decisión le abrió los ojos pues, por primera vez, se vio viviendo en otra ciudad. «Los dos primeros años viví en un albergue. Había plazas para estudiantes, pero también había turistas que se hospedaban allí. De repente, venía un danés y te preguntaba sobre lugares que visitar en San Sebastián. Alguna vez hasta acabé saliendo a tomar algo con aquellos viajeros», expresa.

UN PSICÓLOGO MUY «PRAGMÁTICO»

Al finalizar su formación, de nuevo, la incertidumbre aterrizó en su interior. ¿Máster? ¿Prácticas? ¿Otra carrera? Lo cierto es que, aunque miles de dudas se amontonaban en su cabeza, tenía algo claro: «No quería dedicarme a la psicología como tal, no quería ser educador ni terapeuta. Soy muy pragmático, muy práctico. Enseguida supe que quería trabajar dentro de una empresa». Todavía con su futuro algo difuso, se decantó por realizar un Master en Business Administration (MBA) en el Foro Europeo Escuela de Negocios de Navarra. El mundo laboral le esperaba a la vuelta de la esquina y, recién completados sus estudios, fichó por el Grupo Miguel Rico y Asociados (MRA), especializado en la construcción. Allí permaneció cinco años, primero como técnico en el departamento de Recursos Humanos y, más tarde, como responsable de esta área.

Al tiempo, aterrizó en Nasertic. En aquel entonces, el Gobierno de Navarra tenía un gran objetivo por delante: crear unas oficinas de atención ciudadana centralizadas. Al mando del proyecto, nuestro invitado estableció dos centros de trabajo, uno en Pamplona y otro en Tudela. Con un presupuesto anual superior a un millón de euros, se encargó de labores como la gestión y el mantenimiento de las instalaciones, del área de recursos humanos, la definición de protocolos de actuación o el desarrollo del plan de marketing.

Después de tres años, concretamente en 2012, la Fundación Moderna, que más tarde pasaría a formar parte de Sodena, le brindó la oportunidad de ocupar el puesto de director de Proyectos. «Nuestra finalidad era mejorar Navarra», menciona nuestro protagonista con cierto entusiasmo. El plan Moderna, precursor de la S3 y la S4, buscaba impulsar el desarrollo económico de la Comunidad foral, con una «participación ciudadana fundamental». Esa labor le llevaría después a trabajar en dicha sociedad pública, donde llegó a ejercer el mismo cargo que había ocupado en la fundación.

INTENSIDAD Y RESPONSABILIDAD

De pronto, la vida volvió a sorprenderle cuando, en 2020, el Consorcio EDER, que este año ha cumplido treinta años desde su creación, llamó a su puerta. Una sonrisa se dibuja en su rostro cuando, alegre, enuncia que en octubre cumplirá cuatro años en la entidad como director gerente. Curiosas, le preguntamos cómo definiría su recorrido en el consorcio durante este tiempo. No se lo piensa mucho, solamente dos palabras le bastan: «Intensidad y claridad». «Siempre he tenido un gerente encima de mí. Ahora soy yo el último responsable, y eso supone un paso más en intensidad y responsabilidad. Hay muchas personas que dependen de mí», explica tras recalcar que actualmente el equipo suma veintidós profesionales y son veintiocho los municipios a los que atiende.

«Siempre he tenido un gerente encima de mí. Ahora soy yo el último responsable, y eso supone un paso más en intensidad y responsabilidad. Hay muchas personas que dependen de mí»

Mejorar la Ribera a nivel medioambiental y socioeconómico es el principal objetivo de la entidad. Con la voz firme, nuestro protagonista defiende que se están llevando a cabo numerosos proyectos para lograrlo y, entonces, enumera algunos de ellos. Emprendimiento, digitalización, apoyo a comercios, iniciativas turísticas…

Las realidades que aborda el consorcio son muy variadas. De entre todas ellas, Sergio se decanta por aportar algo de luz sobre una propuesta concreta vinculada al mundo del emprendimiento: el programa Ribera Nexo, cuyo fin es respaldar el lanzamiento y desarrollo de proyectos innovadores en sostenibilidad y tecnología. Con un apoyo económico de hasta 9.000 euros por iniciativa, la propuesta ofrece asesoramiento y formación, sesiones de networking y difusión de las iniciativas. «También hay empresas privadas que hacen de mentoras. Es una oportunidad muy buena para emprendedores», apostilla para acto seguido añadir que, a lo largo de este año, el consorcio destinará 6 millones de euros para la realización de proyectos en la Ribera.

Nuestro protagonista es un gran aficionado al deporte. De niño siempre andaba de aquí para allá con un balón de fútbol a los pies.

Nuestro protagonista es un gran aficionado al deporte. De niño siempre estaba con un balón de fútbol en los pies.

La economía circular es otro de sus pilares. Tanto es así que, emocionado, menciona dos originales iniciativas para el reciclaje de residuos agroalimentarios mecanizados. El primero de ellos, bajo el nombre R2C-Ribera Circular Recovery, se basa en el reciclado de envases plásticos. De la mano de la marca navarra Florette, el consorcio ha diseñado una máquina para facilitar el proceso de desecho de productos en mal estado. «Hasta ahora, cuando las bolsas de lechuga se pasaban en la fábrica, la empresa se las daba a un gestor para tirarlas. Tenían que abrir las bolsas a mano y separar la lechuga del plástico. Nosotros hemos automatizado ese procedimiento», detalla.

También la iniciativa Valoriza logra captar nuestra atención. «La idea es la misma, pero en vez de plástico, con vidrio. Por ejemplo, con esta máquina se podrá separar el cardo del recipiente de cristal donde se conserva», apunta tras concretar que este sistema se pondrá en marcha el próximo junio, en esta ocasión de la mano de la firma Alimenco.

UNA RIBERA «MUY EMPRENDEDORA»

Lo cierto es que los esfuerzos del Consorcio EDER por impulsar el emprendimiento en la Ribera atienden a unas necesidades concretas y buscan la equidad. «Aquí hay unas desigualdades que el resto de la Comunidad foral no tiene. En temas de pobreza, vivienda o desempleo, hay muchas necesidades que cubrir. La Ribera es muy emprendedora, pero carece de un ecosistema que le ayude a desarrollarse bien», valora.

«La Ribera es muy emprendedora, pero carece de un ecosistema que le ayude a desarrollarse bien»

Ese «gran espíritu emprendedor» de la Ribera aumenta cada año. Tanto es así que numerosos profesionales acuden al consorcio para registrarse como autónomos. «Se registran cien emprendedores nuevos anuales y, al año, se generan casi 2 millones de euros de inversión», remarca satisfecho. Así, desde la entidad buscan desarrollar el tejido empresarial a través del emprendimiento y el crecimiento de las propias empresas que ya están establecidas en la zona.

Nuestro invitado también tiene el foco puesto en el turismo de la comarca. «Si no se conoce, no se visita. Hay que hacer una buena campaña de la Ribera como destino turístico», apostilla antes de hacer hincapié en la necesidad de desarrollar un buen plan de sostenibilidad turística. Ciertamente «prendado» de su Navarra natal, los fines de semana aprovecha el tiempo libre para pasear en bicicleta con sus dos hijos y explorar distintos rincones de la Comunidad foral.

Otros de sus hobbies son la lectura y la investigación. Amante de los buenos libros, y especialmente aficionado a la ciencia ficción, nos recomienda leer a Isaac Asimov, no sin antes definirse como «una persona un poco friki y muy inquieta». Con ese interés por aprender «de todo un poco» que ya desde niño le caracterizaba, precisa que recientemente ha comenzado un doctorado en Economía en la Universidad Pública de Navarra (UPNA). «Siempre he tocado muchos palos diferentes, en ámbitos variados. Creo que esa inquietud forma parte de mí y me acompañará siempre», sentencia entre risas.

Archivado en:

Consorcio EDER · Tudela · Sodena · Nasertic ·


To Top