Duro e inesperado golpe para el empleo y el tejido empresarial de Aoiz. Apenas 48 horas después de que Sunsundegui y Volvo anunciaran que la firma sakanesa no producirá finalmente los modelos 9700 y 9900 del gigante automotriz, este sábado trascendió la noticia de que la compañía catalana Flamasats no construirá finalmente una planta de mecheros Clipper en la antigua sede de Siemens Gamesa.
De poco ha servido que el proyecto fuera declarado de interés foral en abril de 2023 y que Flamasats adquiriese las instalaciones. Tanto desde el Ayuntamiento de Aoiz como del Ejecutivo foral trasladaron la idea de que la decisión ha sido unilateral e inexplicable. Más aún cuando, ya el pasado mes de febrero, el proyecto se encontraba en fase de exposición pública, un requerimiento previo a la concesión de la autorización ambiental unificada que la firma catalana había solicitado al Servicio de Economía Circular e Innovación del Gobierno de Navarra.
En una reunión celebrada el pasado jueves, representantes de la firma justificaron la medida ante el Ejecutivo navarro y el Consistorio alegando que se ha debido a los cambios sufridos por el mercado y a una significativa bajada en su producción.
La iniciativa contemplaba “tanto la reforma y adecuación de los edificios existentes como la implantación de las instalaciones y servicios necesarios”. Así, la compañía esperaba iniciar la actividad de forma parcial a finales de 2024 y culminar la primera fase de su implantación en 2025. Los plazos de la segunda, en la que preveía contar ya con quince líneas productivas en total, nunca trascendió.
Una vez finalizados los trabajos, la planta esperaba producir 600 millones de encendedores al año y 140 millones de válvulas estampadas. Y, si bien la plantilla iba a ser de 242 personas al finalizar la primera fase (inicialmente se habló de entre 175 y 250), Flamasats esperaba aumentarla en otras 63 más cuando terminara la segunda para sumar un total de 305.
LA INVERSIÓN
En febrero de 2023, Flamasats anunció una inversión inicial de unos 25 millones de euros en la factoría, que se ampliarían hasta los 40 millones a término dependiendo de la demanda. En concreto, las instalaciones cuentan con más de 33.000 metros cuadrados de naves y oficinas en una parcela de más de 88.000 metros cuadrados.
Así, la antigua sede de Siemens Gamesa iba a convertirse en la sexta fábrica de la compañía catalana en el mundo. “La operación se pudo cerrar con rapidez gracias a la colaboración recibida por parte del Ayuntamiento de Aoiz, de Sodena y del claro apoyo del Gobierno foral. Es un ejemplo de colaboración entre las instituciones y las empresas en aras al desarrollo económico y social”, declaró el presidente ejecutivo de la firma, Xavier Puig, durante la presentación de la fallida iniciativa.