jueves, 13 mayo 2021

Innaplant crea la primera plantación intensiva de pistacho en Navarra

El propietario de Arriezu Vineyards, José Félix Arriezu, ha puesto en marcha un proyecto que incluye el desarrollo 'in vitro' de plantas de pistacho y almendro para su posterior cultivo siguiendo un método novedoso, sostenible y fácilmente mecanizable. Su negocio, que crece en los laboratorios y viveros de la antigua Opposa, ya se está materializando en varias explotaciones de alta densidad. El año pasado, según detalla a NavarraCapital.es, plantó dieciocho hectáreas de almendro en Falces, mientras que en San Adrián hizo lo propio con tres hectáreas de pistacho. Su objetivo: llegar a más de 2.000 hectáreas en 2024.

Redacción
Pamplona - 16 abril, 2021

Debido al alto precio de estas plantas, Arriezu y su equipo trabajan para cultivarlas 'in vitro'. (Fotos: Maite H. Mateo)

Arriezu Vineyards, fundada por José Félix Arriezu en 2006, cuenta con tres sociedades: una en Medina del Campo (Valladolid) y dos en San Adrián. La primera mayoritariamente elabora vinos blancos de la DO Rueda, mientras que las otras dos producen tintos y blancos de la DOC Rioja. En la localidad navarra, además, cultivaba pimientos ecológicos, espárragos y cerezas. También había desarrollado una técnica de injerto con variedades de vid, que daba servicio a bodegas punteras de todo el país como Álvaro Palacios, Recaredo, Protos o Marqués de Riscal, entre otras. Pero, salvo los vinos, ha prescindido de todos los demás negocios. “En los dos últimos años, hemos tenido problemas con la mano de obra y eso ha ido deteriorando el equipo que tenía”, explica su propietario, José Félix Arriazu. Un problema que se suma la crisis actual del sector vitivinícola.

El propietario de Arriezu Vineyards compró los invernaderos y laboratorios de Opposa para el proyecto.

El propietario de Arriezu Vineyards compró los invernaderos y laboratorios de Opposa para el proyecto.

Las bodegas de Arriezu Vineyards no son inmunes a las dificultades que afectan a los productores de vinos: “Por eso, observamos otras opciones y comprobamos que hay una revolución mundial en la agricultura, que se orienta hacia sistemas de producción eficientes, mecanizados, ecológicos, ambientalmente sostenibles… Ya se ha puesto en marcha, silenciosa y progresivamente, pero tiene que terminar de explotar”.

Arriezu comenta que se trata de “una oportunidad histórica“, que debería aprovechar e incluso liderar Navarra y a la que ya han hecho una aportación. “Presentamos un proyecto a los Fondos Next EU, a través de la CEN, que bautizamos como Sistema IP Sesmer. IP son siglas que corresponden a Innaplant, Innovación Navarra en planta, que por ahora es una marca comercial de una de las sociedades de Arriezu Vineyards. Y con Sesmer nos referimos a que es un sistema de formación de árboles en seto, ecológico, sostenible, eficiente, social, mecanizable, racional o renovable, y todos los calificativos que quieras”, ensalza. Por ahora, no obstante, prefiere llamarle SIPEM (Seto Innaplant Ecológico Mecanizable).

“Hay una revolución mundial en la agricultura, que se orienta hacia sistemas de producción eficientes, mecanizados, ecológicos, ambientalmente sostenibles…”.

Este sistema permite producir frutos de cualquier especie leñosa, tanto de pepita como de hueso; frutos secos; e incluso vides. Se parte de plantas de calidad varietal clonal, que se multiplican in vitro y se plantarán posteriormente en parcelas con altas densidades y calles estrechas como el viñedo, de unos tres metros. No hay sistemas de apoyo ni otros elementos ajenos a las propias plantas, sino que se autosostienen mediante una cuidadosa poda que va dando forma de seto a cada hilera. Cada uno tiene hasta 3,30 metros de altura. “Esa configuración hace que sea muy mecanizable con máquinas como las vendimiadoras y que ya se utilizan con las cerezas o las ciruelas, almendras o pistachos. INTIA ha realizado alguna experiencia y también tiene resultados muy positivos”, especifica Arriezu.

LA AGRICULTURA DEL FUTURO

Los resultados son cultivos más productivos y con un uso “realmente eficiente” del agua: “Podríamos llenar la zona regable del Canal de Navarra de arbolitos. Sería una pasada porque multiplicaríamos la producción agraria con un incremento enorme de su valor bruto. Así aumentaría la renta en los pueblos y fijaríamos población. Imagina la Cuenca de Pamplona con árboles en vez de ser todo cereal. Y el cereal no produce prácticamente nada. Bueno, sí, la PAC”.

“Los almendros son un cultivo muy fácilmente mecanizable, que experimenta un crecimiento muy importante a nivel mundial. Y lo mismo sucede con el pistacho, con el inconveniente de que sus plantas son carísimas”.

Frente a todas las bondades del SIPEM que proclama su promotor, hay un inconveniente: la elevada inversión inicial que precisa. Y es que se requiere muchas plantas, cuyo precio es muy alto. Otra de las dificultades con que tropieza el proyecto es la incredulidad de los agricultores tradicionales y muchas empresas agroalimentarias, fruto de lo novedoso del sistema. “Pero están empezando a entrar fondos de inversión y multinacionales habituadas a otros esquemas de producción”, matiza el propietario de la firma.

Entre tanto, demuestra que el IP Sesmer no es una ensoñación. Y lo hace con plantaciones en Falces, donde el año pasado plantó dieciocho hectáreas de almendro, y en San Adrián, con una parcela de tres hectáreas de pistacho (la primera de este producto conocida en la región). En un mes, además, tiene previsto plantar otras 70 hectáreas entre San Adrián, Peralta y Beire, a las que en 2022 se sumarán las fincas de Valladolid “con la idea de llegar en 2024 a más de 2.000 hectáreas en total”.

Frascos con muestras de plantas de pistacho.

Frascos de Innaplant, con muestras de plantas de pistacho cultivadas ‘in vitro’.

En cualquier caso, el gran problema es el coste de las plantas, de ahí que haya optado por producirlas in vitro con su propio equipo. En una ocasión, se dirigía al CEIN y pasó por las instalaciones de la antigua Opposa, en el polígono industrial de Noáin, donde hizo las prácticas de sus estudios de Perito Agrícola. “Tenía un recuerdo superchulo de multiplicar la patata. Y verlo medio abandonado…”. Así que contactó con el encargado de la liquidación de la empresa y se hizo con los laboratorios e invernaderos. Tenía claro su objetivo: multiplicar plantas de almendros y pistachos in vitro. “Almendros porque son un cultivo muy fácilmente mecanizable, que entra en producción rápidamente y que experimenta un crecimiento muy importante a nivel mundial. Y lo mismo sucede con el pistacho, con el inconveniente de que sus plantas son carísimas y entra más lentamente en producción. Así contamos con un producto rápido mientras el otro va madurando”, revela.

En los invernaderos, de hecho, ya crecen diferentes variedades de pistacho y almendros, con las que los técnicos experimentan para seleccionar las más adecuadas e identificar el mejor protocolo de cultivo. Al mismo tiempo, en el laboratorio se monitoriza la evolución in vitro de otras plantas. Son los primeros pasos de un ambicioso proyecto que aspira a ser un rentable negocio.

“Esto rompe con todo lo que se ha venido haciendo hasta ahora. Por eso queremos involucrar a todas las fuentes de conocimiento que hay en Navarra”.

MÉTODOS CIENTÍFICOS

Hace un año, Arriezu firmó un acuerdo con el Instituto de Agrobiotecnología de Navarra, en el que colaboran el Gobierno foral y el CSIC, para “experimentar en el autoenraizamiento de las tres mejores variedades de almendros, obtenidas por el CSIC de Murcia”. Habitualmente se recurre al injerto, pero su empresa está intentando lograrlo in vitro. Es decir, está tratando de conseguir con esta técnica que “directamente emita raíces y, a partir de ahí, multiplicar las plantas que se cultivarán en el campo”.

“No lo hemos conseguido todavía y esperamos lograrlo para el mes de octubre. La idea es que, para febrero o marzo, contemos ya con una cantidad enorme de plantas. Una parte la utilizaremos nosotros, mientras que el resto las pondremos en el mercado”, adelanta. Otro convenio, en este caso con el CSIC de Aula Dei (Zaragoza), se centra en el pistacho, una planta que nadie ha conseguido enraizar hasta ahora: “Por eso, hemos optado por multiplicar in vitro los portainjertos e injertar, también in vitro, las variedades. Creo que hasta octubre o noviembre no tendremos planta comercial”.

El sistema propone plantaciones de una densidad hasta 22 veces superior a la usual en campos de pistachos. “Normalmente son de ocho por ocho metros de una planta a otra, pero nosotros estamos poniendo a tres por 1,30, Además, en ocho por ocho se consigue la primera recolección a los siete u ocho años, pero con nuestro sistema al tercero. La inversión es muy alta, sí, pero el retorno es mucho más rápido“, desglosa.

Arriezu confía en plantar más de 2.000 hectáreas para el año 2024.

Arriezu confía en plantar más de 2.000 hectáreas para el año 2024.

Por el momento, trabajan en el proyecto dos doctoras y dos licenciados, además de otra persona contratada por el CSIC pero dedicada íntegramente al desarrollo de IP Sesmer. A este equipo habrá que sumar un número indeterminado aún de profesionales, conforme vaya incrementándose la producción. “Si estamos hablando de millones de plantas, habrá que establecer varios turnos, quizás unas veinte personas. También será necesaria mano de obra menos cualificada para la recolección. Pero, como va a ser muy sencilla y totalmente mecanizada, pocas personas serán capaces de gestionar mucha superficie de plantación”, vaticina. Para entonces, lo que hoy es una marca comercial, Innaplant, habrá pasado a ser una nueva sociedad de Arriezu Vineyards.

“Esto rompe con todo lo que se ha venido haciendo hasta ahora. Por eso, queremos involucrar a todas las fuentes de conocimiento que hay en Navarra: universidades, centros de investigación y tecnológicos”, confirma Arriezu, quien cree que “el proyecto lo merece”. “Hemos elegido pistacho y almendro porque creemos que tienen mucho recorrido y, cuando los recolectas, no tienes la urgencia de venderlos. Puedes almacenarlos mientras buscas un mercado. Hay un agricultor en San Adrián que está haciendo ciruela, pacharán, cereza, manzana de sidra y membrillo con este sistema y está obteniendo muy buenos resultados”, añade.

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