lunes, 22 julio 2024

Iratiko Kabiak: las cabañas en los árboles donde la comida llega en tirolina

Ubicado en la selva de Irati, este singular alojamiento, compuesto por seis cabañas y tres habitaciones convencionales, ha cumplido un año de andadura. El éxito ha sido tal que sus propietarios, Amaia Chourraut e Iñaki Larrañeta, lanzarán bonos para disfrutar del lugar en las cuatro estaciones del año. "También planeamos añadir nuevas cabañas más adelante. Tenemos el tema encima de la mesa", avanza la primera a Navarra Capital.


Orbaizeta - 17 junio, 2024 - 05:58

Las cabañas están conectadas con el edificio central por una tirolina, que transporta la comida y la bebida. (Fotos: Sergio Martín)

Ciervos, quebrantahuesos, corzos, pájaros carpinteros, jabalíes, halcones peregrinos, lirones, ardillas y hasta águilas reales. La selva de Irati sirve como hábitat y refugio para infinidad de especies. Y sus bosques regalan diferentes estampas en función de la estación del año, un atributo del que se enorgullecen los habitantes de la zona. La pareja que conforman Amaia Chourraut e Iñaki Larrañeta es un ejemplo. Vecinos de la localidad navarra de Orbaizeta, son dos de los muchos emprendedores que aprovechan el potencial de este emblemático lugar. «En enero ya recibimos llamadas para reservar alojamiento al comienzo del otoño, con la caída de las primeras hojas», detalla Amaia, de 40 años, a Navarra Capital.

«Otoño es la estación favorita de la mayoría de visitantes por la paleta de colores rojizos y cálidos que presentan los árboles»

La cascada de Landagoien es una de las muchas antesalas que posee la selva. Remontando el río que lleva su nombre, brota un robledal y, en medio de un claro, emerge una antigua borda ganadera y reformada: el edificio central del complejo Iratiko Kabiak, que en euskera ‘Los nidos de Irati’. Un conjunto de seis cabañas de madera construidas en las ramas de los árboles. Tras solo un año de funcionamiento, el éxito ha sido tal que sus propietarios ya estudian construir más cabañas a medio plazo.

Cada cabaña cuenta con varias particularidades que la diferencian del resto. Primero, sus nombres: Irati, Arpea, Txanttalan, Urkulu, Pettuberro y Arlekia. La primera, dirigida especialmente a parejas y recién casados, permite sacar la cama a la terraza. Amaia aún sonríe al recordar cómo una pareja de novios posó para una foto con la cama en el balcón mientras nevaba. Por su parte, Arpea está adaptada a personas con movilidad reducida; la cama de matrimonio de Txanttalan se encuentra suspendida en el aire, gracias a unas cuerdas; Urkulu dispone de dos plantas y un ventanal gigante en la fachada sur; la cama de Pettuberro es redonda; y la de Arlekia dispone de dosel. Además, el edificio central cuenta con tres habitaciones convencionales, por lo que la capacidad total del establecimiento asciende a 32 huéspedes.

La habitación Irati está diseñada para poder sacar la cama a su amplia terraza.

La cabaña Irati está diseñada para poder sacar la cama a la terraza, desde donde se puede contemplar la selva.

Por otro lado, el complejo cuenta con un peculiar servicio de habitaciones. Inicialmente, los dueños servían el desayuno y la cena puerta por puerta, pero tiempo después idearon un sistema más rápido y divertido para atender a los clientes a través de una tirolina. En concreto, esta conecta el edificio central con el balcón de cada cabaña para transportar una cesta de mimbre con la comida y la bebida. «Los huéspedes se sorprenden de que llegue caliente, y no se moja los días de lluvia», remarca Amaia para añadir acto seguido que es habitual desayunar y cenar con ardillas y lirones cerca, acechando para recoger cualquier miga o resto que quede a su alcance.

Amaia Chorraut y su pareja, Iñaki Larrañeta, tardaron alrededor de un año en construir este singular complejo.

Amaia Chourraut y su pareja, Iñaki Larrañeta, tardaron alrededor de un año en construir este singular complejo.

Los fines de semana, el negocio cuelga el cartel de completo prácticamente durante todo el año. Y, de lunes a viernes, suele llenarse «el 70 % de los días, sobre todo en primavera, verano y otoño». Este año, ya tiene reservadas todas las cabañas para los fines de semana de verano salvo el del 6 de julio, curiosamente.

BONO ESTACIONAL

«Otoño es la estación favorita de la mayoría de visitantes por la paleta de colores rojizos y cálidos que presentan los árboles», señala ella. No obstante, su época preferida es la primavera: «Me encanta cómo se refleja la luz del sol en las hojas que acaban de salir, tienen distintos tonos de verde». En este sentido, y fruto de las sugerencias de numerosos huéspedes, Iratiko Kabiak prevé lanzar un bono para disfrutar de las cabañas durante las cuatro estaciones.

Los bonos que prevén lanzar los dueños servirán para disfrutar del lugar en las cuatro estaciones del año.

Los bonos que prevén lanzar los dueños servirán para disfrutar del lugar en las cuatro estaciones del año.

Amaia e Iñaki, de 45 años, inauguraron este peculiar establecimiento hace un año, el 16 de junio de 2023, aunque tardaron uno más en levantar y acondicionar las seis cabañas y el edificio central. «Coincidió con el inicio de la guerra de Ucrania y nos vimos afectados por el encarecimiento de materiales, como los tornillos. A la hora de redactar el presupuesto, nuestro proveedor nos avisó de que el precio podía subir o bajar en función de cómo se desarrollara el conflicto», rememora Amaia. Eso sí, contaron con la ayuda de amigos, familiares y Laura De Miguel, vecina de Villanueva de Aezkoa y una de las empleadas del complejo.

Pero no fue el único apoyo que recibieron. El proyecto está cofinanciado por el programa Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (FEADER) del Gobierno de Navarra, así como por el programa de ayudas al emprendimiento y microempresas en el Pirineo. Sin duda, se trata de un proyecto muy especial, que ha llevado a Amaia a ser una de las galardonadas en los Premios de reconocimiento al trabajo autónomo 2024 del Gobierno foral, en la categoría de hostelería.


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