jueves, 5 agosto 2021

Isabel Villanueva se queda sin vacaciones

La reconocida violista se ha ganado aplausos en Latinoamérica, China, Oriente Medio y Europa, pero hay algo que le mantiene anclada a su tierra: la intención de convertir a Pamplona en una capital del turismo musical. A través de un acercamiento multidisciplinar, sin complejos y sin aires de superioridad moral, la artista regresa a los escenarios de la capital navarra con el Festival Internacional Clásica Plus. Un encuentro entre tradición y vanguardia que mezclará, entre el 28 de julio y el 1 de agosto, distintos estilos y géneros con un homenaje a maestros de la talla de Julián Gayarre, Pedro Iturralde y Sabicas.

Cristina Mogna
Pamplona - 3 julio, 2021

La violista navarra Isabel Villanueva quiere que Pamplona se convierta en una capital de la música clásica. (Fotos: Ana Osés).

Su viola le ha llevado a Lima, Bogotá, San Petersburgo, Guangzhou, Teherán, Beirut y Copenhage, entre otros destinos, pero Isabel Villanueva siempre regresa a casa. Galardonada con el Premio «El Ojo Crítico» de la Música Clásica de RNE, en 2015, y el Premio Cultura de Música Clásica otorgado por la Comunidad de Madrid, en 2019, esta concertista se acerca al arte desde una mirada transversal que poco tiene que ver con esos aires de superioridad moral que caracterizan a algunos eruditos. Quizá sea esa la filosofía que le impulsó a poner en marcha el pasado año Festival Internacional Pamplona Reclassics. Bautizado en esta segunda edición como ‘Clásica Plus’, el encuentro entre tradición y vanguardia -y entre expertos e inexpertos- vuelve a la capital navarra entre el 28 de julio y el primero de agosto.

Si la primera edición se concibió como un tributo al violinista más famoso de la Comunidad foral, Pablo Sarasate, el nuevo Clásica Plus propone una serie de ‘Encuentros y homenajes’ a Julián Gayarre, Pedro Iturralde y Sabicas, encabezados por artistas como Dorantes, María Bayo, Manu Brazo, María Berasarte, Rafael Aguirre, Lina Tur Bonet, Ana María Valderrama, Ana Hernández-Sanchiz, Ariel Abramovich, Hélène Lucas, Fermín Villanueva, Astrig Siranossian y la propia Isabel Villanueva, entre otros. La oferta musical se suma así a las charlas, talleres y masterclasses organizados desde un acercamiento sin complejos y sin clichés. Las entradas para este festival ya se pueden comprar a través de la página web de este festival de autor.

1. Antes de entrar de lleno en el festival, me gustaría preguntarle por su faceta como profesional de la música. El mundo del arte paró por completo tras la irrupción del coronavirus. ¿Se sintió diferente tras la posterior vuelta a los escenarios? ¿Percibió una actitud distinta por parte del público?
La verdad es que sí, en ambos casos. Yo estaba acostumbrada a viajar frecuentemente, había tenido un 2019 muy activo y de repente hubo un parón tan grande y tan brusco. Tomé ese tiempo para estudiar y para pensar, aunque forzosamente. Nunca lo había buscado y tampoco había estado tanto tiempo parada. La vuelta a los escenarios está siendo poco a poco, pero concibo cada uno de los conciertos en directo que tengo la suerte de interpretar como un regalo. Ahora mismo apreciamos eso más que nunca. De hecho, para mí la música no tiene sentido sin los directos.

Hablando con el público también he notado que los espectadores necesitan ese contacto con la energía, las emociones, las sensaciones… La música tiene muchos poderes aparte del de emocionar: sirve para curar. La necesitamos en momentos tristes y momentos alegres. Y el poder sentirla en directo tiene una magia que habíamos perdido y que ahora estamos poco a poco recuperando. Estoy muy feliz por eso.

2. ¿Qué poder tienen los conciertos en vivo frente a los contenidos a los que se puede acceder vía ‘streaming’?
Eso también entretiene, pero el directo viene acompañado de una emoción que solo sucede en un momento concreto, porque luego no se puede repetir. Eso es mágico. Y te toca la fibra.

3. En una entrevista anterior había comentado que el festival, que en su primera edición se bautizó como ‘Pamplona Reclassics’, era algo en lo que había estado trabajando durante una década. Este año su propuesta pasa a llamarse ‘Clásica Plus’. ¿Esa evolución se debe a un motivo concreto?
Como dices, realmente se trata de una evolución. A raíz de la pandemia he pensado más en la continuación del proyecto, en profundizar más sobre la base y en plantear cuestiones de cara al futuro, para que tenga un camino más reafirmado. Porque efectivamente las palabras clásica y plus son dos elementos muy importantes en el concepto. La palabra clásica es el núcleo del proyecto, que busca acercar la música a todo tipo de públicos, sin etiquetas. Ese plus viene a unir esta corriente con todos los elementos, músicas, géneros, formatos y experiencias.

Queremos ir más allá y atravesar los estilos musicales unidos por la música clásica, de la que han surgido otros géneros musicales -sobre todo a raíz del siglo XX-, como el pop, el jazz, el soul, el rap y el reguetón.

4. Siempre ha sido partidaria de la innovación, de la fusión con otras disciplinas, corrientes y estilos, de acercarse al público hablándole de tú a tú, con sus mismos códigos lingüísticos, de acortar fronteras. ¿Todavía quedan muchos puristas en el mundo de la música clásica? ¿Hasta qué punto eso supone un problema?
Sigue habiendo puristas dentro del público y dentro del gremio, pero es cierto que la mayoría, ahora mismo, quiere algo más. Necesitamos que el concierto se convierta en una experiencia más allá de la música. Por supuesto, el nivel artístico tiene que ser el más alto, pero cuando va a un concierto se juntan muchos elementos a nivel sensorial. En ese sentido, es por eso que este ‘plus’ en el caso del festival es muy importante.

Este año tendremos unos encuentros que me parecen fundamentales, sobre todo teniendo en cuenta el distanciamiento social durante el confinamiento. Los músicos que participen en los cinco conciertos en Baluarte, también compartirán, de forma distendida, una pequeña charla de unos treinta minutos con el público. Será un tú a tú que me parece súper interesante. En el festival también está presente el tema de transversalidad de las artes. De hecho, tenemos un concierto que junta el maravilloso quinteto de Boccherini, ‘Fandango’, con la interpretación de una bailaora de flamenco. Será emocionante.

5. Solemos vincular a los artistas con el mundo de las ideas, de lo abstracto. ¿Qué supone organizar un festival de autor en estas circunstancias, teniendo en cuenta el hecho de que todavía no hemos salido completamente de esta crisis?
Aunque no hubiese crisis, poner en marcha un proyecto así siempre es un reto y sobre todo necesita de mucha dedicación e ilusión. O crees en la iniciativa más allá del trabajo o lo tendrás muy difícil. Tengo muchísima ilusión porque este festival se perpetúe en Navarra en los próximos años. Eso también supone un grandísimo trabajo que hay que regular bien para que todo pueda fluir. Yo soy música y sigo haciendo mi vida como concertista. Esto es una extensión de mi carrera. No es que sea algo externo, sino que pertenece a mi visión de la música clásica en el siglo XXI. Para mí esta es otra actuación que parte del intelecto y que se manifiesta a través del festival.

A veces, se quiere especializar todo tanto que, si te sales un poco de lo que haces habitualmente, parece ya te estás dedicado a otra cosa. Fuera de España y en el resto de Europa, muchos colegas artistas tienen sus propios festivales que conciben como proyectos personales y retos intelectuales. A principios del siglo XX, e incluso antes, había músicos que, aparte de ser compositores, intérpretes o directores, creaban música para películas, actuaban, daban charlas. No me estoy comparando ni mucho menos con ellos, pero se puede ser polifacético, sobre todo dentro del mundo del arte. Es muy enriquecedor.

6. Como me había comentado antes, su intención es que este festival perviva en el tiempo y que se le identifique con Pamplona. ¿Seguirá apostando por celebrarlo en verano?
Sí, creo que es una buena época para plantear un proyecto así. Como el año pasado, el festival se llevará a cabo en la última la semana última de julio, donde en principio no habrá otra actividad musical en Navarra. Puede servir para incentivar el turismo musical en una tierra que tiene muchísimos atractivos a nivel naturales, histórico, artísticos, arqueológicos e históricos. Navarra tiene un sinfín de posibilidades y de actividades por descubrir y por hacer. Me incluyo aunque soy de aquí, porque he descubierto lugares maravillosos tras el primer confinamiento en los que no había estado. Me parece muy importante aunar una experiencia musical de máximo nivel con el visitar, conocer y descubrir Navarra.

7. Sin formación alguna, la mayoría de los mortales no tenemos criterios para opinar sobre una composición más allá del ‘me gusta’ o ‘no me gusta’. ¿Somos analfabetos musicales? ¿Considera que unir tradición y vanguardia puede contribuir a paliar esta carencia?
Claro. Yo siempre digo que no tienes que entender cómo está escrita la música. Como dices, simplemente te gusta o no te gusta, te transmite o no te transmite, te ha remueve algo por dentro o te aburre. Todo eso es, de hecho, de lo que va el arte. Si ves un cuadro no estás pendiente de qué técnica se utiliza en el lienzo o cómo se maneja el pincel, por ejemplo. Ahora bien, a algunos les gusta profundizar, entender los entresijos, el momento en la historia en el que se creó la obra… El festival no está pensado para públicos elitistas ni exclusivamente melómanos. Tiene una calidad artística muy elevada y todos los artistas son bastante conocidos por quienes acuden con frecuencia a conciertos clásicos. Pero también es un festival con una programación pensada para personas que nunca han ido a un concierto, y a las que de repente les pica el gusanillo.

8. Como en la gran mayoría de disciplinas artísticas, eres una mujer que forma parte de un mundo que hasta hace relativamente poco pertenecía en gran medida a los hombres. Llama la atención que, al revisar el programa del festival, la mayoría de los artistas son mujeres. ¿Se debe a algo intencional, a alguna reivindicación de su parte, o se trata simplemente de una mera casualidad?
El festival es feminista, como no podía ser de otra manera, y está comprometido con la igualdad de género desde el comienzo. Este año hay un cartel en su mayoría femenino, y también es cierto que más del 80 % del equipo de organización está compuesto por mujeres. Si te digo la verdad, no es algo que está buscado expresamente, pero me alegra muchísimo. Estoy muy orgullosa. Son grandes mujeres, cada una en sus disciplina, muy destacadas.

9. Para la última pregunta le voy a pedir que se moje y se ponga en la piel de un espectador cualquiera. Si solo pudiese asistir a uno de los conciertos del programa de ‘Clásica Plus’, ¿a cuál iría?

¡Es muy complicado, no puedo decirte uno! Dependería de qué día tuviera… El ciclo Late Plus integra el concierto con la experiencia de tomarte una copa en el Hotel Tres Reyes, por ejemplo. Tenemos los conciertos principales en Baluarte, también muy diferentes, que serán inaugurados por María Bayo es la encargada de inaugurar el festival. Dorantes, el gran pianista flamenco, presenta un proyecto nuevo en el que habla un poco desde sus inicios partiendo de su niñez hasta la actualidad. Y el gran concierto familiar, que se celebrará el día 31 de julio por la mañana, también será muy divertido.

El último día, además, tendremos un concierto muy ecléctico de María Besasarte, una cantante que no podría clasificar en ningún género, porque no es ni fado, ni soul, ni jazz; junto a un laudista argentino, Ariel Abramovich. Interpretarán canciones míticas de Mikel Laboa, Pancho Cabral, Caetano Veloso, Joni Mitchell… La verdad es que todos los conciertos son muy diferentes y están pensados para que puedan estar unidos. Incluso hay un abono de festival para ver las cinco actuaciones. Cada día es un viaje nuevo.


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