Javier Manso, el fichaje que trajo optimismo a Abaigar

miércoles, 15 julio 2020

Javier Manso, el fichaje que trajo optimismo a Abaigar

Fue llamado para dar un nuevo rumbo a la empresa y, junto a todo el equipo de esta constructora y promotora, diseñó un plan de negocio que ha permitido a la compañía volver a la actividad con previsiones esperanzadoras tras el confinamiento y, además, resistir la crisis del coronavirus sin aplicar regulaciones de empleo.

Miguel Bidegain
Pamplona - 13 junio, 2020

Entrada patrocinada por Banco Sabadell

Javier Manso dirige Abaigar desde el 1 de enero de 2019. (Fotos: Maite H. Mateo)

Al consultar la web de Abaigar Promoción y Construcción para preparar la entrevista con su director general, sorprende una información, fechada el 29 de mayo, en la que la empresa presenta su nueva imagen de marca. Entre tanta noticia negativa y la oscuridad de la sombra proyectada por el coronavirus, la iniciativa brilla como una invitación al optimismo. “No se trata de ser optimistas ni pesimistas, hay que ser realistas porque el mundo va a seguir”, nos corrige Javier Manso, quien argumenta que, desgraciadamente, “pandemias ha habido unas cuantas”. Y esta “va a hacer mucho daño, pero hay que sobrevivir a ella y afrontarla sin acobardarnos porque, cuanto más grande sea el problema, más esfuerzo tendremos que hacer”.

No oculta que, “como todas las empresas”,  la suya también se ha visto afectada por el parón. Pero relanzó la actividad constructiva en cuanto el Gobierno lo autorizó. “Esas dos semanas las aprovechamos para preparar lo mejor que hemos podido unos protocolos de seguridad sanitaria”, que debían de ser muy buenos porque después se los pidieron otras compañías…

“Comunicamos al personal que no íbamos a aplicar ERTE ni ERE, que íbamos a resistir”.

Abaigar también se dedica a la promoción, área en la que los efectos negativos del confinamiento han sido más evidentes: “Si la gente no podía salir de sus casas  tampoco podía venir a preguntar por viviendas… ni por nada”.  La inactividad les vino bien “para hacer esas cosas que normalmente no puedes por la vorágine del día a día: cursos de formación, revisar nuestro área de sistemas…”. Y como también tenían “en la cabeza” rediseñar la imagen corporativa, terminaron “de prepararla para darla a conocer cuando bajara de nivel el confinamiento y la gente empezara a salir”.

Los responsables de Abaigar se plantearon, como objetivos principales al vislumbrar la magnitud de las consecuencias de la crisis del coronavirus, “proteger la caja de la compañía y la salud”, dando igual importancia a ambos: “Y comunicamos al personal que no íbamos a aplicar ERTE ni ERE, que íbamos a resistir. Queríamos tranquilizarles de cara al futuro”. Javier Manso añade que, en estas últimas semanas, han intentado entender si la pandemia va a producir cambios en los gustos del consumidor en relación con la vivienda “para adaptar las promociones de futuro a esos cambios, que ya van a ir enfocados a los cuidados de la salud”.  Y, además, “nos hemos preguntado cómo podíamos ofrecer a nuestros clientes, al igual que hemos hecho con nuestros empleados, un pequeño margen adicional de tranquilidad en relación con la vivienda de compran”.

Su trayectoria profesional recorre empresas de diversos sectores y dice que de todas ha aprendido algo.

Para cerrar este tramo de conversación, vuelve a recomendar que no caigamos en el desánimo: Con esto podremos. Saldrá primero un tratamiento, después una vacuna y, mientras tanto, tenemos que tener todo el cuidado del mundo”.

TRAYECTORIA DE CAMBIOS

De todo lo anterior podemos deducir cómo piensa, pero ya va siendo el momento de presentar a nuestro interlocutor. Cuando le pedimos la entrevista se mostró algo sorprendido. Dudaba de que, como personaje, diera juego. Y vaya si lo da. Basta con repasar su trayectoria profesional.

Procede de un pueblo de Segovia, Montejo de Arévalo, pero su familia se mudó a Madrid cuando él tenía tres meses. En la capital estudió Ciencias Económicas y Empresariales, también tiene un curso de postgrado en el IESE y un máster sobre fiscalidad. Su primer trabajo “con Seguridad Social” fue en Visa España, cuando comenzaba su implantación a través del Banco de Bilbao. Llegó a ser director financiero y, siete años después, pasó al sector de las telecomunicaciones, donde trabajó en Sintel, la desaparecida filial de Telefónica, hasta que le llegó una oferta de la tecnológica Ericsson, en la que permaneció doce años.

“También he estado en ONO y en Sfera, que ahora ya no se llaman así. Las compañías han cambiado mucho en este sector”, asiente. Estuvo “una temporada” en México con Soluciona; viró al mundo de la informática; después trabajó en una compañía de aviación, “siempre en puestos financieros”; y, “de ahí he llegado a la gestión”. ¡Cuántos cambios, cuánto sectores! “Es verdad que he cambiado muchas veces, pero también es cierto que el cambio es el signo de nuestro tiempo”. Ya, pero cierto grado de estabilidad tampoco está mal… “Bueno, yo estoy acostumbrado y tengo que decir que de todos los sitios donde he estado he aprendido algo. Gracias a eso me resulta relativamente fácil, nada lo es del todo, analizar un negocio y gestionarlo independientemente del negocio que sea”. 

“He cambiado muchas veces de empresa y de sector, pero el cambio es el signo de nuestro tiempo”.

Manso hace un inciso para reflexionar sobre la evolución del hombre y cómo su ritmo de vida se ha ido acelerando hasta tornarse frenético: “Empecé en la telefonía hace 30 años, cuando empezaban los móviles. Ya estamos hablando de lo que llamamos 5G. ¡La quinta generación! Los cambios nos arrollan. Si queremos estar a la última en las empresas, tenemos que ayudar a quienes las forman a estar también a la última. Para eso tenemos que instruir a la gente y tener paciencia porque no nos hemos adaptado a la última tecnología y ya viene otra nueva. Vivimos en un estrés continuo porque siempre estamos por detrás y es agobiante”.  

ABAIGAR LE LLAMA

Llegó a Navarra en 2017 de la mano de Abaigar. “Empresarialmente no tengo ni he tenido otra ligazón con esta tierra”. Fue llamado para dar un nuevo rumbo a la compañía y con el fin de participar en el diseño de una estrategia y un plan de negocio. La presidenta de la empresa, Cristina Abaigar, hija del fundador, Miguel Ángel Abaigar, le invitó a desarrollarlo y a eso se ha dedicado a partir del 1 de enero de 2019, cuando fue designado director general.

Javier Manso pilota una estrategia que ha ayudado a la empresa a pasar el parón sin un ERTE.

Miguel Ángel Abaigar, ya fallecido, creó la empresa hace 62 años, que sigue siendo propiedad de la familia. Los accionistas son Cristina, sus dos hermanos y su madre. El fundador era una persona entregada al trabajo y perfeccionista, le gustaban las cosas bien hechas y eso le dotó de una imagen de marca que los actuales responsables de la constructora han preservado, creando viviendas que mantienen como seña de identidad la calidad. “A veces nos obsesiona demasiado. Nos flagelamos mucho con algo que nos parece que no está a la altura, pero cuando lo comparas con otras promociones vemos que no es así. De todas formas vamos a seguir siendo igual de autoexigentes”.

“Nuestras viviendas mantienen como seña de identidad la calidad. Somos muy autoexigentes”.

Javier Manso está casado y tiene dos hijos, vive entre Madrid y Pamplona, donde dice encontrarse muy bien. “Esta es una ciudad con una calidad de vida altísima, muy organizada, conozco bastantes ciudades de aquí y del extranjero y es de las más cómodas para vivir”. Le pone una pega: que hace mucho frío, inconveniente que contrapone “a lo cordial que su gente ha sido conmigo”. De los pamploneses le llama la atención que todo el mundo se conoce o tiene algún amigo en común. “Todas las reuniones las empezáis hablando de fulano, que es el hijo de no sé quién o el socio de tal”, nos dice riéndose. “En Madrid eso no pasa, cosas del tamaño de la ciudad, pero todo resulta más distante”.

El confinamiento lo ha pasado teletrabajando en Madrid con algunos viajes a Pamplona “porque la tecnología no puede sustituir al contacto humano que, en determinadas cuestiones, es necesario”. Quizás ahí resida la razón de que no sea activo en las redes sociales. “No tengo tiempo, y la verdad es que tampoco es algo que me llame mucho”.

ADELANTARSE AL FUTURO

Abaigar, que “como todas” las constructoras sufrió con dureza la crisis económica de la década pasada, da un salto con el plan de negocio vigente hasta 2021 y que contempla, por primera vez, la salida fuera de Navarra en una estrategia de expansión. Con una plantilla fija de 80 personas, ya construye viviendas en San Sebastián, Vitoria, Madrid y Santander. “Vamos despacito porque en este negocio tienes que anticipar el dinero, la financiación externa está cortada o es carísima porque tienes que ir a fondos con costes de doble dígito. Tienes que comprar suelo, desarrollar el proyecto, sacarlo a la venta… En definitiva, adelantar muchos recursos propios. Por eso nos movemos con mucho tiento”.

Abaigar va a desarrollar sus futuras promociones siguiendo criterios que tienen en cuenta la salud.

Javier Manso advierte de que, además, ya no basta con apilar ladrillos. La normativa resulta cada vez más exigente. “Y por eso tenemos un área de innovación, en la que desarrollamos técnicas que tienen que ver con los materiales, la eficiencia o las formas de construir por ejemplo por ‘kits'”. Su principal reto, sin duda, es adelantarse “al modelo constructivo del futuro“.

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