Los valores de Nuria Iturriagagoitia

martes, 26 mayo 2020

Los valores de Nuria Iturriagagoitia

Las Entrevistas de Trabajo salen hoy del confinamiento de la mano de Nuria Iturriagagoitia, exconsejera del Gobierno de Navarra. Actualmente dirige Plus Value, una agencia de valores y asesoría de inversiones en la que nos recibe con todas las medidas de seguridad sanitaria que el coronavirus exige.

Miguel Bidegain
Pamplona - 23 mayo, 2020

Su etapa política, en la que ejerció como consejera, duró ocho años. (Fotos: Víctor Rodrigo)

Nuria Iturriagagoitia explica que ha mantenido la actividad de su empresa porque esta se encuadra en un sector de los considerados esenciales. De modo que “la prioridad fue proteger a los trabajadores” con todas las medidas preventivas posibles desde el primer momento, incluidas unas mascarillas que ella cosía en su casa: “Como no había para los sanitarios, preparamos unas de tela porque pensamos que eso era mejor que nada. El fin de semana me puse a hacerlas y las repartí en el despacho porque, por sentido común, parecía que era razonable”.

Inicialmente seguían acudiendo a la agencia, cuya amplitud permite guardar las distancias de seguridad, pero solo por las mañanas para reducir riesgos. “En la fase más dura decidimos ser cautos, teletrabajar todos desde casa y todo funcionó perfectamente. Y ya desde esta semana trabajamos mañana y tarde aquí”. Ha descendido la actividad, “quizás porque la población tiene en la cabeza en estos momentos otras cosas y, por eso, no estamos siendo proactivos. Ir a hablar de dinero a alguien que ha podido tener una desgracia pues… Si ellos quieren algo ya nos llamarán, estamos aquí disponibles”.

Plus Value es el último paso de la trayectoria profesional, interrumpida por su incursión en la política, de Nuria Iturriagagoitia, que se define como una mujer “normal y corriente, que ha superado con mucho esfuerzo y trabajo sus limitaciones”. “¡Yo tartamudeaba cuando tenía que hablar el público!”, apunta. Pero eso no le impidió ser portavoz del Gobierno.

“Lo mío son las finanzas y la contabilidad. También me encantaban las Excel, de hecho dudé si estudiar informática”.

En otro momento, dice no sentirse “la más lista de la clase”, pero ha demostrado ser inteligente. Nació en Barcelona hace 58 años porque allí ejercía la ginecología su abuelo: “Mi padre era de San Sebastián y mi madre de Barcelona. Se casaron y vinieron aquí porque la empresa familiar de mi padre era Magnesitas Navarras. Tras dos años en Alemania en Didier Werke, socia de Magnesitas, para conocer el negocio, mi padre entró de director y mi tío Juan Córdoba, ingeniero de minas, se encargó de la mina de Eugi. Pero mis padres ya vivían aquí, en la calle Bergamín, cuando nací”.

De su adolescencia nos cuenta que practicó la natación y llegó a ser campeona navarra en la modalidad de espalda. Recuerda la constancia y el esfuerzo de los entrenamientos diarios. “Para superarlos me cantaba mentalmente canciones. ¡Acabé del cloro y del olor a cloro…!”. Después se pasó al baloncesto y al esquí. “Y ahora me gusta jugar al golf, ando mucho y hago yoga. Soy deportista, para mí es importante lo de ‘mens sana in corpore sano'”. Quizás por lo del yoga y para evitar contactos, nos ha saludado a lo oriental, pero con risas.

Estudió Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Deusto, en San Sebastián. Hizo un máster en Zaragoza sobre administraciones públicas y completó su formación en el IESE. “Lo mío han sido siempre las finanzas y la contabilidad. También me encantaban las Excel, de hecho dudé si estudiar informática”. Su padre le ofreció trabajar en la empresa de secretaria. “Le dije que no había estudiado una carrera para ser secretaria”, pero “siendo economista con dos idiomas”, aceptó un contrato de administrativa en AP Amortiguadores.

“Trabajé muchísimo. Tenía un centro de cálculo, que ocupaba una habitación entera, con un ordenador Lotus 123 que nos parecía la bomba. Y allí vi por primera vez una Excel. Iba los sábados para hacer cosas con la Excel, que luego me ayudaban en mi trabajo”, rememora.

Actualmente se confiesa una enamorada de las finanzas.

Actualmente se confiesa una enamorada de las finanzas.

Tras seis meses, vio que “allí no tenía futuro y me fui a la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona”, donde durante dos años se ocupó del diseño de la comarcalización del transporte público urbano de viajeros, entonces atendido por dos empresas radicalmente distintas: COTUP y La Montañesa. Pero hubo un cambio en la secretaría general y el proyecto se quedó en un cajón. Le ofrecieron entonces analizar las desviaciones presupuestarias: “Para mí, francamente, eso era como limpiar el polvo, no me parecía creativo y me marché. Tenía otras inquietudes”.

“Como no había para los sanitarios, cosí unas mascarillas de tela en casa. Pensamos que eso era mejor que nada y las repartí en el despacho”.

Esas inquietudes se enredaron con la maternidad de su primera hija y, por tanto, con la conciliación, el eterno problema laboral femenino. La solución fue montar un despacho en el que se ocupó de su segunda vocación: la informática. Elaboró unas tablas Excel en las que recogía todos los datos de la zona norte de los hoteles NH, la antigua cadena de Antonio Catalán, con gráficas que mostraban, por ejemplo, la evolución de las ventas de cada establecimiento. También hizo planes de viabilidad e implantaciones contables con las herramientas informáticas que empezaban a salir, y colaboró con la Cámara Navarra de Comercio y de nuevo con la Mancomunidad, para la que diseñó su programa contable. “Eran proyectos que me resultaban interesantes porque me retaban y conciliaban mi capacidad analítica y práctica con mi independencia y mi situación personal”.

LA POLÍTICA SE CRUZA EN SU CAMINO

No se conformó con eso. Supo que la Universidad Pública de Navarra convocaba plazas y fue contratada como profesora asociada de Investigación Operativa y Estadística. “Fue genial, los alumnos me daban vitalidad y mejoré mi comunicación. Soy muy tímida, pero cuando tengo algo que hacer me abstraigo para sacarlo adelante”. Nadie lo diría porque transmite determinación, disciplina y, sobre todo, ya lo verán, coherencia.

Juan Ruiz, su marido, trabajaba en NH. Y Antonio Catalán les llamó para pedirles que acompañasen a Miguel Sanz y a su esposa, Villar López, a cenar. Así conoció al expresidente navarro y congeniaron. “Pero yo ya tenía mi camino”. Eso fue en verano y, unos meses después, Sanz le ofreció entrar en política: “No estaba entre mis inquietudes. Le dije que para mí eran los mismos perros con diferentes collares y me desarmó con un argumento muy sencillo: pues ayúdame a cambiarlo.

Iturriagagoitia fundó Plus Value hace ya casi cuatro años.

Iturriagagoitia fundó Plus Value hace ya casi cuatro años.

Fiel a su forma de ser, aceptó el reto y en 1995 se convirtió en parlamentaria foral de UPN “sin ningún convencimiento”. “Estaba equivocada porque la vida parlamentaria me dio una visión de las normas que no tenía y me resultó muy interesante”, reconoce, aunque al mismo tiempo le decepcionó el hecho de que “se escuchaban poco unos a otros, ya que cada uno iba a lanzar  su mensaje”.

“Entré en la política sin ningún convencimiento, pero estaba equivocada. La vida parlamentaria me resultó muy interesante”.

De esos cuatro años se queda con leyes que impulsó y que sacó adelante buscando siempre el máximo consenso. “Por ejemplo, la de Contratos fue un trabajo bestial y se aprobó por unanimidad”. Cuando en 1999 Miguel Sanz le propuso formar parte de su Gobierno, “tenía muy claro que no quería entrar en cualquier puesto, solo me veía en Economía o Industria, y así se lo dije”. No era una muestra de soberbia, “es que en otras áreas no iba a aportar nada, y si no aporto no estoy porque no sería coherente”. La convenció y le fue asignado el Departamento de Industria y Tecnología, Comercio, Turismo y Trabajo, con lo que estaba en su mano hacer realidad el reto de ayudar a cambiar las cosas en política. Agradece a Miguel Sanz que le dejara gestionar su consejería “sin ningún tipo de cortapisa” y que la apoyara en todas sus iniciativas, “que planteaba con mucho sentido común, tras estudiarlas y trabajarlas a fondo”.

LOS LOGROS

Entre sus principales logros está el haber conseguido la implantación del Cener en Navarra“Me parece vital y para mí es un honor haber hecho cosas positivas como esa porque era mi objetivo”. Pero siempre tuvo claro que la política solo iba a ser una etapa: “Cuando nuevamente me llamó la conciliación, porque mi hija mayor tenía 14 años y mi hijo 12 y entraban en la adolescencia, lo dejé. Nadie me creyó ese argumento, pero así fue”.

Pablo, su tercer hijo, nació un año antes de que dejara el Gobierno foral. Al preguntarle si hubiera seguido, duda una fracción de segundo. “Tal vez una legislatura más, puede ser… Estábamos haciendo cosas muy bonitas, tenía un equipo en el departamento genial, buenísimo. Me ofrecieron ser parlamentaria europea, pero dije que no por lo de la conciliación. Nadie le puede negar su coherencia.

“Haber conseguido que el Cener viniera a Navarra es un logro que me parece vital”.

Si guarda un recuerdo “satisfactorio” de su periodo político, no ocurre lo mismo con las semanas posteriores a su salida, cuando se vio envuelta en una polémica al tener que renunciar al cargo que le ofrecieron en EHN por ser incompatible con el de consejera. “Fue algo que no entendí, pero que acepté porque si la norma dice eso, no iba a ser quien la contradijera”. Admite que fueron días muy duros, de los que ya ha pasado página. Después abandonó su militancia en UPN por entender que el partido no respondió “de manera coherente”, aunque admite que le sigue votando.

REINVENTARSE

De modo que empezó de cero. Reabrió el despacho, pero su actividad nada tenía que ver con la anterior: Me parecía superilusionante el cambio climático, que entonces era un tema en ciernes. Trabajé con el Protocolo de Kyoto para ayudar a Acciona a tramitar proyectos que tenía en diferentes países: India, Costa Rica, Corea, México, Sudáfrica… para obtener los derechos de emisión”. Llegó a vender la tonelada de CO2 hasta a 16 euros, pero llegó la crisis en 2008 y bajó a 0,5 euros. “No sacaba ni para mi salario, así que dejé organizados los proyectos de Acciona y abandoné ese negocio”. Mientras se dedicaba al cambio climático, descubrió la que hoy es su pasión: el mundo de las finanzas.

Iturriagagoitia señala que imaginaba la Bolsa como “un sitio donde la gente únicamente especulaba”, pero se dio cuenta de que realmente no es así: “Es un sitio donde la gente invierte. Y creía que la gente invertía en función de lo que veía en unas gráficas. Sin embargo, me encontré con que analizaban lo que es una empresa, el balance, que veían si el negocio generaba valor, que se apoyaba y creía en los empresarios y les ayudaba invirtiendo a largo plazo, cubriendo esos momentos de necesidad cuando la Bolsa baja”.

De su paso por el Gobierno, recuerda especialmente el logro de haber traído el Cener a Navarra.

De su paso por el Gobierno, recuerda especialmente el logro de haber traído el Cener a Navarra.

Por eso, se sintió “muy identificada con esa gente que veía la Bolsa como un vehículo de ayuda” a las empresas para invertir. “Y veo que son gestores independientes que invierten en lo que quieren, con estudios que avalan que los gestores independientes obtienen mejores resultados que los que no lo son. Entonces analicé lo que tenía invertido, que era muy poco a mis 40 años. Me pasé a este tipo de fondos y vi la diferencia. Una vez convencida de que funcionan, me vi capaz de comercializarlo y explicarlo a la gente”.

“He superado con mucho esfuerzo y trabajo mis limitaciones. Soy muy tímida. ¡Tartamudeaba cuando tenía que hablar el público!”.

En 2013 ya tenía 500 clientes, creció el equipo y se decantó por crear una agencia de valores. Había nacido Plus Value, que ya va para su cuarto año.

Durante unos minutos, nos habla con entusiasmo de su actual trabajo, una empresa familiar en la que también está su hija Marta, tras una estancia de seis años en Londres como consultora externa del Banco Santander. Posee “la formación más compleja que hay en el mercado financiero, el Chartered Financial Analyst, que poca gente lo tiene a nivel nacional y no sé si en Navarra hay muchos en las entidades financieras. Tenemos el relevo generacional”, comenta con una suave risa. ¿Qué hacemos con nuestro dinero en estos momentos tan complicados? Cuando baja la Bolsa, más que ante un riesgo estamos ante una oportunidad”.

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