martes, 7 diciembre 2021

Juan Las Navas industrializa el futuro de la construcción

El presidente de la Asociación de Constructores y Promotores cumple esta semana 66 años. Ya podría haberse jubilado, pero ni lo ha hecho ni entra en sus planes dar el paso porque está muy ilusionado con lo que hace en su empresa y en el colectivo: "Mientras la salud responda, no tengo intención de retirarme". ¿Por qué pospone el final de su trayectoria laboral e institucional? Vamos a averiguarlo...

Miguel Bidegain
Pamplona - 1 mayo, 2021

Entrada patrocinada por BANCO SABADELL

Juan Las Navas es el presidente de la ACP desde 2012. (Fotos: Maite H. Mateo)

Desde que Juan Las Navas llegó a la presidencia de la ACP en noviembre de 2012, su principal empeño ha sido “favorecer un cambio que se veía venir porque, con más o mejores materiales, con más o mejores medios auxiliares, llevamos cien años haciendo lo mismo”. “Se trata de llevar al sector hacia lo que se ha llamado la industrialización de la construcción, entre otras cosas para lograr una eficiencia que posibilite los costes que el mercado demanda y que, con los métodos tradicionales, somos incapaces de conseguir.

Por eso, son viables las viviendas de un segmento medio y alto, porque con un menor costo no salen los números”. Una tarea en la que también se afana la Fundación Laboral de la Construcción (FLC), dependiente de la ACP y por tanto presidida así mismo por el propio Juan Las Navas, donde están presentes las patronales: “Fuimos pioneros en implantar estas filosofías diferentes. Han pasado nueve años y ahora es cuando se empieza a ver, de alguna manera, el fruto de que la gente empieza a asimilarlo. Es que el sector siempre ha sido conservador y cuesta mucho hacer que cambie, pero habíamos llegado a un momento en el que no podíamos seguir como estábamos”.

Ese convencimiento proviene de su propia experiencia profesional. Un repaso a su biografía ayuda a entenderlo. Su padre y su madre, ambos de origen navarro, se trasladaron a vivir a San Sebastián, donde Juan nació y vivió hasta que se trasladó a Burgos para obtener la licenciatura de Arquitectura Técnica. Bastante más tarde, “porque toda la vida he intentado ir mejorando en la profesión”, completó los estudios hasta titularse en Ingeniería de Edificación. Dice no saber muy bien por qué eligió la Arquitectura Técnica, no era una vocación clara y no tiene ningún antecedente en la familia ni entre sus amistades. “Mi padre era maestro y mi madre tenía una tienda de modas en San Sebastián”.

“Con más o mejores materiales, con más o mejores medios auxiliares, llevamos cien años haciendo lo mismo”.

Su llegada a Navarra se debió al hecho de que sus abuelos maternos eran de Mendigorría: “Solíamos ir con ellos y, en el pueblo, conocí a una chica que luego fue mi novia. Total que, cuando terminé en Burgos, me quedé por aquí y ya toda mi vida profesional ha transcurrido en Navarra“. Sus primeros empleos fueron eminentemente técnicos y, con el paso del tiempo, se fue vinculando más con la gerencia empresarial, siempre en el mundo de la promoción y construcción de edificios. Comenzó en 1980 en un estudio de arquitectura y después, como profesional liberal, trabajó para dos empresas. En 1992 fue contratado por otra como jefe de obra, “aunque en realidad lo que hacía era llevar todo el proyecto técnico”.

Toda su trayectoria laboral ha estado ligada a la construcción y promoción de edificaciones.

Toda su trayectoria laboral ha estado ligada a la construcción y promoción de edificaciones.

Juan Las Navas se muestra discreto, ni siquiera cita las empresas en las que ha estado por su nombre. Y, si lo hace en el caso de Urpasa, de la que a partir de 2000 fue gerente y posteriormente socio, es porque conocíamos el dato y se lo preguntamos directamente. Urpasa desapareció como consecuencia de la crisis de 2008. “Nos hemos recompuesto y, en los últimos años, viendo que el sector tenía que cambiar considerablemente, hicimos una ingeniería de construcción avanzada con las nuevas metodologías BIM. Estamos embarcados en un proyecto de industrialización importante”, resalta. Las siglas BIM corresponden a Building Information Modeling, una metodología de trabajo colaborativa para la creación y gestión de un proyecto de construcción. Su objetivo es centralizar toda la información del proyecto en un modelo de información digital, en realidad una maqueta creada por todos los intervinientes en el proyecto.

“SÁLVESE QUIEN PUEDA”

Ya formaba parte de la Junta de la ACP cuando, en 2012, Luis Martínez Oroquieta le propuso sucederle en la Presidencia de la entidad. “Llevo dos mandatos haciendo lo que se puede… que no es fácil. No han sido los mejores tiempos”. Asumió el cargo cuando el sector se hundía, sin poder explicarse cómo era posible una caída tan brusca tras el frenesí de los años previos.

Su opinión es que, entre 2004 y 2008, “hubo gente que llegó al negocio pensando que esto iba a ser jauja”. “Hubo una falta de profesionalidad evidente y, al final, los que han aguantado han sido los de siempre. Aunque también es verdad que hubo buenos empresarios que, llevados por aquello de que todo iba tan bien midieron mal, se endeudaron en exceso. Y, cuando vinieron mal dadas, las entidades financieras, que antes venían a ofrecerte lo inimaginable, se olvidaron de todo. Pero, ¿es que de quién te ibas a fiar si no era de los bancos? A partir de eso, creo que cambió la percepción que podíamos tener de ellos. Fueron unos momentos buf… ¡de sálvese quien pueda!”, exclama mientras hace gestos negativos con la cabeza.

“Llevo dos mandatos en la ACP haciendo lo que se puede… que no es fácil. No han sido los mejores tiempos”.

Su tono es más bien apagado. Y, al recordar aquellos días aciagos, deja entrever cierto abatimiento: “La asociación tuvo un problema gordo porque salió mucha gente. Unos porque económicamente no estaban bien, otros porque cesaron su actividad. A partir de ahí, ha sido todo andar buscando ayudas“. Aún hoy, el número de promotoras y, sobre todo, constructoras asociadas a la ACP sigue siendo bajo. Y una de las preocupaciones de su presidente es conseguir que aumente. Deja entrever que una posible solución pasaría por convertirla en un clúster, aunque no es un sector que se caracterice por una gran colaboración entre sus agentes.

Tampoco les ha favorecido que la construcción quedara fuera de la Estrategia de Especialización Inteligente, apostilla Las Navas. Un tema sobre el que muestra su decepción: “Es algo que no entiendo. Está muy bien identificar qué sectores pueden estar mejor preparados, pero dejar fuera a otros…”. La justificación del Gobierno foral, según relata el presidente de la ACP, fue que había encargado un estudio a una consultora, donde “se marcaban unos parámetros en los que para nada entraba la construcción”. “Siendo rígidos igual era así, pero ahora empiezan a ver la posibilidad de que podamos estar en la S3, como debe ser. Porque nuestro sector va a ser el más disruptivo en los próximos años, seguro”. Eso no impide que la relación de la ACP con las administraciones, y con los partidos en general, sea buena: “La receptividad es total. Otra cosa es que la Administración va mucho más lenta de lo que a nosotros nos gustaría. Me acuerdo de que, cuando hicimos unas modificaciones en la Ley de Ordenación del Territorio, nos costó la legislatura entera”.

LA ALBAÑILERÍA SE ESTUDIA

Pero, ¿por qué está tan seguro de que va a producirse esa transformación? “Porque tenemos un problema importante con los costes de la edificación. La mentalidad industrial siempre está pensando en mejorar procesos, abaratar costes, optimizar recursos… Eso no se hace en la construcción porque es más difícil. En 2012 ya empezaba a hablarse de la metodología BIM, que favorece al cien por cien que se pueda industrializar, si no fuera por eso sería imposible. Pero claro, hay que meterse, por eso nosotros creamos esta ingeniería de construcción avanzada”.

“Actualmente, en la Formación Profesional se están dando cosas que yo estudié hace cuarenta años”.

Juan Las Navas recuerda haber dicho hace diez años que “la albañilería se estudia“. Una idea que aún hoy choca con el tópico de que un trabajador de la construcción no necesita una cualificación especial, “pero los edificios que se hacen actualmente son cada vez más complicados tecnológicamente y hay que saber cómo hacerlo”. Por eso, advierte de que se va a dar un proceso igual al producido en el sector industrial, donde ya no puede trabajar nadie sin una FP de segundo grado: “El problema es que el profesorado no tiene los conocimientos necesarios porque es algo nuevo. Desde la FLC estamos trabajando con la Dirección General de FP del Gobierno de Navarra para ver cómo implementamos esto de la manera más rápida posible, porque necesitamos ya gente formada. Es un problemón, he mirado temarios y se están dando cosas que yo estudié hace cuarenta años“.

Comentamos que otro de los problemas asociados al sector es la alta siniestralidad. Pero el presidente de la ACP reacciona con contundencia: “En lo que llevamos de este siglo, se están haciendo muy bien las cosas. La labor de la FLC ha hecho que todo el mundo se haya concienciado y no hay nadie que no implemente unas medidas de seguridad importantes”.

Las Navas quiere reproducir en la construcción el modelo de gestión del sector industrial.

Las Navas quiere reproducir en la construcción el modelo de gestión del sector industrial.

Nos decía al principio que no entraba entre sus planes la jubilación. ¿También se propone continuar al frente de la ACP cuando se acerca a los diez años en la presidencia? “Si hay quien quiera sustituirme, por mi parte no va a haber ningún problema. Pero si cuento con la confianza de los asociados, me lo plantearía. Aunque es un puesto que supone mucho trabajo, requiere tiempo y no es remunerado“, señala. Le gustaría disponer de más tiempo libre, confiesa. “Porque si empiezas a las 8 de la mañana y acabas a las ocho de la tarde, ya me dirás qué te queda… Y, ahora que se van haciendo los días más largos, aún puedes dar un paseo para hacer algo de ejercicio. Pero el invierno en Pamplona puessss… Encima, con este trabajo, tienes cierta sensación de que se pasan los días sin haber conseguido nada y aprovechas esos ratos para preparar algo, ordenarte las ideas”.

De no ser por la pandemia y sus confinamientos, viajaría  los fines de semana para estar con sus dos nietos, pero el problema es que viven en Bilbao “y no puedes ir ni ellos pueden venir”. El Whatsapp sustituye a las reuniones en las que, de vez en cuando, vuelve a reunirse con su cuadrilla “de siempre” en Donosti. Una ciudad que le gusta, también a su mujer. “A veces, vamos un sábado a dar una vuelta. Bueno, íbamos, porque a lo tonto, a lo tonto llevamos así ya un año”.

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