¿Qué harías si mañana le detectaran a tu pareja un cáncer terminal? ¿Sabrías cómo acompañarla? ¿Qué decir, qué callar, cómo sostener el miedo, la angustia o esa conversación que siempre se pospone? La mayoría prefiere no pensarlo. La muerte sigue siendo un territorio incómodo al que solo miramos cuando nos toca de cerca. En ese espacio entre el final de la vida y el del duelo que permanece es donde nace My Luminous Guide, una startup navarra para tender puentes entre la tecnología y el acompañamiento humano.
Detrás del proyecto está Ángel López, pamplonés de 57 años, con una trayectoria profesional poco convencional. Licenciado en Psicología y Derecho por la Universidad de Navarra y MBA en Houston (EEUU), desarrolló buena parte de su carrera en el ámbito empresarial, tanto en la Comunidad foral como en Madrid y Estados Unidos, en compañías como BSH, Koxka o la multinacional suiza Holcim. Sin embargo, su inquietud intelectual y personal le llevó a dar un giro. «Siempre me he interesado por el existencialismo, por qué razón estamos aquí», explica. Tras doctorarse en Management en la Universidad Case Western Reserve de Cleveland (Ohio), decidió acercarse definitivamente a la psicología y cursó el máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad de Navarra. De hecho, posee una consulta en la capital navarra.
El punto de inflexión llegó durante sus prácticas en el área de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios. «Entré en un mundo al que no queremos mirar hasta que nos toca de cerca. Trabajar junto a los profesionales del centro fue muy revelador porque acompañan a pacientes y familiares durante todo el proceso de fin de vida». Allí comprobó que, junto al dolor físico, emergen otras realidades: angustia existencial, inquietud, impaciencia, soledad y conversaciones pendientes que nunca se habían tenido.
LA APLICACIÓN
De esa experiencia surge My Luminous Guide, una plataforma navarra con una vocación clara: aliviar el tránsito de quienes se acercan al final de la vida y acompañar con ternura a quienes permanecen. La herramienta se basa en la Terapia de la Dignidad, desarrollada por el psiquiatra canadiense Harvey Max Chochinov. Se trata de un enfoque que ayuda a preservar el sentido de identidad, valor y significado en la etapa final. A través de una entrevista guiada, el paciente repasa los recuerdos de los que se siente más orgulloso, los valores que han marcado su trayectoria, las enseñanzas que desea transmitir o los mensajes que quiere dejar a sus seres queridos. De ese proceso nace un «documento legado» que recoge sus palabras y puede compartirse con la familia.
Tras año y medio de desarrollo, la aplicación verá la luz este marzo en las principales plataformas digitales. Su funcionamiento es sencillo y accesible, pensado para facilitar, y no sustituir, el acompañamiento profesional y familiar. Aunque no está vinculada a ninguna confesión religiosa concreta, López reconoce que la dimensión espiritual ocupa un lugar central en el final de la vida.
En paralelo al desarrollo tecnológico, el proyecto ya ha contado con la participación voluntaria de pacientes reales y busca ahora la colaboración de instituciones sanitarias y residencias, tanto en Navarra como a nivel internacional. El objetivo es claro. Que nadie tenga que afrontar en soledad uno de los momentos más decisivos de su existencia y que, incluso en la despedida, pueda construirse un legado que perdure.













